Fernando del Paso se lleva el Premio Cervantes

Fernando del Paso fue breve pero contundente en su discurso después de que el rey de España, Felipe VI, le entregara este sábado el Premio Cervantes, en el que además de mezclar sus memorias personales volvió a criticar a la clase política mexicana.

Esta mañana, en la madrileña Universidad de Alcalá de Henares todos le esperaban por la puerta principal, pero el galardonado ingresó por la parte trasera del recinto. Lo hizo sentado en su silla de ruedas, vestido de traje oscuro, camisa blanca y corbata a rayas en rojo y amarillo en homenaje a la España que tanto quiere.

Si bien su discurso fue uno de los más cortos respecto a otros premiados, también fue uno de los menos formales. Contó varios pasajes de su vida, habló de su familia y, como había anticipado, también se refirió a la situación que atraviesa México.

Insistió que tras los infartos cerebrales que ha sufrido, nada ni nadie le iba a detener para venir a España a recoger su galardón.

Hizo constantes alusiones al castellano, mientras le miraban y escuchaban atentos en el claustro universitario los Reyes, Felipe y Letizia, el presidente en funciones del Gobierno, Mariano Rajoy, políticos y académicos.

Citó a varios de sus autores favoritos hispanoamericanos y anglosajones, desde Tirso de Molina, Lope de Vega o Baltasar Gracián, hasta Joyce, o Dos Passos, pasando por Camilo José Cela, Javier Marías o Pérez-Reverte.

El autor de Palinuro de México, quien dedicó su discurso a sus padres, a la agente literaria Carmen Balcells y a los poetas Hugo Gutiérrez y José Emilio Pacheco, confesó que la lucha «más prolongada» ha sido contra su propia salud ya que ha ingresado al quirófano en 15 ocasiones.

Antes, en la primera parte de su discurso, volvió a criticar al sistema político mexicano, aprovechando la tribuna mundial del Premio Cervantes para denunciarlo.

«Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, la desapariciones, los feminicidios, la discriminación, los abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo».

No obstante, dijo, «criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza, pero me la trago para denunciar a los cuatro vientos» la aprobación en México de la Ley Atenco, medida «opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad o el orden público. Subrayo: es a criterio de la autoridad que se permite tal medida extrema», acusó.

«Esto pareciera tan solo el principio de un Estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza», añadió.

En su intervención, el Rey Felipe alabó el trabajo de Fernando del Paso y le agradeció honrar al idioma español de la mejor manera con su escritura, «haciendo que brille en sus libros con la pericia de un orfebre que saca el mejor partido a los metales preciosos».

Con la obtención del Premio Cervantes, Fernando del Paso es el sexto mexicano que gana el galardón considerado el Nobel de la literatura Iberoamericana. Antes lo hicieron Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska.

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