WASHINGTON, DC - JANUARY 20: President Donald Trump prepares to sign a confirmation for Defense Secretary James Mattis as his Chief of Staff Reince Priebus (L) points to the order while Vice President Mike Pence watches January 20, 2017 in Washington, DC. (Photo by Kevin Dietsch - Pool/Getty Images)

Trump ‘revive’ construcción de dos oleoductos que Obama habría cancelado

Donald Trump firmó este martes dos órdenes ejecutivas para resucitar los proyectos de construcción de dos polémicos oleoductos –el Keystone XL y Dakota Access-, que la Administración de Obama frenó con el daño medioambiental como argumento. La medida refleja el giro que el nuevo Gobierno estadounidense da también en este ámbito, si bien el presidente advierte de que “renegociará” las condiciones de la obra. Un rato antes, en una reunión con ejecutivos de la automoción, dijo que «el ecologismo está fuera de control”.

Trump pretende que el acero que se utilice sea estadounidense, dentro de su filosofía de “compra producto americano, contrata a americanos”. “Vamos a renegociar algunas condiciones”, dijo el republicano durante la firma de las órdenes, “y si les gusta, veremos si podemos construir ese oleoducto, [habrá] muchos empleos, 28.000 estupendos empleos de construcción”. “Vamos a devolver al trabajo a un montón de trabajadores del acero”. “Vamos a construir nuestros propios tubos, como en los viejos tiempos”, dijo el empresario neoyorquino, que ha convertido la vuelta a la América más en uno de los ejes de su política.

El bloqueo del macroproyecto Keystone –un tubo que transportaría petróleo desde Canadá hasta el Golfo de México- fue una victoria del movimiento ecologista tras años de batalla porque atraviesa territorio protegido. La compañía TransCanada lo presentó en 2008 y salió adelante en el Congreso en 2014, pero Obama lo acabó vetando. El Dakota Access, que movilizó a la tribu sioux de Dakota del Norte, se frenó por decisión de Obama el pasado septiembre a la espera de cómo el caso avanzaba en los tribunales.

Los detractores del Keystone -que supone ampliar en 1.900 kilómetros la tubería, hasta sumar más de 2.700-, argumentan que el petróleo que se transporta resulta muy contaminante y que, además, la obra supone atravesar espacios protegidos y no hace sino aumentar la dependencia de las energías fósiles. Sus defensores esgrimen las decenas de miles de empleos que se crearán y el abaratamiento de la energía para las empresas.

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