Niños migrantes, vulnerables ante tráfico de menores

El tráfico de menores deja dividendos de 32 billones de dólares al año al crimen organizado, según cifras de UNICEF, situación de la que no escapa la frontera sur, por donde anualmente pasan más de 16 mil menores, solos o acompañados, con la intensión de alcanzar el llamado ‘sueño americano’.

Por eso, es necesario cambiar la legislación para que sea un delito que se persiga de oficio y tipificado a nivel internacional, a fin de que intervenga hasta la Interpol, urgió Emmanuel Osorio Rosales, integrante del Colegio Médico de Pediatras y Especialistas de la Niñez de Tabasco (Comepent).

Durante su participación en el simposio El Niño migrante: salud mental en el niño migrante, realizado en el marco de la 11a Reunión de las Américas en Pediatría, señaló que cerca de 100 mil niños mexicanos en situación de calle están en riesgo de ser víctimas de una red de tráfico, donde pueden ser explotados sexualmente, obligados a realizar trabajos pesados y ser objeto de tráfico de órganos.

Los niños que son atendidos luego de ser víctimas de estos delitos, dijo, mayormente desarrollan estrés postraumático, depresión, usan sustancias prohibidas, presentan ansiedad, trastornos adaptativos y tienen un alto riesgo de suicidio.

De ahí que admitió que se requiere de un Programa Nacional de Protección al Niño Migrante con políticas específicas que incluya el manejo desde las diferentes áreas “porque México se está volviendo un país brutalmente fácil para que los menores acompañados y no acompañados de otros países centroamericanos crucen todo el territorio nacional”.

Criticó que el Instituto Nacional de Migración (INM) no ha contratado ni un solo paidopsiquiatra para la atención de menores, “entonces, cómo voy a incidir en un fenómeno cuando ni siquiera tengo un equipo que tenga la capacitación, sensibilidad y habilidad para poderlos atender”.

Lamentó que el comercio infantil resulte redituable debido a la demanda global por mano de obra barata, prostitución y pornografía infantil.

Para finalizar, dijo que entre el 50 y 95 por ciento de menores víctimas de tráfico sexual en México y Centroamérica han estado en alguna unidad de asistencia social.

Frontera sur, zona de peligro

Los eslabones más frágiles de la cadena migratoria, niños y adolescentes que viajan solos de Centroamérica a Estados Unidos y, que pasan por territorio tabasqueño enfrentan condiciones infrahumanas de vida, como privación alimentaria, alojamiento e higiene; enfermedades y abuso sexual, extorsión y violencia de autoridades migratorias.

Estos son víctimas de la trata y sufren también asaltos, secuestros y deportaciones, pero sobre todo de la política de contención del gobierno mexicano con el Programa de la Frontera Sur.

En 2017, más de 16 mil infantes vieron truncadas sus esperanzas de llegar a Estados Unidos en busca de una vida mejor.

La cifra representa un 50% más comparada con 2016, cuando fueron deportados a sus países de origen: Guatemala, Honduras y El Salvador, la región más pobre y violenta del mundo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Estadísticas de la Unidad de Política Migratoria de la Segob revelan que el año pasado 16 mil 81 menores que llegaron al país fueron regresados a Centroamérica, contra 8 mil 941 en 2016; 2 mil 570 en 2015 y mil 848 en 2014.

CONSECUENCIAS

El tráfico de menores deja 32 billones de dólares al año al crimen organizado

100 mil niños mexicanos en situación de calle están en riesgo de ser víctimas

16 mil menores cruzan anualmente la frontera sur

Expuestos a:

Explotación sexual

Trabajos forzados

Tráfico de órganos

Desarrollan:

Estrés postraumático

Depresión

Uso de sustancias prohibidas

Presentan ansiedad

Trastornos adaptativos

Alto riesgo al suicidio

FOTO: VÍCTOR EK MAY

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