Adiós al primo Balín; termina la era Mena

Atrapado en el arroyo Salsipuedes, un pejelagarto de cerca de metro y medio de largo permanece sobre una mesa en espera de ser reubicado, mientras la cortina del restaurante y coctelería  “El portal de Balín” se mantiene medio abierta y un grupo de empleados, al igual que el propietario de la negociación, alistan maletas.

“Esa es la muestra de nuestro pejelagarto, nativo de la zona, y que nosotros le llamamos El Armador. Es una especie que se puede desarrollar hasta alcanzar de uno y medio hasta dos metros de longitud”, explicó el corredor de motonáutica de talla internacional y aficionado a la pesca deportiva, Álvaro Martín Mena Oropeza.

Nieto de migrantes sirio-libaneses, narró a Novedades de Tabasco que hace muchos años, el lugar que albergó la coctelería fue casa de sus abuelos Antonio y María, y data de 1887, según una fotografía.

La construcción en la parte trasera tenía dos habitaciones, un patio con un pozo artesiano a cielo abierto, una cocina con fogón, mientras que adelante se ubicaba la sala-comedor y una duela para otras habitaciones en la parte superior.

Álvaro Martín cuenta que ahí creció se padre Juan Mena Balboa y sus tíos, mientras que en lo que fue la Casa Mena (1943), hasta este domingo dedicada a la venta de telas de importación, estuvo por muchos años la tienda de la familia.

Balín Mena, quien utilizaba la expresión de “primo” en todos sus clientes y amigos para tener un trato familiar y de confianza con ellos, recuerda que lo más fuerte que les tocó vivir en el restaurante y coctelería fue la inundación de 2007; de ahí vinieron las remodelaciones, los cierres de la calle y la crisis económica, sin olvidar las buenas rachas con el ‘boom’ petrolero.

Dejó en claro que el cierre de ambas negociaciones no fue causado por problemas económicos sino más bien por cuestiones familiares: “es lo justo para todos, ya que las propiedades son de toda la familia, por lo que hay ser equitativos”.

Por lo pronto, espera reabrir su negocio próximamente en otro sitio, mientras que su hermano se ubicará a la calle José María Pino Suárez.           

“Debemos cerrar por cuestiones familiares… es lo justo para todos, ya que las propiedades son de toda la familia y que hay ser equitativos”

Álvaro Martín Mena Oropeza

Propietario de “El portal de Balín”

Con nostalgia pero con la esperanza de atender pronto a sus ‘primos’ en otra ubicación, Álvaro Martín Mena Oropeza y sus empleados hicieron maletas

Su emblemático pejelagarto permanecerá guardado hasta que pueda volver a ser exhibido

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