RAÍZ DE TODOS LOS MALES ES EL AMOR AL DINERO

Francisco Uribe/Joel Rubio

Las distintas interpretaciones, desde el punto de vista teológico, religioso y científico, sobre el concepto de codicia coinciden en que se trata de un comportamiento social al que se le atribuye como “la raíz de todos los males”.

Novedades de Tabasco realizó una recopilación sobre los conceptos que tienen los líderes religiosos hacia dicho comportamiento llamado codicia, en donde también se recogió la opinión de representantes de la iglesia católica y evangélica en el estado.

Santo Tomás de Aquino planteaba que “los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”.

Y en efecto, el tercer pecado capital es la codicia, que proviene según el Diccionario de la Real Academia Española del latín “cupiditia”, mismo que se refiere al afán excesivo de riquezas, también asimilado con el pecado de avaricia.

La biblia, en el libro del Eclesiastés, indica que: “Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente.”

Asimismo, en el Evangelio según San Lucas, capítulo 12 versículo 15 hace una advertencia a los codiciosos: «Miren y absténganse de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

Por ello, no en vano, en su mensaje cuaresmal de 2017, el papa Francisco I exhortó duramente a la feligresía cuando dijo que: los corruptos, envidiosos, buscapleitos y desconfiados, todos se alimentan de un mal: La codicia del dinero, que es “la raíz de todos los males”.

Y más aún remata diciendo: “La riqueza sin humanidad enferma hasta llegar al pecado que nos ciega”.

CORRUPCIÓN, RASGO DE LA SOCIEDAD ACTUAL

Otro sector de la curia romana, en un documento denominado ‘Iglesia, servidora de los pobres’, aprobado en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicano, apunta a la corrupción como rasgo de la sociedad actual, cuyo origen sitúan en la «codicia financiera» y la «avaricia personal», y han pedido que estos comportamientos sean atajados «lo antes posible».

En ese sentido, el vocero de la Diócesis de Tabasco y párroco de la Iglesia La Santa Cruz, Denis Ochoa Vidal, señaló que la codicia “es una forma del egoísmo, es el desear tener los bienes ajenos, el querer apropiarse de lo que no es tuyo, es un endiosamiento de los bienes del prójimo y querer tenerlos para uno y molestarse porque el otro lo tiene, por que el otro lo ha conseguido y hasta cierto punto el que es codicioso se molesta por lo que el otro tiene”.

“Dios dice que la codicia es un pecado, por tal motivo, un hombre que es codicioso, si no se arrepiente a tiempo, estará condenado al infierno”, señaló el prelado.

De igual manera, un líder religioso de la iglesia protestante en Tabasco, y autor de varios libros, Richardson Narcisse Joseph, explicó que el concepto de codicia es el hecho de desear algo que no nos pertenece.

Agregó que, a diferencia de la envidia, que es un sentimiento muy interno, la codicia es una expresión externa, incluso, de la envidia; o sea, uno codicia y actúa.

“La Santa Biblia señala que cuando la persona codicia lo que no es de él, deja entender que de cierto ya la persona está pecando, entonces si ya pecaste, las sagradas escrituras señalan que todos los pecadores, si no se arrepienten, les espera el lago de fuego o el infierno, como popularmente se le conoce, pero la explicación más minimizada es que la envidia es un deseo muy interno, pero la codicia es una expresión externa de la envidia”, puntualizó.

Puede arruinar la vida

A nadie le gusta que le llamen codicioso, aunque puede formar parte de la personalidad de muchas personas. Pero nadie quiere que le señalen por llenar su plato y dejar a otras personas hambrientos… O nadie quiere mostrar cómo prefiere que alguien se muera para cobrar la herencia. A nadie le gusta ser ese tipo de personas, y si lo son, disimulan. Pero, ¿hay algún lado positivo de ser egoísta?

Cuando alguien se siente incómodo con su seguridad personal, su ansiedad se puede manifestar a través de la avaricia o la codicia. Esta ansiedad puede haber sido ocasionada por un trauma o negligencia en la infancia. Por ejemplo, si alguien crece sin haber tenido para comer, puede acumular comida en su futuro y obsesionarse para que no le falte en la nevera, aunque después no coma apenas de lo que tiene o acabe tirando la comida a la basura porque ya no sirva.

Además de la ansiedad, muchas personas codiciosas tienen problemas de autoestima. Un niño que no recibe suficiente atención se convierte en el adulto que quiere ser el centro de atención todo el tiempo. Las personas que no están seguras de lo que quieren en la vida pueden acabar teniendo Síndrome de Diógenes. Las cosas no son un sustituto para ser amado, pero la persona puede sentir una sensación temporal de consuelo en las posesiones materiales.

Es posible que haya notado en la sociedad, como la codicia va en aumento, sobre todo en las personas que más tienen. A nadie le gusta descubrir que otra persona es codiciosa.

Tomar más de lo que se necesita puede que no suene muy mal, pero la avaricia rompe el saco y, además, es negativa para los demás. ¿Qué pasa cuando va a haber una tormenta y las personas deben estar en sus casas sin salir? La gente entra en pánico y en lugar de comprar lo que necesitan, vacían los estantes de las tiendas… Y si alguien llega tarde, no puede comprar nada porque otros ya se lo llevaron. La codicia puede hacer que a nivel económico la sociedad crezca, pero a nivel humano, se empobrece.

Cuando una persona solo piensa en tener más y más, estará perdiéndose la riqueza de la vida porque nunca estará satisfecha y después de conseguir lo que quieren, estarán pensando en conseguir más. Hay personas codiciosas que engañan a otros para conseguir lo que quieren incluso puede decir que lo hace por ayudar a los demás, pero en realidad solo quiere beneficios.

UN DATO

Algunos experimentos de la neurociencia han mostrado que cuanto más codiciosa es una persona, menos capacidad tiene la corteza prefrontal de su cerebro, que es la implicada en el razonamiento para disminuir la gratificación de ganar más dinero inhibiendo la actividad de las neuronas del estriado ventral, implicado en esa gratificación. El cerebro del codicioso podría funcionar entonces de manera diferente al de las personas que no lo son.

“La codicia es una forma del egoísmo, es el desear tener los bienes ajenos, el querer apropiarse de lo que no es tuyo, es un endiosamiento de los bienes del prójimo”

Denis Ochoa Vidal

Vocero de la Diócesis de Tabasco

ETIMOLOGÍA Y SIGNIFICADO

Procede del latín cupiditas, que significa «deseo, pasión», y es sinónimo de «ambición» o «afán excesivo». Así, la codicia es el afán por desear más de lo que se tiene, la ambición por querer más de lo que se ha conseguido.

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