Botellita de Jerez muere con Armando Vega-Gil

La vida tiene paradójicas formas de cerrar ciclos. La madrugada del pasado lunes, 1 de abril, se encontró el cuerpo sin vida del músico mexicano Armando Vega-Gil, integrante de la icónica banda de rock Botellita de Jerez. La noche de ese día, durante su funeral, los otros miembros dieron a conocer que también era el fin de la agrupación. Ayer la banda celebraría 36 años de su creación.

El anuncio fue hecho por Paola Hernández, mánager de la banda, en un ambiente marcado por la ira y la tristeza, pues la decisión de quitarse la vida de Vega-Gil se dio después de que fuera señalado en la cuenta de Twitter #Me Too Músicos Mexicanos, a través de una denuncia anónima.

“En estos momentos ellos no tienen palabras. Vamos a guardar unos días de silencio, después les informaremos qué va a pasar; lo que sí les informamos que Botellita se acaba hoy y cada uno seguirá con sus proyectos personales, tal vez hagan cosas juntos, pero nunca más como Botellita de Jerez”, declaró Hernández a la prensa afuera de la agencia funeraria Gayoso de la colonia Roma.

Luego la vocera añadió: “Tuvimos un proyecto que seguirá, se llama 19S México, es una fundación que se forma a partir del 19 de septiembre con el objetivo de ayudar. Lo único que él sabía dar era amor, pedimos ayuda para que la pagina (@MeTooMusicaMx) revele la identidad de quien lo acusó, no era una persona violenta”, declaró.

En el encuentro con los medios no se dijo mucho más. Sólo Francisco Barrios El Mastuerzo se dispuso a dar unas palabras ante la insistencia por parte de la prensa de una declaración. Entonces dijo que en los próximos días rendirán un homenaje a su compañero y que posteriormente fijarán su postura sobre las denuncias anónimas que se están haciendo a través del movimiento #MeToo.

“Se va a hacer todo lo necesario para homenajear a nuestro carnal, también en un poco más de una semana haremos un documento en que expresaremos nuestro punto de vista de lo acontecido”, dijo y luego agradeció también las muestras de solidaridad recibidas tras la muerte de Vega-Gil, quien dejó en la orfandad a su hijo de siete años.

Rubén Albarrán, cerebro del grupo de rock Café Tacvba, se resistió a emitir algún comentario; sin embargo, con las lágrimas ya invadiendo su rostro accedió a decir: “Viviremos en su obra que cubre muchos matices del quehacer artístico”. En el acto fúnebre le cantó una canción a Armando Vega-Gil, frente a su ataúd.

La era del Guacarock. Corría el año de 1983 cuando el guitarrista Sergio Arau El Uyuyuy, el bajista Armando Vega-Gil El Cucurrucucú y el baterista Francisco Barrios El Mastuerzo, incursionaron a contracorriente en la escena musical, al encontrar un lugar en la escena punk, cuyo principal característica era una música con mucho sentido del humor e irreverencia inspirada en la cultura popular.

“En realidad, toda la carrera de Botellita ha sido muy ruda, siempre hemos estado fuera de la jugada y fuimos vistos como ‘periféricos’. Cuando vimos esta ola masiva y muy comercial del Rock en tu Idioma, nosotros y muchas otras bandas fuimos desplazados por estos grupos que venían de España y ­Sudamérica y que tenían buen material, sin duda, pero que estaban apoyados por un aparato mercantil muy poderoso, que era una disquera”, dijo el mismo Armando Vega-Gil, en una entrevista hace unos años.

Fue con su canción “El Guacarock de la Malinche”, que acuñaron la hoy famosa frase “Todo lo naco es chido”. Su nombre se debe al refrán popular “Botellita de Jerez, todo lo que digas será al revés”.

Pese a que cuando se formó la banda el rock mexicano era un movimiento mayoritariamente subterráneo, Botellita de Jerez produjo temas bastante exitosos, siendo la mejor muestra de ello “Alármala de Tos”, de su disco debut y popularizada en 1996 por Café Tacvba.

Después de tres discos, Sergio Arau dejó la agrupación en 1988, y en su lugar se integraron Santiago Ojeda (guitarra y voz), Benjamín Alarcón (teclados) y el Sr. González (percusiones y voz). Los cambios resultaron en una variación en el estilo de la banda, produciendo por un lado temas más pretenciosos y, por el otro, unos más irreverentes.

En 1997, la banda decidió separarse, por lo cual realizaron dos conciertos memorables de despedida: uno en el Teatro Metropólitan y otro más pequeño en el club Rockotitlán, ambos en la Ciudad de México. El concierto quedó grabado en el disco El último Guacarrock.

No obstante, la banda regresó a los escenarios en el 2005 con los integrantes originales, luego de una etapa con proyectos por separado. Fue hasta el 2015, luego de una nueva salida de Sergio Arau en el 2013 y con Ojeda y González nuevamente a bordo, que la banda lanza al mercado su primer disco de estudio original desde 1994, titulado #NoPinchesMames.

Luego de años de presentaciones en festivales y conciertos y tras la muerte de Vega-Gil, la banda decidió no continuar con el proyecto.

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