China impulsa un plan masculinizador

Demasiados hombres, demasiados viejos… y los más jóvenes, demasiado afeminados. Estos son los efectos perversos, según el punto de vista del actual gobierno chino, tras décadas de implantación de la política “un solo hijo” para controlar la superpoblación, cuya consecuencia ha sido el crecimiento imparable de una legión de menores varones caprichosos y consentidos, ya que fueron hijos únicos y se criaron en pleno consumismo desenfrenado del gigante asiático.

Tras superar China en 2015 la barrera de más de 35 millones de hombres que de mujeres -consecuencia del permitido aborto selectivo, causante de un brutal infanticidio femenino-, el gobierno modificó la pollémica ley “uno solo hijo” por “dos hijos”, con el objetivo de frenar la brecha de género y el envejecimiento de la población. Sin embargo, el tercer problema de esta política de control de natalidad -la supuesta “feminización” de las generaciones más jóvenes- no se abordó oficialmente hasta mayo del año pasado, cuando un órgano asesor del gobierno alertó sobre la “necesidad” de reformar el modelo educativo, tras concluir que los niños de las últimas generaciones están saliendo poco masculinos.

“El país necesita combatir la creciente feminización de los hombres jóvenes”, alertó el asesor principal del Consejo Consultivo Político del Pueblo Chino, Si Zefu, quien los llegó a describir como “cobardes y afeminados”.

¿El gigante asiático en peligro?

El asesor del régimen que preside Xi Jinping (el más belicoso y expansionista desde de que Mao Zedong fundó la República Popular) llegó incluso a asegurar que esta feminización “pondría inevitablemente en peligro la supervivencia y el desarrollo de la nación china, a menos que pueda ser frenada”.

Según aseguró Si Zefu, las madres y abuelas, así como los medios de comunicación, que promocionan celebridades poco masculinas, son responsables de que los jóvenes “ya no quieran ser héroes de guerra”.

“Carnitas frescas”

En el centro del debate surgen crecientes críticas del oficialismo contra el fenómeno sociocultural conocido K-Pop (Korean pop, en inglés), que se ha extendido por toda Asia oriental y que difunde la imagen de multitud de adolescentes y jóvenes, que son cantantes, actores y modelos, que explotan un canon de belleza masculina andrógina, en las antípodas del prototipo Bruce Lee.

Grupos en China como los TF Boys son tan populares que los medios han creado un género propio, los “Carnitas frescas”, que definen a los cantantes de pop adolescentes, de ropa y cabello impecables y de apariencia delicada.

La televisión oficial CCTV llegó a difuminar la imagen de cantantes con aretes, pero la ola de críticas en las redes sociales por esta burda censura reveló que la opinión pública no parece, de momento, muy molesta con esta supuesta feminización de los jóvenes.

“Cultivar la masculinidad”.

Ante todo esto, la reacción de los jerarcas de Pekín no tardó en llegar. El pasado 4 de febrero, el Ministerio de Educación publicó un comunicado cuyo título no se anda por las ramas: “Propuesta para Prevenir la Feminización de los Varones Adolescentes”.

En dicho texto se ordena priorizar la educación física enfocada en “cultivar la masculinidad” y se critica el papel de las mujeres, al considerar que la “delicadeza y timidez” de los jóvenes chinos se debe a que han sido educadas por maestras.

Por tanto, el documento insta a “fortalecer la contratación de maestros” y a reclutar deportistas jubilados y personas con antecedentes deportivos militares para «desarrollar vigorosamente» deportes rudos con miras a «cultivar la masculinidad de los estudiantes».

Un hashtag sobre el plan del ministerio ha acumulado mil 500 millones de visitas en la plataforma de redes sociales Weibo en dos semanas, muchos apoyando la iniciativa de Pekín y otros para criticarla en los canales que menos puede controlar el régimen, como el gigante de las redes sociales Weibo.

“Es difícil imaginar que niños tan afeminados puedan defender su país cuando se avecina una invasión externa”, dijo un usuario. Por el contrario, la activista Li Jun criticó el “arraigo de algunos estereotipos sobre la masculinidad, que va en contra de la igualdad de género y la diversidad, ya que considera que ser afeminado es negativo y peligroso, mientras que la masculinidad es aparentemente útil para la nación china”.

(Con información de BBC y South China Morning Post).

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