Concluye restauración del Ángel de la Independencia

Especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), concluyeron la restauración estética del Ángel de la Independencia, monumento artístico que durante el sismo de 2017 sufrió daños y que ahora, estará listo para celebrar el bicentenario de la Consumación de la Independencia.

En 2019, el Instituto de Ingeniería de la UNAM realizó estudios para conocer qué problemáticas estructurales tenía el monumento ubicado sobre Paseo de la Reforma y, en 2020, los expertos identificaron una afectación en el cilindro de acero de la parte interior de la Columna, en específico, en el primer tercio del pilar o fuste.

En ese primer tercio los daños eran tanto al interior como en el exterior, motivo por el que a la Columna de la Independencia se le colocó un andamio con cuatro tensores que le dieron estabilidad.

“Como Cencropam, de la mano del Instituto de Ingeniería de la UNAM y a partir de los estudios, pudimos conocer la problemática que estaba presentando en la parte exterior, digamos que la parte estética de la Columna, en el fuste, y únicamente atendimos, en esta ocasión, daños por el sismo del 2017”, expresa en entrevista Ernesto Martínez, director del Cencropam.

Los restauradores realizaron una limpieza general al Ángel para quitar resanes de trabajos anteriores y sustituirlos por resanes nuevos. “Vimos que había algunas partes que estaban erosionadas, una de las cabezas de los leones al igual que las garras y las rodillas de una de las águilas que están en el capitel, en la parte de arriba”, añade Martínez.

Por tanto, tuvieron que hacer remoldeo, es decir, reposición de las secciones erosionadas a causa de su exposición a la intemperie: al viento, a la lluvia ácida, al sol y demás factores ambientales.

“La UNAM hizo la recomendación del cambio de algunas partes de piedras que se habían fracturado y que ya no estaban teniendo carga, entonces fue necesario que se cambiaran unos sillares, fueron cuatro y cuatro secciones pequeñas de injertos”, explica el funcionario..

Después se realizó la consolidación del nuevo material pétreo y una reintegración cromática.

“Se localizó en Amecameca, Estado de México, la misma piedra con la que está construido el fuste y con la que está hecha el monumento. Esta piedra tiene un nombre muy peculiar, se llama ‘Púlpito del diablo’ porque así se llama el lugar de donde la extrajeron y qué mejor que utilizar los mismos elementos constitutivos del monumento y no otro tipo de cantera”, narra Martínez.

El siguiente paso de la restauración fue colocar una pátina para uniformar los trabajos hechos. “El sábado fue el último día de estos trabajos, nosotros los hicimos única y exclusivamente en el fuste, en la volumetría que presentaba daños a raíz de los sismos del 2017”, dijo el especialista.

–¿Qué sigue para el Ángel de la Independencia?

–La próxima semana empezará el desmontaje del andamio y lo que sigue es que la alcaldía Cuauhtémoc se encargue del retiro de todos los elementos que se pudieron haber eliminado junto con la Secretaría de Obras de la Ciudad de México.

Martínez comenta que en total participaron 15 restauradores en la rehabilitación estética de la Columna de la Independencia, coordinados por un restaurador de base del taller de escultura de Cencropam. Y de esos especialistas, ocho fueron mujeres.

–¿Cuántos años más de vida tiene el Ángel?

–Muchísimos años porque la problemática que presentaba ya fue arreglada, ya no tiene el problema de la torsión en el interior, no hay sillares sueltos o fracturados entonces, tenemos Monumento a la Independencia para rato.

“Ya está listo para recibir los diferentes actos con motivo de la celebración del bicentenario de la Consumación de la Independencia”.

MONITOREO.

El director del Cencropam explica que la alcaldía Cuauhtémoc debe seguir acciones de conservación preventiva para evitar que el Ángel de la Independencia llegue a alguna restauración.

“La recomendación sería que, a través de un dron, se tomen fotografías y así acercarnos a las partes que conocemos que fueron intervenidas para, en caso necesario, tomar acciones de manera inmediata si se requiere de alguna restauración. Las revisiones tendrían que ser cada dos años para poder estar emitiendo una opinión del estado de conservación del fuste”, indica Martínez.

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