Biodiversidad, tesoro en riesgo

En términos de biodiversidad, nuestro país ocupa el lugar número 5 de los 17 países megadiversos a nivel mundial y eso es algo de lo que deberíamos estar orgullosos y empeñados en mantener así. México también ocupa el segundo lugar mundial en tener mayor diversidad en especies de reptiles, el tercero en mamíferos y el quinto lugar en variedades de plantas. No sólo en lo malo tenemos los primeros lugares.

Brasil, Colombia, China, Indonesia y México, ocupan el 10% de la superficie total del planeta y alojan al 70% de la biodiversidad mundial, de la cual nuestro país alberga el 12%.

La topografía mexicana es muy variada, posee desde altas montañas y bosques, hasta zonas bajas pantanosas, manglares, arrecifes de coral, desiertos, selvas y mares. Ecosistemas con factores específicos y determinantes para la proliferación de gran diversidad de especies producto de las diferentes altitudes y climas.

CONSERVACIÓN

Todos estos datos e información suenan interesantes para los amantes y estudiosos de la naturaleza, pero hay que mencionar también los problemas consecuentes a tanta riqueza biológica, que son varios y no están siendo correctamente atendidos.

Tal vez el problema más preocupante sea el comercio y tráfico ilegal de especies, pues de acuerdo a algunas investigaciones se sabe que México es un gran proveedor a nivel mundial y juega un papel fundamental en la extracción y comercio ilícito de vida silvestre, siendo países de Europa y Asia los principales demandantes de especies nativas mexicanas.

El tráfico ilegal de especiesde plantas y animales es tan importante y grande como el narcotráfico y tráfico de personas, pues según cifras del Programa de las Naciones Unidas para la Conservación del Ambiente (PNUMA), genera ganancias de alrededor de 100 mil millones de dólares al año.

La contaminación del suelo, aire y agua, así como la perdida de hábitat, son otros problemas que enfrentan nuestras especies de flora y fauna. Pese a que el 30% del territorio nacional, supuestamente son áreas naturales protegidas, se siguen vertiendo aguas residuales sin tratar a lagunas, ríos y mares, afectando gravemente a la fauna acuática y arrecifes de coral, causándoles intoxicación y la muerte.

En el Caribe los manglares en peligro de extinción siguen siendo talados con permisos del gobierno para la creación de complejos turísticos y hoteles de lujo; los bosques y selvas siguen siendo talados para la venta ilegal de madera y para la creación de espacios para la crianza de ganado (cambio de uso de suelo), dejando sin hábitat a cientos de especies endémicas y desplazando cada vez más a las pocas especies que viven todavía.

Grandes fábricas continúan trabajando sin regulaciones ambientales o con permisos otorgados mediante corrupción. El uso de combustibles fósiles genera emisiones de gases tales como dióxido de carbono, monóxido de carbono y otros gases que contribuyen a potenciar el calentamiento global.

La sobrepoblación es otro problema que tal vez no se le esté dando la importancia que merece, pues cada vez más son las zonas de popales que están siendo rellenadas para la creación de fraccionamientos para viviendas, gasolineras y crianza de ganado. En estas zonas pantanosas e inundables, habitan especies de anfibios, reptiles y peces nativos que están condenadas a desaparecer.

A esto hay que añadir la gran cantidad de residuos sólidos que generamos las personas como consecuencia de nuestros hábitos de consumo y necesidades diarias. Toda esta basura sin tratar que va a parar a basureros a cielo abierto o al mar es un grave problema que no ha sido atendido en México.

¿QUÉ HACEN LAS AUTORIDADES?

El trabajo de las dependencias gubernamentales mexicanas encargadas de proteger la naturaleza deja mucho a desear. Estas dependencias gozan de millones de pesos de presupuesto público para proteger los ecosistemas, pero no los protegen.Se necesitan autoridades que quieran salir de sus oficinas a trabajar arduamente en favor de la conservación de la naturaleza.

Hoy en día el único supuesto trabajo que hacen es publicar alguna imagen en redes sociales con carteles llamando a la conservación, mientras las especies siguen siendo secuestradas de su hábitat o peor aún, quedándose sin hábitat. La verdadera conservación se hace en el campo, en la selva, en el sitio que hay que proteger.

La mayoría de los directores y encargados de estas dependencias ni siquiera son profesionales de las ciencias ambientales y son personas que no tienen interés de proteger la naturaleza porque no la comprenden. La divulgación de la información y la educación ambiental por supuesto son muy importantes, la hacen estudiantes y profesionales con bajo o ningún recurso económico ni apoyo de una institución. Pero las autoridades deberían hacer mucho más que eso.

Urgen operativos de vigilancia permanentes (guardaparques) en las áreas naturales por tierra y agua, así como monitoreos constantes para conocer el

estado que guardan las especies silvestres. Faltan centros de manejo y rehabilitación animal con tecnología y personal capacitado, así como apoyos económicos para la investigación en zoológicos y centros de reproducción para repoblar y restaurar los ecosistemas dañados.

Tristemente los verdaderos defensores de la naturaleza, los activistas que no reciben apoyo alguno, enfrentan una gran inseguridad, ya que muchas veces son amenazados y asesinados por grupos que se dedican al tráfico de especies. Ahí tenemos el más reciente caso de la defensora de los bosques de Oaxaca, a quien dedico esta columna, Irma Galindo Barrios, de quién no volvimos a saber desde el 27 de octubre de este año, misma que había recibido varias amenazas, denunció, pero nunca se le ayudó. Protegió los bosques con su vida.

Hago un llamado a los gobernadores, senadores, diputados, encargados de dependencias ambientales, profesores, investigadores, estudiantes y a todas las personas para que, desde su lugar, nos unamos en pro de la conservación de nuestros ecosistemas y sus especies. Sigan esta columna y mis redes sociales para que conocer cómo podrían aportar un kilo de arena.

PANORAMA:

· México ocupa el

*Segundo lugar mundial en mayor diversidad de reptiles

*Tercer lugar en mamíferos

*Quinto lugar en variedades de plantas.

· El tráfico ilegal de especies es tan importante y grande como el narcotráfico y tráfico de personas, pues según cifras del Programa de las Naciones Unidas para la Conservación del Ambiente (PNUMA), genera alrededor de 100 mil millones al año.

· Síganme en mis redes sociales en donde contribuyo a la educación ambiental y hablo de este y otros temas interesantes: www.youtube.com/javiNATURE www.instagram.com/javiNATURE

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