Chernóbil: 36 años de la gran tragedia

El accidente ocurrió el 26 de abril de 1986 en la planta nuclear Chernobyl debido a una gran explosión que liberó al espacio 200 toneladas de material radiactivo, que se extendió a distintas áreas y que lamentablemente se convirtió en uno de los desastres medioambientales más graves de la historia. Hoy, 36 años después, la explosión del reactor número 4 de la central y que derivó en una cadena de ocultación de las autoridades soviéticas, sus partículas contaminaron 142.000 kilómetros cuadrados producto de un error humano, que desencadenó toda una tragedia a nivel mundial. Muchos países se vieron afectados como fue el caso de Polonia, Bielorrusia, Checoslovaquia y Ucrania. La gran nube se propagó por Europa.

Al menos 31 trabajadores de la planta y bomberos murieron inmediatamente después del desastre, en su mayoría por causas derivadas de la radiación. Miles fallecieron después, aunque la cifra sigue siendo objeto de un intenso debate. Los médicos tenían prohibido poner en los expedientes sanitarios de sus pacientes cualquier cosa que sonara a radiación; y mucho menos dejar constancia de ello en los partes de defunción, como denunciaron después activistas y expertos. Desde 1986, la ONU han contribuido a atender las necesidades de la población de las zonas circundantes a Chernobyl, primero con ayuda de emergencia y humanitaria, y después con el apoyo a la recuperación y el desarrollo social y económico, a través de los equipos de las Naciones Unidas en los países que trabajan con la sociedad civil, los asociados internacionales y los donantes.

Consecuencias del accidente

Entre las consecuencias están los problemas de salud a los que quedó expuesta la población. Pues se calcula que unos 20,000 casos de cáncer de tiroides se registraron entre 1991 y 2015 entre personas que tenían menos de 18 años en 1986 y vivían en las zonas afectadas de la antigua Unión Soviética, según el último estudio del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR).

El Comité estima que uno de cada cuatro de esos casos es atribuible a la exposición a la radiación. Además, las áreas agrícolas que cubrían casi 52,000 kilómetros cuadrados estaban contaminadas con cesio-137 y estroncio-90, y casi 404,000 personas fueron reasentadas, pero millones continuaron viviendo en un ambiente donde la exposición residual continua creó una variedad de efectos adversos. Como toda desintegración radiactiva tiene una escala exponencial, el material puede tardar muchas décadas e incluso siglos en volverse completamente inerte. Aunque las autoridades estiman que los humanos no podrán vivir allí de forma segura hasta dentro de 24,000 años,

La ciudad fantasma

La tragedia fue un acontecimiento, que tomó a todos sus pobladores por sorpresa. Ellos nunca se imaginaron la magnitud del problema, ya que después de ser evacuados, pensaron que a los pocos días volverían a retomar el ritmo normal de sus vidas, sin embargo, la historia fue otra, ya que nunca más volverían a retornar a sus hogares. Ya han pasado más de treinta años y hoy la ciudad de Prípyat, es considerada una ciudad fantasma, sumergida en lugar donde la vegetación y grandes árboles volvieron a emerger y la naturaleza recobró parte de ese territorio, sin embargo, todavía siguen existiendo altos nivel de radiactividad que no permiten la permanencia de ningún ser vivo. En la actualidad, sólo pueden ir visitantes que se acercan al cementerio y para realizar el Tour de Chernóbil, bajo la vigilancia de un personal capacitado. En la zona sigue operativa la planta nuclear, donde operan trabajadores que se ocupan de vigilar la seguridad radiológica. A pesar de ser una ciudad inhabitable Pripyat, sigue manteniendo su halo de misterio y encanto, tanto para los residentes de las regiones cercanas como de todos los turistas que sienten verdadera fascinación y curiosidad por una historia ocurrida hace tantos años atrás.

Es un lugar como detenido en el tiempo, donde muchos edificios y lugares emblemáticos permanecen intactos y otros fueron reconstruidos de hormigón. Todo esto se puede descubrir en los llamados Chernóbil Tours. Las personas pueden realizar el recorrido vistiendo un uniforme soviético o manejando un coche de la época.

En la actualidad

En este 2022, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, Chernobyl se ha convertido en una pieza fundamental, pues se encuentra a pocos kilómetros de Bielorrusia, un estrecho aliado de Rusia implicado activamente en la invasión de Ucrania. Más aún, la central se construyó junto al extenso cauce del Dniéper, a 80 kilómetros al norte de Kiev, punto estratégico clave para todas las partes enfrentadas. Durante la intervención fue tomada por las fuerzas rusas el primer día de la invasión con tanques y vehículos blindados, cerca de 170 guardias nacionales ucranianos que vigilaban la planta fueron llevados al sótano y mantenidos cautivos ahí. Luego, los soldados rusos registraron las instalaciones en busca de armas y explosivos. A los ingenieros, supervisores y demás personal técnico se les permitió que continuaran trabajando. En los dos días siguientes, llegaron operarios de Rosatom, la agencia rusa de energía atómica. Al personal de Chernóbil le interesaba mantener el control del mantenimiento de la planta, que, aunque no está en funcionamiento, almacena los desechos radiactivos del peor desastre nuclear del mundo. Las imágenes de drones publicadas por el ejército ucraniano muestran que los soldados rusos cavaron trincheras e incluso se quedaron allí. Eso evidencia lo poco que sabían los soldados sobre seguridad nuclear. Energoatom, la agencia estatal de energía nuclear de Ucrania, ha dicho que los soldados rusos estuvieron expuestos a «dosis significativas» de radiación. Justo afuera del sarcófago que protege el reactor nuclear dañado, los soldados rusos amontonaron sacos de arena detrás de los cuales podrían esconderse si fueran atacados.

En días pasados Estados Unidos y Ucrania aseguraron tener información satelital de las fuerzas rusas «retirándose» de Chernobyl y del norte y noroeste de Kyiv, Norteamérica cree que las fuerzas rusas probablemente han «abandonado el aeropuerto de Hostomel», también conocido como Aeropuerto Internacional Antonov, al noroeste de Kiev, dijo un funcionario.

Más allá de los datos, no hay dudas de que el accidente de Chernobyl fue uno de los más grandes desastres de la humanidad. En algunas fotos podemos ver qué tan desastrosos pueden ser los efectos de la radiación, a 36 años después del accidente.
Impresionante ¿no?

Los misterios que sobreviven a más de tres décadas

La lluvia nuclear llegó hasta Irlanda: Los devastadores efectos del accidente no solo tuvieron lugar en Europa del Este. La nube cargada de radiación se expandió por todo el continente y parte de Asia provocando niveles leves de radiación.

Es el único accidente nuclear nivel 7: La escala INES (International Nuclear Event Scale) mide la gravedad de los accidentes nucleares. Toma valores de 0 a 7, y sirve para prever medidas de seguridad en caso de un accidente, liberó 100 veces más radiación que las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

El 20 % de las muertes fueron suicidios: El accidente no solo provocó enfermedades y todo tipo de problemas de salud. La dimensión psicológica y social del problema también provocó muertes.

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