Emilio

Columna: Prospectiva

Por: Emilio de Ygartua M.

SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE

¡Ya basta! Un grito más de dolor y de rabia

*Un escenario complejo

*¿Inflación con estancamiento?

* Economía mexicana: sin embargo, se mueve

¡Ya basta! Un grito más de dolor y de rabia

¿Qué tienen en común Payton Gendron y Salvador Ramos, actores de dos masacres que han conmovido al mundo? No es la edad, 18 años. No es el haber recorrido varios kilómetros para cometer estos deleznables crímenes. No son los desórdenes psicológicos que tenían ambos. No son sus ideologías o su visión del mundo. Tampoco el haber utilizado las redes sociales para “avisar” que iban a hacer lo que hicieron.

No. Lo que tienen en común estos dos jóvenes que le arrebataron la vida e hirieron a decenas de personas inocentes es que se valieron de la pervivencia de un derecho adquirido por los estadounidenses desde 1789, consagrado en la Segunda Enmienda de su Carta Magna, que les otorga el derecho de adquirir armas para su defensa personal.

¿En dónde está el derecho de las víctimas a preservar su vida? ¿Fueron estos dos actos criminales perpetrados contra personas que ponían en peligro la vida de los victimarios? Desde luego que no. Gendron recorrió más de 300 kilómetros para cometer un auténtico crimen de odio cuyo objetivo eran personas de raza negra. Su impulso está fundado en teorías raciales, en el supremacismo que impera entre los blancos no sólo de Estados Unidos, sino de muchos países del orbe, apanicados porque las predicciones hechas por Renaud Camus, padre de la “teoría del gran remplazo” se cumpla.

Esta teoría parte de la idea de que los flujos migratorios deben ser contenidos porque ponen en peligro la preeminencia, la hegemonía, de la raza blanca. Un documento de más de 200 cuartillas con esas tesis se convirtió en la biblia de Payton. El instrumento para evitar ese remplazo, las armas adquiridas gracias a la laxitud en la materia.

En el caso de Salvador Ramos, de origen mexicano, no encontramos este mismo lifemotiv. Sus víctimas también tenían ese mismo origen. Diez y nueve menores, dos profesoras (y el esposo de una de ellas que al día siguiente murió víctima de un infarto fulminante). Salvador, se dice, fue motivado por el odio hacia aquellos, no sus víctimas, sino su madre, su abuela, sus compañeros de la escuela que abandonó por el acoso escolar cotidiano que sobrellevaba.

“Mi hijo no es un monstruo”, exclama su madre, que pide no juzgar a su hijo. ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo justificar la tardanza de la policía que pudo haber impedido que Ramos dispara su rifle por más de 15 minutos hasta que fue abatido por la Patrulla Fronteriza?

¿Son estos dos casos hechos aislados? Desde luego que no. En lo que va de este año, que no ha llegado a su primera mitad, un total de 650 menores de edad han muerto en Estados Unidos a causa de incidentes relacionados con armas de fuego, de acuerdo con datos proporcionados por la organización Gun Violence Archive. Son datos que deben conmovernos. Del total de asesinados, 141 eran menores de 11 años. En ese grupo están los 19 menores asesinados a sangre fría por Salvador quien utilizó un rifle adquirido por él mismo, sin ninguna restricción.

¿Qué les queda a los padres de las víctimas? Un terrible vacío, tristeza, frustración y un enojo que ha escalado por la inoperancia de la policía. No hay palabras para devolverles la paz. “Las escuelas deberían ser santuarios de seguridad para nuestros hijos, no donde van a morir”, expresó la agrupación Moms Demand Action (Madres exigen acción), integrado por madres activistas por el control de armas.

¡Ya basta! Han expresado muchas personas, entre ellas el presidente Joe Biden, su vicepresidenta Kamala Harris, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, el Papa Francisco, el presidente Andrés Manuel López Obrador. ¿Los oirán? Lo más probable es que estos dos hechos se conviertan en tan solo un obituario más sumado a los 213 tiroteos masivos ocurridos desde el primer día de este año en Sacramento, Las Vegas, Los Ángeles, Phoenix, Dallas, Dumas, Houston, Charleston, Chicago, Milwaukee, Nueva York, Washington, Búfalo y Uvalde.

Vale rescatar las emotivas y fuertes palabras del entrenador en jefe del equipo de baloncesto Warriors de Golden State, Steve Kerr, quien, previo al inicio del cuarto partido contra el equipo de Dallas, manifestó su indignación por el atroz hecho ocurrido ese mismo día en la pequeña población de Uvalde, Texas: “Cualquier pregunta de baloncesto no importa. En los últimos 10 días hemos tenido ancianos negros asesinados en un supermercado en Búfalo; hemos tenido asiáticos que asisten a la iglesia que han sido asesinados en el sur de California, y ahora tenemos a niños asesinados en la escuela. ¿Cuándo vamos a hacer algo? Basta ya. Estoy cansado de venir aquí y dar condolencias a las familias devastadas que están ahí afuera”

Kerr, un persistente partidario de endurecer las leyes sobre la posesión de armas, exigió a los miembros del Congreso tomar cartas en el asunto. Vale señalar que su padre, Malcom, un profesor de Historia Árabe fue asesinado el 18 de enero de 1984 por dos miembros de un grupo radical islámico, que le dispararon dos tiros en la cabeza cuando trabajaba como rector en la Universidad Americana de Beirut, Líbano. Sabe lo que es el sufrimiento de quienes pierden a un familiar.

¿Existe alguna esperanza de que estos lamentables hechos sean el principio del fin de la laxitud en lo que a la adquisición de armas? El control de armas ha sido un debate recurrente y frustrante tras cada tiroteo ocurrido en el vecino del norte y nada ha pasado. Resulta paradójico, por utilizar una palabra suave, que en este momento se esté realizando, en Houston, Texas, una multitudinaria convención de los fabricantes de armas y de los defensores de la Segunda Enmienda. El gobernador de esa entidad, Greg Abbott, un republicano ultraconservador, antiinmigrantes y defensor del derecho ciudadano a tener un arma, decidió no asistir al evento, como si ello contribuyera a reducir el dolor de las familias de las víctimas y, poner punto final a esta recurrencia criminal

No. Lamentablemente no hay esperanzas. Dos días después de la matanza en la primaria Robb de Uvalde, los republicanos del Senado de los Estados Unidos bloquearon un proyecto de ley presentado por los demócratas cuyo objetivo es combatir el terrorismo doméstico. Esta iniciativa, que ya había sido aprobada en la Cámara de Representantes, chocó con un muro infranqueable. La votación quedó 47 a favor, 47 en contra, lejos de los 60 votos necesarios para su aprobación.

El líder demócrata en la Cámara alta, Chuck Schumer, tuvo que cambiar su voto a favor por uno en contra para dejar abierta la posibilidad de que en el futuro se pueda presentar nuevamente esta iniciativa. Si se cumple el pronóstico de que en noviembre próximo los republicanos recuperaren el control de ambas cámaras esa iniciativa quedará guardada en el cajón por mucho tiempo.

Un escenario complejo

A punto de concluir el quinto mes del año, las expectativas para el resto de este 2022 no son muy halagüeñas para un planeta colapsado por una pandemia que no cede, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide a los gobiernos no caer en una laxitud irresponsable ya que las variantes siguen apareciendo y ello ha generado un crecimiento, todavía no alarmante, pero si peligroso, que escalará si no se mantienen vigentes las medidas precautorias que durante dos años impidieron, sumado a las vacunas, que el número de infectados y de fallecidos haya crecido más allá de las cifras que hoy se registran.

El escenario es preocupante ya que, a los efectos económicos derivados de la pandemia, que desmanteló muchas cadenas de suministro colapsando la relación entre la oferta y la demanda, se sumó la invasión rusa a Ucrania que escaló la crisis económica provocando un aumento desbordado de los precios obligando a los gobiernos a tomar medidas drásticas, como elevar las tasas de interés para inhibir la demanda y fortalecer el ahorro, lo cual, invariablemente, tiene efectos recesivos que ya se observan.

Hace un par de meses señalamos en este espacio que había signos inequívocos de un esquema de inflación con estancamiento; una mezcla sumamente peligrosa que fácilmente puede transitar hacia una depresión económica caracterizada por el crecimiento de los precios, el parón de la economía y el aumento acelerado del desempleo. Una tormenta perfecta que ya está presente en muchos países, incluyendo Estados Unidos y México, lo que tendrá efectos negativos en la relación comercial entre ambas naciones.

La caída de la demanda de nuestros productos en el vecino del norte aceleraría la crisis económica, que se reflejará en la pérdida de empleos y en la caída del PIB que ya se ha ido decantando debido a que la crisis económica mundial no ha permitido retomar el ritmo de crecimiento en nuestro país. Las medidas que se están tomando desde el Banco de México (alza de las tasas de interés) y la Secretaría de Hacienda (programa de desarrollo de infraestructura), y el acuerdo con el sector privado para evitar aumentos en 24 productos de la canasta básica, serán insuficientes si la inflación se torna estructural, la recesión se fortalece y el desempleo se acelera.

Un escenario preocupante porque está provocando un incremento en el número de pobres. La insuficiencia alimentaria, además, es hoy una de las razones principales de que la preocupación crezca de manera exponencial porque se está presentando a nivel planetario un desabasto de mercancías básicas provocado por la fractura en las cadenas de suministro.

¿Inflación con estancamiento?

Kristalina Georgieva, directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló la semana pasada, en el Foro Económico de Davos que una recesión global “no está en las cartas”, pero especificó que ello “no significa que se pueda descartar del todo”. En este escenario la funcionaria recordó que el organismo internacional que dirige prevé un crecimiento mundial del 3.6% para este año, “lo que dista mucho de una recesión mundial”.

Cuestionada por más de 100 asistentes al foro, Georgieva respondió que “es cierto que el horizonte se ha oscurecido”, sin embargo, ella no considera que se esté transitando hacia una fase recesiva mundial. “Va a ser un año difícil”. No obstante, no eludió mencionar que uno de los problemas más serios en este momento es el aumento de los precios de los alimentos, “en parte impulsado por la guerra entre Rusia y Ucrania”.

Resulta paradójico que la funcionaria considere no factible una recesión mundial, sin embargo, no deja de enumerar otros retos que de alguna manera contradicen su optimismo: subida de las tasas de interés, inflación, el fortalecimiento del dólar, la desaceleración de China, la crisis climática y el mal momento de las criptomonedas.

Otros ponentes del panel pusieron sobre la mesa el riesgo de que Europa “caiga en recesión económica” si el Banco Central Europeo, como se ha anunciado, endurezca su política monetaria. Sumado a lo anterior, lideres políticos, empresariales y activistas, que regresaron al Foro de Davos dos años después de que la pandemia de coronavirus obligara a cancelar ese cónclave, dejaron muy clara su preocupación por la incertidumbre mundial, que definieron como “una borrasca que anticipa un futuro complejo”.

Les preocupan, asimismo, los altos precios de los alimentos y de los comburentes, la caída en la producción y la pobreza creciente. Además, les intranquiliza que la guerra entre Ucrania y Rusia haya cumplido tres meses y que pervivan los riesgos de que esta escale a otros territorios. Ven como tema de alarma el cambio climático, las sequías y la escasez de alimentos en África, que se suman a las graves desigualdades económicas y el surgimiento de regímenes autoritarios, entre otras cosas.

Lo anterior nos lleva a recapitular sobre la advertencia que hizo el 11 de marzo pasado el secretario general de la ONU, Antonio Guterrez: “Si no se toman medidas de fondo, decenas de millones de personas en el mundo pueden padecer hambruna en los siguientes meses”. Este organismo multinacional estima que aproximadamente 155 millones de personas en el mundo padecían hambre aguda en 2020 y que esta cifra escaló a 193 millones en el 2021.

El diario español “El País” publicó el 15 de mayo pasado un reportaje en el que se plantean los riesgos de que estalle una crisis mundial por la hambruna que deviene de los efectos del cambio climático, de la pandemia y la crisis económica que produjo el cierre de la economía que se acrecentó a partir de febrero pasado con la invasión rusa a Ucrania. Entre los efectos de esta crisis están la escalada en los precios de los alimentos. En los últimos doce meses el precio internacional del trigo se ha incrementado un 73%, en tanto que el maíz ha visto aumentar su precio en un 50% entre octubre del año pasado y mayo de este año.

México ha resentido este proceso inflacionario de los alimentos. De acuerdo con datos del INEGI los precios de los alimentos, en los últimos 12 meses se incrementaron un 12.6%, 5 puntos por encima de la inflación general, señala el economista Enrique Quintana (El Financiero, 23 mayo de 2022), quien enlista aumentos del precio de las tortillas en 16%, del pan en 15,5%, del pollo en 13.5%, y de los aceites y grasas vegetales en 37%.

Lo anterior delinea un escenario complejo que se debe de enfrentar de manera frontal. Los subsidios que el gobierno federal ha dispuesto, sobre todo el aplicado a las gasolinas, han ayudado a que no escalen más los precios, pero no podemos dejar de señalar que ello tendrá un impacto en el ingreso gubernamental lo que deberá ser considerado a la hora de elaborar el presupuesto para el año próximo, garantizando los recursos necesarios para atender los programas sociales ya elevados a rango constitucional.

Jonathan Heat, subgobernador del Banco de México, señaló en días pasados que, si bien se ha logrado frenar el aumento de los precios en algunos productos básicos, en términos generales se sigue observando una tendencia al alza que el banco central tiene que atender y que la herramienta para ello es aumentar las tasas de interés que pudieran llegar, dijo, a dos dígitos. La gobernadora del banco central señaló el jueves pasado que el incremento puede ser de 75 puntos base en la próxima reunión.

Economía mexicana: sin embargo, se mueve

En este escenario complicado, vale destacar una buena noticia: en los primeros tres meses del año se alcanzó un récord histórico: 19.4 mil millones de dólares por Inversión Extranjera Directa (IED). La Secretaría de Economía informó que entre enero y marzo de este año se captaron esos recursos, lo que representa un alza del 63% en comparación con el mismo período de 2021 que fue de 11, 864 mil millones de dólares. Este movimiento deriva del capital foráneo que se movió por la fusión entre Televisa y Univisión, y por la reestructuración de Aeroméxico que le permitió salir del capítulo 11 de quiebras y operar con mayor viabilidad financiera.

Otro dato positivo que, de continuar evitaría, que en México se genere una recesión aguda: la economía mexicana volvió a la senda de crecimiento en el primer trimestre de este año.La economía creció1.8% a tasa anual, por arriba de la estimación preliminar de 1.6%, según datos proporcionados por el INEGI. Destaca la aportación de las actividades secundarias o industriales que entre enero y marzo crecieron 3.1%.

En lo que respecta a las actividades primarias o agropecuarias, estas crecieron 1.9%. Considero que las políticas públicas implementadas por el gobierno federal (precios de garantía y ampliar el programa Sembrando Vida hacia la producción alimentaria), ayudarán en el mediano plazo a generar mayor producción y combatir el desabasto que ha provocado el alza de precios en muchos productos básicos.

En lo que al sector comercio y servicios se refiere, las cifras de crecimiento (0.9%) evidencian que todavía se enfrentan los rezagos derivados del parón de la economía. En este sector está el que sin duda ha sido una de las actividades más lastimadas por la pandemia: el turismo. La pandemia obligó al cierre temporal y en muchos casos definitivos de empresas del sector que apenas inician su recuperación, en muchos casos, como la aviación y el hospedaje, escalando sus precios lo que a la larga derivará en una caída de la demanda.

En el Tianguis de Acapulco, que inauguró el secretario de Gobierno, Adán Augusto López Hernández, en representación del jefe del Ejecutivo Federal, se destacaron los avances en esta materia. Estamos hoy en el Top-5 de los países receptores de visitantes gracias a que México mantuvo durante la fase más crítica de la pandemia una política de fronteras abiertas. El turismo será, sin duda, uno de los ejes centrales de las estrategias de recuperación de nuestra economía. Lo importante es que ello no ocurra excluyendo a un importante sector de la sociedad, las clases medias, que de continuar la escalada de precios que hoy se observan, limitarán la posibilidad de que el turismo sea uno de los motores para nuestra reactivación económica.

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