
Dr. Elías Córdova Sastré
Primeros mil días e impacto en la salud y bienestar de una nación
Dicen que no hay que descubrir el hilo negro para hacer que algunas cosas sucedan y eso se puede aplicar en materia de salud en lo que en esta ocasión abordaré o tomando un refrán de Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Hace ya más de 12 años, para ser exactos en 2008 en una revista británica de prestigio internacional (Lancet), se publicaron y divulgaron las últimas evidencias científicas con respecto a cuáles eran las mejores intervenciones que impactaban en el desarrollo infantil; en una serie de 5 documentos se mostraron las evidencias convincentes de que si un niño no tenía una nutrición adecuada en los primeros mil días desde su gestación, el daño era irreversible; así mismo se hizo saber que la inversión que se hiciera a la primera infancia (0-5 años) contribuía al desarrollo social y económico de las naciones y compensaba futuras inversiones. Con esto se demostró desde ese año la importancia de invertir en algo que se llama hasta la fecha “los primeros mil días”, lo anterior es la suma de los 9 meses de embarazo (270 días) más los dos primeros años de vida de una persona (270 días del embarazo, más 2 años cada uno de 365 días, o sea 730 más 270 igual a 1,000).
La importancia de estos primeros mil días es fundamental en el progreso y desarrollo de un país, ya que hoy se sabe que en la medida que cuidemos estos primeros mil días, en esa medida estaremos cuidando el futuro de las generaciones y de nuestra nación, impactando en problemas como obesidad, diabetes, hipertensión, cardiopatías, entre otras.
Dicho de esta forma suena muy a la ligera, pero si desglosamos cada evento o analizamos cada momento por separado, quizá nos podamos dar cuenta de mejor forma de lo que nos falta por atender y la gran ventana de oportunidad que tenemos frente a nosotros; en primera parte los 270 días, esto es el momento del embarazo, debemos en primer lugar cuidar el embarazo en adolescentes (tenemos el primer lugar a nivel mundial) por todo lo que esto implica en relación a nacimientos prematuros, mayor riesgo de salud en estas embarazadas, el hecho de dejar la escuela, falta de trabajo y por lo mismo mala nutrición, etc. (toda una cadena de efectos adversos); la alimentación y cuidado de la embarazada (cada vez hay más embarazadas que trabajan, que fuman, que toman, que se estresan) que puede desencadenar nacimientos prematuros; el seguimiento oportuno en los servicios de salud y la detección temprana del riesgo en ellas (hipertensión, tipo de sangre O negativo, diabetes gestacional, incremento de peso exagerado, etc.), la falta de un sistema estatal o nacional digital que detecte oportunamente y de seguimiento al riesgo perinatal (sistema informático perinatal), el acceso oportuno a los sistemas de salud, el problema en el incremento que tenemos en el número de cesáreas vs parto natural; el conocimiento generalizado del llamado parto humanizado con el llamado plan de parto por parte de la embarazada, el beneficio del corte tardío del cordón umbilical (se sabe que esta técnica reduce problemas de anemia en la primera infancia).
Con lo anterior terminamos el apartado de los 270 días o el período del embarazo, y pasamos al momento del nacimiento, lo que corresponde a la vía de nacimiento, parto (vía vaginal) o cesárea (vía abdominal); ya se sabe y se conocen las ventajas del parto vs la cesárea, por lo que deberíamos favorecer esta vía de nacimiento por las ventajas que ha demostrado; ahora se habla mucho de la microbiota humana, se le llama así a la ventaja de contar con una flora intestinal adecuada la cual es favorecida desde el nacimiento, se ha demostrado que al nacer por vía vaginal el recién nacido adquiere este tipo de gérmenes que se encuentran por todo el llamado canal del parto (vía vaginal) que beneficia al bebé en comparación de los que nacen por cesárea, esto sería todo un tema por desarrollar y que justo ahora está de moda; se debe dar el beneficio del apego inmediato y favorecer la lactancia exclusiva; está demostrado científicamente que si un bebé nace por cesárea y no existe riesgo, este puede ser colocado en el regazo de la madre para brindarle los beneficios del apego inmediato y la posibilidad de lactancia en los primeros minutos.
Ahora pasemos a los primeros 2 años de vida, dando prioridad a la lactancia materna exclusiva por los primeros 6 meses y evitar el uso de biberón en todo momento, para lo cual debe haber clínicas de lactancia, se deben dar más cursos de lactancia a las embarazadas, debe haber más educadoras en lactancia y los ginecólogos favorecerla desde sus revisiones (detectando oportunamente pezones planos o invertidos entre otras cosas), en las empresas deberían haber lactarios (lugares donde las madres amamanten a sus bebés o se puedan extraer la leche), somos en Latinoamérica de los últimos lugares en lactancia, en 2015 éramos el último lugar; hoy sabemos que un niño puede salvarse cada 20 segundos si hubiera una lactancia generalizada en los primeros 6 meses de vida. Se debe cuidar el neurodesarrollo, los bebés van adquiriendo habilidades en cuatro apartados (motricidad gruesa y fina, convivencia social y lenguaje), debemos como padres tener más conocimiento de esto para poder cuidar estas facetas y acudir oportunamente al especialista en caso de notar discordancias.
Hoy sabemos que en los primeros mil días se desarrollan el 80% de las capacidades cognitivas adultas, se triplica el tamaño del cerebro y se aprenden hasta 600 palabras. Hay algo llamado conectoma que debemos ejercitar y que es todo un tema por desarrollar, justamente tiene que ver con la capacidad del cerebro o de las neuronas de crear sinapsis o conexiones entre células que permiten desarrollar o inhibir habilidades. En estos dos primeros años de vida la alimentación es fundamental para formar una adecuada flora microbiana intestinal, llamada ahora microbioma o microbiota humana, en estos dos años se organiza la barrera inmunitaria intestinal y los más de mil millones de bacterias que alberga el intestino, lo que contribuye a la maduración de nuestro sistema inmunológico frente a alergias e infecciones.
La nutrición en el embarazo y en estos dos primeros años de vida condiciona la obesidad y la carga que tendremos para enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y arterioesclerosis en edad adulta, de ahí el refrán de “somos lo que comemos”; esto se estudia ahora en algo que se llama epigenética y epigenómica, dos palabras que han tomado auge en los últimos años y que cada vez conocemos mejor. Ahora se sugiere que cuando se inicia la alimentación complementaria alrededor de los 6 meses de vida, no se introduzca sal y azúcar a los alimentos hasta después de los dos años, ya que se ha demostrado que entre más tempranamente se prueban estos compuestos (no naturales), entre a más temprana edad adicionemos los alimentos con ellos, mayor adicción y dependencia de los menores se crea al consumo de sal y azúcar, lo que contribuye a la carga de obesidad, diabetes e hipertensiónen adultos.
La desnutrición, el bajo peso al nacer, la lactancia subóptima, peso y talla bajos, y la carencia de vitamina A y Zinc, provocan en conjunto el 45% de las muertes infantiles, es decir 3.1 millones de muertes al año; por otro lado, la desnutrición en el embarazo y el bajo peso al nacer son factores de riesgo para el retraso en el crecimiento lineal y la subsiguiente obesidad y enfermedades no transmisibles de la adultez.
Debemos hablar más de los primeros mil días, debemos cuidar mejor estos primeros mil días y contribuir así a cuidar nuestro futuro capital mental, esa totalidad de recursos cognitivos, emocionales y sociales con los que una persona cuenta para desenvolverse en la sociedad, adaptarse al entorno e interactuar con los demás. El capital mental puede desarrollarse, fortalecerse y potenciarse, así como también deteriorarse o empobrecerse en función de la estimulación y la dinámica entre la persona y el contexto social.
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