Emilio

Columna: Prospectiva

Por: Emilio de Ygartua M.

“Lo importante no es escuchar  lo que se dice, sino averiguar lo  que se piensa”.

 Donoso Cortés

Desde el punto de vista político sería un error demeritar la manifestación del domingo 26 de febrero. Más allá de los objetivos reales de los promoventes, está claro que un buen número de personas en el país ha comprado el discurso de los evidentes oponentes del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Se les conoce desde antes de que el tabasqueño obtuviera un triunfo inobjetable en las urnas en 2018. Su oposición a todos los programas y a todas las iniciativas que impulsa la administración federal es cotidiana, sobre todo, cuando esas propuestas están orientadas a revertir las enormes desigualdades propiciadas por un modelo económico, el neoliberalismo, que lejos de atender esos rezagos, merced a políticas públicas privatizadoras, se alejaron más y más de las obligaciones a cumplir por el Estado.

En este escenario polarizado, que no es privativo de nuestro país, las narrativas de las izquierdas y de las derechas derivan en un antitético escenario en el que resulta imposible encontrar puntos en común por lo que, finalmente, el resultado es una disonancia disruptiva que tiende a promover más la parálisis que el desarrollo.

La marcha del domingo antepasado que llenó el Zócalo capitalino muestra que ha permeado en un grupo importante la narrativa promovida por un grupo de élite que, más allá de evitar que transite el llamado Plan B de la reforma electoral, buscan generar un escenario que revierta lo que las encuestas establecen como posible resultado de las elecciones federales de junio del 2024. En todas las consultas mandadas a hacer por medios de comunicación opuestos al régimen, la victoria de Morena y sus aliados es contundente en todos los sondeos.

¿Qué les queda a las oposiciones? Desde luego, hacer su luchita. Ese fue el propósito fundamental de la marcha del 26 de febrero: mostrar el músculo. ¿Cuál será la respuesta? En primera instancia, la narrativa presidencial que ha sido particularmente exitosa cuando se trata de evidenciar los propósitos reales de los promotores. de esta, y de la primera marcha, amabas orientadas a frenar el paso de las iniciativas presidenciales que, como ya ocurrió con la reforma eléctrica, y ahora con la reforma electoral, que ahora, disminuida de trajes, toca a la Suprema Corte de Justicia determinar su constitucionalidad o la inconstitucionalidad.

En el Senado se eliminó la llamada “cláusula de vida eterna” que permitía a los partidos mayoritarios ceder votos a los partidos pequeños para garantizar su pervivencia. Andrés Manuel ya había refutado esa intención y señalado que si esta prerrogativa se mantenía vetaría la iniciativa. La reforma ha sido aprobada y enviada al Ejecutivo para su promulgación con cierta dilación de la que fue culpable el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, manifiesto opuesto a esta reforma.

Antes de que entre en vigor este conjunto de leyes, paradójicamente, un juez de primera instancia ha concedido un amparo a favor de quienes ha solicitado, “mientras sean peras o manzanas”, que lo que mandata esta reforma no sea aplicable para los comicios para renovar al poder ejecutivo de los estados de México y Coahuila se celebrará en fecha próxima.

“Muchas veces lo que se  calla, causa más impresión  que lo que se dice”.

Píndaro

La semana pasada señalé en este mismo espacio que la gasolina que movió a los numerosos participantes que se congregaron en el Zócalo de la CDMX, y en otras ciudades del país, fue la narrativa que los opositores al régimen en general, y a esta iniciativa en particular, han construido con respecto a los propósitos del llamado “Plan B”.

Su discurso se ha centrado en una frase: “El INE no se toca”, y en un planteamiento que gira en torno al señalamiento de que esa propuesta trastoca la democracia y pone en riesgo tanto la independencia del órgano electoral como el resultado de los comicios de junio del 2024. ¿Han presentado alguna prueba concreta de ello? Más allá de los cotidianos decires del aún presidente del Consejo General del INE, Lorenzo Córdova, el discurso está orientado a sembrar el miedo en la ciudadanía: “Vas a perder tu derecho a votar. Es el fin de la democracia”.

Mario Delgado, líder de Morena ha planteado que “los ciudadanos no son tontos” y que en su mayoría aprueban la reforma electoral como quedó manifiesto en la consulta realizada por el propio INE, que guardó en el cajón. El 80% de los consultados manifestaron que están de acuerdo con los cambios que se proponen al marco legal de las elecciones y al propio instituto electoral. Es este un punto relevante.

Es necesario señalar que, desgraciadamente, la gran mayoría de la sociedad no sabe a ciencia cierta cuáles son las propuestas de la reforma, ni para bien, ni para mal, por lo que la defensa o el ataque se sitúan en la esfera de los apegos o de los desapegos. El titular de la Secretaría de Gobierno, Adán Augusto López Hernández, está cumpliendo con la instrucción presidencial de acudir a los estados a explicar los alcances y propósitos de esta iniciativa. Me parece que en este propósito ha hecho falta el trabajo de la militancia de Morena y sus aliados.

Más que criticar a las oposiciones, las grupales y las individuales, por estas convocatorias, que son respetables y sirven para evidenciar el clima democrático que impera en el país que, por cierto estos grupos suelen poner en tela de duda, es menester señalar que las oposiciones, no lo digo yo, lo han manifestado en estos días varios columnistas afines a ellos, no cuentan con un liderazgo que permita que su objetivo primario se pueda hacer realidad: evitar el triunfo del partido en el gobierno en el 2024. Todos se preguntan: ¿Y después de la marcha qué?

No obvio mencionar que las manifestaciones realizadas en la CDMX y en muchas ciudades del país concitó a muchos integrantes de lo que llamamos las clases medias. Su presencia sí obedece al llamado a defender al INE y su voto, aunque no tengan claro los planteamientos del promovente; pero también es cierto que este sector social se ha sentido agraviado, lastimado con adjetivos que no son justos y etiquetados como defensores de las propuestas de los contras.

Me parece que ha sido un error del gobierno, del partido en el ejercicio del poder, prohijar este distanciamiento. Deben ambos reencontrarse con las clases medias cuyo concurso en el proceso electoral del 2018 no se puede olvidar, mucho menos demeritar. Sería un grave y costoso error.

Jorge Zepeda Patterson (“El País”, 01/03/2023) que ha sido un analista muy objetivo de los actuares del régimen de la Cuarta Transformación, señala que “mal haría el movimiento que encabeza el presidente de México en ignorar lo que el despliegue de los sectores medios y altos representa después de la muestra de músculo que dieron en la marcha multitudinaria del Zócalo:”

El analista lanza dos preguntas: ¿Modifica en algo las hasta ahora peregrinas perspectivas de la oposición de cara a las próximas elecciones presidenciales? ¿Tendrá Morena que preocuparse? Desde su óptica, si bien recalca su planteamiento de voltear hacia los sectores medios de la sociedad, considera que: “En realidad, nada que ponga en riesgo el objetivo primordial del presidente, esto es asegurar otro sexenio para un gobierno de la Cuarta Transformación”.

¿En qué basa esta percepción? En los márgenes de intención de voto a favor de Morena, el descrédito del PAN (acrecentado en las últimas horas y con tendencia a crecer) y del PRI y, en lo que los analistas políticos coinciden en señalar: la ausencia de figuras atractivas para enfrentar a los posibles candidatos del partido oficial.

¿De qué se debe preocupar el líder de Morena? “Lo que la marcha sugiere -señala Zepeda- es que el retroceso que Morena experimentó en las elecciones intermedias, en 2021, podría repetirse en la Ciudad de México y en el Congreso”. Son señales de alarma que no se deben menospreciar.

“Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad”.

Gustavo Le Bon

Volviendo al tema de las oposiciones, es menester recalcar la postura intransigente y mezquina de los partidos de oposición, de sus dirigencias y de sus legisladores, al negarse a analizar y discutir las iniciativas de reforma eléctrica y electoral enviadas por el presidente de la República al Congreso. Esta cerrazón orilló al Ejecutivo a proponer reformas a leyes secundarias que hoy son materia de esta controversia que será resuelta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Consejeros del INE y dirigentes del PRD, PAN y PRI anunciaron el viernes pasado que alistan acciones de inconstitucionalidad para frenar el Plan B de la reforma electoral que fue publicado en el DOF. Ese mismo día, en “La Mañanera”, Adán Augusto López Hernández, responsable de la política interior del país, hizo una amplia y clara explicación de lo que conlleva en verdad esta reforma.

En 1857, luego de la promulgación de la Constitución Federal que incorporó las Leyes de Reforma que pusieron punto final a muchas prerrogativas que beneficiaban a grupos conservadores, entre ellos, a la Iglesia Católica; hoy, en 2023, año de elecciones fundamentales en los estados de México y Coahuila, previas a las generales del 2024, nuevamente un pequeño grupo de mexicanos insatisfechos, como aquellos derrotados en la Guerra de Tres Años (1859-1861) por Benito Juárez y el grupo liberal que lideraba, viajaron a Francia para pedir el apoyo de su monarca Napoleón III, con el abyecto objetivo de revertir las reformas que lastimaban sus intereses personales o de grupo; los modernos Miramón y Mejía, con otros apellidos y ropajes, voltean hacia el norte, solicitando al gobierno de los Estados Unidos intervenga en esta controversia, lo cual hace sin el menor recato, evidenciando, como ha ocurrido en el pasado, su desprecio por nuestra independencia y soberanía nacionales.

En un acto de la más clara y cínica intromisión, el vocero del Departamento de Estado, encabezado por Antony Blinken, expresó el lunes pasado que: “Estados Unidos apoya a las instituciones electorales independientes y con recursos suficientes”.

Me gustaría escuchar a los ofendidos porque AMLO ha calificado de espurio al gobierno de Perú que se entronizó luego deponer al legítimo mandatario y, sin mediar juicio alguno mantenerlo privado de su libertad, en tanto la presidenta pasa por encima de los derechos humanos de los peruanos inconformes, víctimas de la represión, actos que, por cierto, no han sido recriminados por el gobierno del vecino del norte pero que ya la ONU investiga.

“En todo el mundo se han planteado desafíos a la democracia que pusieron y siguen poniendo a prueba la fortaleza de las instituciones electorales y judiciales independientes”, señaló en rueda de prensa Ned Price, portavoz de exteriores del gobierno de Joe Biden, a quien países de la Unión Europea piden intervenga, en defensa del órgano electoral mexicano.

Habrá que preguntarle a Price a qué tipo de independencia se refiere cuando su país ni siquiera tiene un órgano electoral federal, ya no digamos independiente. Las reglas electorales en ese país son particulares de cada entidad federal. No cuentan con una credencial electoral única. Cuando habla de democracia omite referirse al intento de golpe de Estado del 6 de enero del 2021, promovido por un mandatario en funciones que no aceptó, sigue sin hacerlo, la victoria por más de 3 millones de votos populares de su oponente demócrata.

Interesantes resultan las confesiones hechas por Rupert Murdoch, accionista principal de la cadena Fox News, de línea ultraconservadora, quien admitió que comentaristas de esa empresa respaldaron afirmaciones falsas sobre la victoria de Biden construidas por Trump y defendidas por sus fanáticos seguidores, muchos de los cuales tuvieron espacio en esa cadena televisiva.

El magnate de la comunicación rechaza que la empresa “asumiera las mentiras de Trump”, a las que calificó de tonterías, sin embargo, bajo juramento en un juicio por una demanda por difamación, reconoció que “algunos de nuestros comentaristas lo respaldaron”, sobre el supuesto robo electoral en el 2020.

Se pide “independencia” en un país, que no la respeta; en una nación en donde los miembros de la Suprema Corte, de mayoría conservadora, atienden las indicaciones del presidente, o lo que es peor, de un ex mandatario como Donald Trump que promueve la cancelación del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, prohibiendo el aborto.

Se habla de independencia electoral en un país en donde los estados gobernados por republicanos están realizando ajustes a los escenarios electorales poniendo más casillas en zonas donde viven blancos y, por el contrario, reducen el número de casillas en las zonas habitadas por afroamericanos, latinos o asiáticos con el propósito de dificultar el ejercicio de su derecho al voto, prerrogativa que apenas hace seis décadas se les concedió.

En lugar de ser parte de esta polémica interna que corresponde a los mexicanos resolver, que mejor enfoquen sus baterías en los enormes problemas que allá se viven por el creciente consumo de drogas, por el asesinato personas víctimas del uso de armas vendidas al amparo de un artículo de la Constitución totalmente obsoleto que genera ganancias multimillonarias a los fabricantes de estas armas.

Por qué no promueven una reforma electoral que impida que un candidato con mayor número de votos populares pueda perder la elección, o, se ocupan de atemperar la polarización, la lucha intestina entre liberales y conservadores que, lo señalan personas preocupadas por este escenario disruptivo, está poniendo a los Estados Unidos al borde de una nueva guerra civil.

El embajador Ken Salazar fue otro que se metió en las patas de los caballos al hablar de la democracia y sus riesgos en varios países, poniendo el dedo en Venezuela y en Nicaragua, este último gobernado por un sátrapa, Daniel Ortega, que ha traicionado los fundamentos de la revolución sandinista de la que fue pieza principal. Hoy actúa de la misma manera que lo hizo la dinastía Somoza durante varias décadas: castigando a sus opositores con cárcel o exilio al más puro estilo estalinista. Los países con gobiernos de izquierda, como ya lo hizo Gabriel Boric, mandatario chileno, deben pronunciarse en contra de ese régimen. La ONU ya señala que se han cometido crímenes de lesa humanidad. No basta con concederles la ciudadanía a los desterrados, hay que manifestar el rechazo a todo gobierno que no respete los derechos humanos.

Ante los dichos de funcionarios de los Estados Unidos sobre la reforma electoral, Andrés Manuel les recordó que, en su país, desde la obtención de su independencia a finales del siglo XVIII, “gobierna la oligarquía”. Acto seguido, el subsecretario de Estado para América Latina, Brian Nochols, trató de atemperar la controversia destacando “la importancia” que para su país tiene la relación con México.

En el marco de la reunión del G-20, en la que, por cierto, se dio un ríspido encuentro entre los jefes de la diplomacia de Rusia y EU (el primero desde el inicio de la guerra en Ucrania), el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, pidió dos cosas a su homólogo estadounidense Antony Blinken: una, que sean respetuosos de la soberanía mexicana en el tema electoral y, dos, que actúen con firmeza para detener el trasiego de armas a nuestro país que permite a los grupos delincuenciales incrementar su fortaleza.

Tenemos un gobierno legal y legítimo. Está claro que a muchos que no les gusta el cambio, quieren una vuelta al pasado.  Anhelan que regresen los gobiernos que se olvidaron de los de abajo, que renunciaron a los compromisos del Estado benefactor comprometido con dar garantías a los que menos tienen de un acceso pleno a los derechos que consagra nuestra Carta Magna.

Ridículo el comentario del senador Miguel Osorio Chong, ex secretario de Gobernación, quien dijo que “la ciudadanía extraña los gobiernos del PRI”. Loca expresión derivada de la alegría provocada por la sentencia del INE que obliga a Alejandro “Alito” Moreno a dejar, en agosto próximo y no hasta el 2024 como intentaba, la dirigencia nacional de un partido sin rumbo y sin destino.

Pronto vendrán los tiempos electorales que permitirán a los ciudadanos ratificar o rectificar, un derecho inalienable que, hay que leer los planteamientos del llamado “Plan B” que no tiene la más mínima intención de violentar o revertir, como lo ratificó el tabasqueño López Hernández.

A pocos meses de terminar el primer gobierno del cambio, de la Cuarta Transformación, los que hoy invitan a la gente a salir a las calles al amparo de una democracia que no se toca, no han podido entender, mucho menos aceptar, que en el 2018 inició un cambio de régimen, no de gobierno.

En junio del 2024, los ciudadanos acudirán a las urnas, insisto, en total libertad para ratificar o para rectificar su decisión. Muchos jóvenes, que por cierto volvieron a estar ausentes en la marcha del 26 de febrero, sufragarán por primera vez, confiados en que su voto cuente y se cuente.

Confiemos e impulsemos la democracia, sí, pero no sólo la que se fragua en las urnas, también en la democracia económica y social que, fundadas en los resultados otorga legalidad y legitimidad a quien ganó porque la mayoría consideró que su proyecto satisface sus expectativas. Eso ocurrió en el 2018. Veremos qué es lo que deciden los ciudadanos en junio del 2024.

“Todo lo que merece ser hecho, merece ser bien hecho”.

 André Maurois

El discurso pronunciado por Yolanda Osuna Huerta, oradora oficial en el evento conmemorativo de la expulsión de nuestras tierras de los invasores franceses y sus aliados, el 27 de febrero de 1864, contiene elementos muy ad oc al escenario nacional arriba descrito.

Nos recuerda la alcaldesa de Centro la importancia de conocer la historia, no únicamente para evitar cometer los mismos errores, como mucho se dice, en este caso, para recordar el empeño de un grupo liderado por el coronel Gregorio Méndez, y otros ilustres tabasqueños, aliados del presidente Benito Juárez en su lucha por la defensa de nuestra independencia, de los principios liberales inscritos en la Constitución de 1857 y, a favor de la restauración de la República.

La oradora señaló que: “A la distancia, apreciamos el suceso que nos convoca en toda su grandeza. Se mantiene en nuestra memoria y es un fuerte aliento para seguir honrando a Tabasco, con orgullo y decisión.” La alcaldesa morenista nos recordó las palabras de Manuel Sánchez Mármol, brillante ideólogo del movimiento liberal en nuestra tierra: “Si alguna vez hubo para nuestro suelo ocasión de justo y santo regocijo, es, sin duda el de aquel día”, el más importante de nuestro calendario.

Yolanda Osuna, que ha desempeñado con honestidad e inteligencia la tarea que con su votó le encomendamos los que vivimos en esta demarcación, enfatizó que: “Los gobiernos de la Cuarta Transformación velamos por los principios de libertad y de justicia”, por lo que, señaló, han vuelto “a florecer en el país, en Tabasco y en Centro, la igualdad, la honestidad y la verdad”.

La alcaldesa, en total sintonía con lo que ocurre en el escenario nacional, exhortó a que “cuidemos que estos valores y principios, base de nuestra gran nación soberana, no sean arrancados por la soberbia de quienes buscan el poder a cualquier precio”.

Pidió que “asumamos la férrea voluntad de enfrentar y derrotar las pretensiones del conservadurismo, las mismas que en los tiempos de Juárez, quisieron imponer un trono y que en nuestros días buscan ser un obstáculo para el desarrollo y la renovación moral de la República”.

Yolanda Osuna está convencida de que los municipios son el baluarte “para superar rezagos y ofrecer servicios dignos que mejoren la calidad de vida”, por ello ratificó el compromiso de que su administración siga haciendo un ejercicio eficiente de los recursos. “Ello -dijo-, es lo que nos ha permitido en estos intensos meses de gestión poner a las personas en el centro de la acción pública.”

Finalizó expresando que es este el tiempo de la transformación, “donde siempre nos alumbran la esperanza y el humanismo que nos deparan el espléndido fruto de la justicia, del bienestar y del progreso”, para luego enfatizar: “Es el pueblo el que nos marca la pauta. Con él todo, sin él nada, como ha dicho el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

“Aquellos que traen un rayo de luz a la vida de los demás, no pueden evitar  ser cubiertos por su resplandor”.

James M. Barrie

La noticia del año, sin duda, es la decisión de Tesla de instalar en el estado de Nuevo León una megaplanta que tendrá una inversión de 4,500 millones de dólares y que producirá hasta un millón de autos eléctricos al año. Para variar esta importante noticia estuvo precedida de la controversia debido a la postura del presidente López Obrador que manifestó su oposición a que dicha empresa se instalara en el municipio neolonés de Santa Catarina aduciendo el problema del agua que generó una grave crisis a finales del año pasado en esa entidad.

Se criticó esta postura del jefe del Ejecutivo como si no fuera su responsabilidad -la que han eludido en el pasado otros mandatarios- garantizar que una obra de esa magnitud no agudice un problema existente: la falta de agua. Al final del día, en la charla telefónica con Elon Musk, dueño de Tesla, se acordó la instalación de esa planta en Nuevo León, sumándose a los dos centros de producción que el hombre más rico del orbe tiene en Shanghái, China, y en Berlín, Alemania.

En el marco del “Día del Inversionista” realizado en Texas, organizado por esta empresa, el controvertido dueño de Twitter, negocio que le ha dejado más dolores de cabeza que utilidades, señaló estar emocionado por este acuerdo que permitirá instalar esta nueva giga fábrica, al tiempo que adelantó que allí se producirá el nuevo vehículo de “la próxima generación de Tesla.”

Sin duda es una excelente noticia para México. Una inversión muy importante que se suma a la que con anterioridad han anunciado BMW y Ford Motors Co, por un poco más de 5 mil millones de dólares. Se generarán muchos empleos, sí, pero también se abren muchas ventanas de oportunidad para otras empresas aterricen en nuestro país derivado de la convocatoria del presidente Joe Biden que ha convocado a las empresas de su país a que abandonen China y se reinstalen en su país o en “naciones aliadas” como México y Canadá.

Existen enormes retos para nuestro país cuyo gobierno debe, ahora sí y con velocidad, impulsar las energías renovables y la utilización del gas natural, elementos fundamentales para estas empresas. Lo del agua sí es un tema que no se puede dejar de lado, no obstante que este tipo de plantas no la requieren en cantidades elevadas.

La llegada de Tesla a México, obliga a mirar hacia Sonora, donde se está impulsando un importante proyecto para la generación de energías limpias y, no lo olvidemos, existe una millonaria reserva de litio, recién nacionalizado, pero que para su extracción requiere de muchos recursos que ni el gobierno federal ni el estatal tienen. La inversión privada, nacional y extranjera, bien regulada, será esencial para dicha explotación en el menor tiempo posible. Las empresas productoras de autos eléctricos requieren de baterías de litio.

También para nuestra región habrá oportunidades para atraer empresas productoras de autopartes y de semiconductores. Aprovechemos el gas y las energías renovables como atrayentes y, sobre todo, el agua que debe dejar de ser factor de riesgo para convertirse en motor del desarrollo. Para las universidades el reto será, más que nunca, generar los profesionales con las competencias que demandan estas nuevas áreas de negocios.

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