Se agotan las 96 horas de oxígeno…pero continúa la búsqueda

La búsqueda del sumergible que desapareció durante una expedición a los restos del Titanic pasó el jueves el límite de 96 horas que se estimaba duraría el aire respirable en la embarcación, un momento clave en los intensos esfuerzos para salvar a las cinco personas que había a bordo.

El Titán llevaba aire respirable para unas 96 horas cuando zarpó alrededor de las 6:00 de la mañana del domingo en el Atlántico Norte.

Eso fijaría un plazo límite para el rescate entre las 6:00 de la mañana y las 8:00 de la mañana del jueves, según información proporcionada por los guardacostas estadounidenses y la compañía que organizó el viaje.

Los expertos recalcaron que ese era un cálculo impreciso, y el tiempo podría alargarse si los pasajeros han tomado medidas para conservar el aire. Tampoco se sabe si seguían con vida tras la desaparición del vehículo el domingo por la mañana.

Llegan más barcos para ayudar en la búsqueda del Titán

Los rescatistas enviaron más barcos a la zona de la desaparición, y la Guardia Costera estadounidense dijo el jueves que un robot submarino enviado por un barco canadiense había alcanzado el fondo marino y empezado a buscar el vehículo.

Las autoridades confiaban en que los sonidos detectados bajo el mar pudieran reducir la zona de búsqueda, que se había ampliado a un área del doble del tamaño de Bahamas, en zonas con hasta 4 mil 020 metros de profundidad.

La desaparición del Titan se declaró el domingo por la tarde unos 700 kilómetros al sur de San Juan, Terranova, cuando se dirigía al lugar donde descansa el emblemático crucero hundido hace más de un siglo.

OceanGate Expeditions, una compañía de expedición submarina, documenta el deterioro del barco y el ecosistema submarino que ha florecido en el lugar con viajes anuales desde 2021.

Para el jueves por la mañana se iba acabando la esperanza de encontrar con vida a los tripulantes del sumergible.

Aún había muchos obstáculos: no solo localizar el submarino, también llegar hasta él con equipo de rescate y llevarlo a la superficie, asumiendo que siguiera intacto. Y todo eso debía ocurrir antes de que se acabara el oxígeno de los pasajeros.

El doctor Rob Larter, geofísico marino del Servicio Antártico Británico, recalcó la dificultad de encontrar siquiera algo del tamaño de la nave, que mide unos 6.5 metros de largo y casi 3 metros de alto.

“Estamos hablando de entornos completamente oscuros” en los que un objeto a unos metros puede pasar desapercibido, señaló. “Es una situación de aguja en un pajar a menos que se tenga una ubicación muy precisa”.

La zona norte del Atlántico donde el Titán desapareció el domingo es propensa a la niebla y las tormentas, lo que la convierte en un entorno extremadamente difícil para llevar a cabo una misión de búsqueda y rescate, afirmó Donald Murphy, oceanógrafo que trabajó como científico en jefe de la Patrulla Internacional de Hielo de la Guardia Costera.

Entre tanto, se conocieron advertencias significativas sobre la seguridad del vehículo que se habían expresado durante el desarrollo del sumergible.

Medios de todo el mundo informaban el jueves sobre la llegada de la hora crítica para el sumergible. La televisora saudí por satélite Al Arabiya mostraba un reloj en su imagen con una cuenta atrás de cuándo estimaban que podría acabarse el aire del vehículo.

El capitán Jamie Frederick, del Primer Distrito de la Guardia Costera, dijo el miércoles que las autoridades aún tenían esperanza de salvar a los cinco tripulantes.

“Esta es 100 por ciento una misión de búsqueda y rescate”, señaló. Frederick dijo que si bien los sonidos detectados ofrecían la posibilidad de reducir el área de búsqueda, aún no se había determinado su ubicación y fuente exactas.

El reporte resultó alentador para algunos expertos porque a las tripulaciones de submarinos que no pueden comunicarse con la superficie se las enseña a golpear el casco de sus navíos para ser detectados por el sonar.

A bordo del Titan iba el piloto Stockton Rush, director general de la empresa organizadora de la expedición, OceanGate.

Sus pasajeros eran un aventurero británico, dos miembros de una familia de empresarios paquistaníes y un experto en el Titanic.

Al menos 46 personas viajaron con éxito en el sumergible de OceanGate hasta los restos del transatlántico en 2021 y 2022, según cartas de la empresa remitidas a una corte federal de distrito en Norfolk, Virginia, que supervisa los asuntos sobre el pecio.

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