Ola de calor da ‘empujón’ a la venta de helados y nieves

La industria de helados y nieves dejó de derretirse.

A pesar de que desde 2022 empezó a recuperar lo perdido con la pandemia y sus confinamientos, la ola de calor registrada en junio y julio de este año en el país, la impulsó.

Este sector que en 2019 vendía 118.7 millones de litros de helado, según Euromonitor, podría cerrar el año en 114.2 millones de litros, con un valor de 647 millones de dólares, cifra que estaría 4 por ciento abajo del volumen previo a Covid.

Sin embargo, con respecto al 2022, representarían un incremento del 4.7 por ciento respecto al volumen y 10.8 por ciento en ventas.

En cuanto a valor, el alza no ha parado, pues los precios han sufrido el encarecimiento de las materias primas, a manos de la inflación.

Los meses más calurosos de la historia

Tanto la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EU, como la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) pronosticaron que julio de 2023, sería el mes más caluroso de la historia, al registrarse temperaturas récord en el mundo.

Apenas este viernes 21 de julio, Gavin Schmidt, climatólogo de la NASA, decía, “estas temperaturas no se habían tenido en cientos o tal vez miles de años”.

En México y el oeste de EU, de acuerdo con el proyecto científico World Weather Attribution, las temperaturas superaron los 45 grados.

También herramientas de monitoreo de la Unión Europea y de la Universidad de Maine, en EU, que combinan datos de terreno y satelitales, establecen que entre junio y julio, se batieron récords diarios de temperatura.

Según Schmidt, esta tendencia seguirá los siguientes meses, aumentando la posibilidad de que 2023 cierre como el año más caluroso.

Sin embargo, esto no acabará en 2023, se extenderá a 2024, pues cada vez hay más gases de efecto invernadero en la atmósfera.

“La ola de calor registrada en junio-julio fue para nosotros muy buena, representó históricamente el pico más alto en ventas; esos niveles, siempre se daban en marzo-abril, pero eran una o dos semanas y en cambio ahora duró prácticamente todo el tiempo; junio fue un mes histórico en términos de calor y consumo de helado y nieves que impactará las ganancias de todo el año”, aseguró Beatriz Rodríguez, directora general de Neverías Frody.

El alza de temperaturas de junio, que en varias partes del país se ha extendido a julio, representó para la industria un incremento en ventas de entre el 18 y 25 por ciento.

Las Pymes del sector, como Neverías Frody, Pantera Fresca y Konolet, tuvieron la oportunidad de recuperarse para hacer frente a los conglomerados de Unilever que tiene Holanda, y Herdez que opera helados Nestlé, además de otras cadenas como Nutrisa y Moyo.
‘Se calientan’ 60% ventas de Frody

Con 54 tiendas en operación Neverías Frody reportó en junio un repunte de hasta 60 por ciento en ventas en algunas tiendas.

La situación si bien fue positiva, también representó retos, pues el costo de la energía eléctrica se incrementó entre 7 y 8 por ciento, y como fue algo que no esperaban, no tenían reserva suficiente de producto.

Esto significó comprar más materia prima con precios presionados por la inflación, y trabajar horas extra en producción.

“Tuvimos que duplicar turnos en planta, pues además se dio el efecto de que muchos de nuestros proveedores, por la demanda, cayeron en un desabasto, que repercutió en nosotros; se volvió un nudo por falta de planeación para quienes el calor genera un pico de desplazamiento alto”, relató Rodríguez.
Pantera Fresca creció hasta 42%

Esta heladería y nevería con casi 50 años en la CDMX, consiguió en junio un incremento de 42 por ciento en sus ventas. La onda de calor, catapultó la demanda de sabores como limón con panditas, mango con chamoy y mango con chile.

“En la temporada de calor sí se ve un incremento, pero este año fue de 42 por ciento”, señaló Francisco Macías, quien es hoy la segunda generación al frente de La Pantera Fresca.

La cadena que en 2024 cumplirá 50 años hoy tiene 25 tiendas, con planes de expansión en el país. Aseguró que Walmart los ha buscado para que entren a sus refrigeradores, pero el presupuesto y la preservación de lo artesanal es un reto a vencer.

“Queremos ampliar nuestra presencia a más ciudades; tenemos pensado Querétaro, Puebla, Guadalajara, pero debemos crecer la producción que es lo que de repente ‘nos come’ por la falta de capacidad. También requerimos crecer financieramente para lograr el objetivo”, expuso Macías.
Konolet, la disyuntiva de crecer

Esta nevería no tuvo la misma suerte, y la ola de calor le provocó un ligero declive en ventas.

“Suena incongruente, pero probablemente tuvo que ver con que la gente salió menos, y gastó en ventiladores. Fue la señal para decidirnos a buscar el delivery”, compartió Johny Vicente, cofundador de Konolet.

De iniciar con un refrigerador y una mesa a pie de calle, hoy Konolet tiene 17 años y mantiene en operación su primera tienda, la de Bolívar, en el centro de la CDMX, pues la pandemia lo llevó a cerrar las otras dos que había abierto.

“Nos estamos replanteando volver a dar el paso, y aún estamos en la disyuntiva, mantenernos y crecer poco a poco, o ampliarnos, comprar una máquina, aunque esto represente perder nuestra esencia artesanal”, acotó Islas.

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