¿Regresarán las ‘Cocas’ personalizadas?

¿Guardan todavía una lata con su nombre? Aquella vieja campaña de productos de la marca Coca Cola con nombres comunes grabados en el empaque fue una de las más exitosas.

Nació en 2012 en Australia bajo el nombre Share a Coke y llegó a México un par de años después traducida como “Comparte una Coca Cola”. Hilar éxitos de mercadotecnia similares resulta todo un reto para empleados de una compañía envuelta en la polémica por la discusión sobre su contribución a la obesidad de la gente en países como México y Estados Unidos.

Ahora el mercado debe prepararse para una era sin precedentes de campañas de este tipo de productos.

Al cierre del mes pasado, Microsoft Corporation y The Coca-Cola Company anunciaron una asociación estratégica de cinco años para alinear la tecnología global de la refresquera que opera en 200 países.

El argumento oficial es “permitir la adopción de tecnología de punta y fomentar la innovación y la productividad a nivel mundial”.

Hay un asunto clave: como parte de la asociación, Coca-Cola comprometió mil 100 millones de dólares para Microsoft Cloud y sus capacidades de IA generativa. Aquí vale la pena una pausa.

¿Cuáles son las capacidades de inteligencia artificial generativa de Microsoft? Están recargadas en la que se convirtió en la marca referente para generar contenido: Chat GPT, de OpenAI, a la que la empresa fundada por Bill Gates y dirigida por Satya Nadella, apuesta más de 10 mil millones de dólares.

¿Qué quiere hacer Coca Cola con esa tecnología?

“A través de la asociación, las empresas experimentarán conjuntamente con nuevas tecnologías innovadoras como el servicio Azure OpenAI para desarrollar casos de uso innovadores de IA generativa en diversas funciones comerciales”, expuso Microsoft en un comunicado.

Ojo, a la refresquera le conviene actuar pronto para mejorar el valor de su marca.

Una conocida agencia llamada Interbrand realiza desde hace décadas una cuantificación del valor de las marcas.

Hace 20 años, Coca Cola estuvo en el primer lugar de esa lista. Su valor de 70 mil 453 millones de dólares de aquellos días la ubicaba por encima, irónicamente, de Microsoft y de IBM, en ese orden. Para 2013, en días de los nombres en las latas, ascendió a 79 mil 213 millones de dólares, pero ya para entonces, Apple y Google habían superado los 90 mil millones y ocuparon la primera y segunda posición del ranking de Interbrand.

El año pasado mostró un escenario muy distinto para la compañía de Atlanta, Georgia.

La citada agencia le concedió todavía un valor de 58 mil 046 millones de dólares a la marca, monto que la pone actualmente en el octavo lugar, detrás de grandes firmas tecnológicas estadounidenses, pero también de marcas asiáticas como Samsung y Toyota, amén de la alemana Mercedes Benz.

Los responsables de la marca Coca Cola deben hacer un gran esfuerzo para sacudir la imagen de contaminadora que le impuso la publicación Science Advances, misma que exhibió a productores y consumidores de esta marca, pero también a los de Pepsico y Danone, por su contribución a la afectación de ríos y mares.

También enfrentan un camino largo en la convocatoria para sus clientes a tener una mejor dieta que combine con sus productos. Consumir refrescos no es malo, lo malo es hacerlo sin información, lo que puede derivar en excesos.

Conviene también recordar la aportación económica que estas compañías hacen a la sociedad.

Al respecto, un tip para mercadólogos, comunicólogos y publicistas: visto el acuerdo entre Microsoft y Coca Cola, resulta necesario que aprendan de prompt engineering o alguien que lo haga tomará a sus clientes y su empleo.

No es más difícil que aprender a escribir bien y eso debemos intentarlo todos, a diario.

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