Secretaría de Ciencia, con importantes retos

Opiniones a favor, otras con reserva, otras más atentas a los detalles por encima de las buenas intenciones, otras más escépticas, se entremezclan entre miembros de la comunidad científica, en torno a la creación de une nueva Secretaría de Ciencia, que estará a cargo de Rosaura Ruiz, como fue anunciado este jueves.

“La estrategia, de libro, será reconstruir lo que ellos destruyeron en este sexenio. Sin duda será una ‘mejora’ y eso cautivará a muchos…”, escribe un investigador en una red social.

“Considero que es un inicio positivo y hay que estar atentos a su funcionamiento, considero que ni para bien ni para mal sabemos a ciencia cierta qué va a pasar, lo que creo es que hay ser observadores, críticos y, cuando sea posible participar, eso nos va a fortalecer como comunidad”, escribe alguien más.

Investigadores consultados por “Crónica” que consideran positivas las nuevas noticias, matizan también los detalles a los que habrá que estar atentos. Brenda Valderrama, Enrique Cabrero y Gerardo Herrera, comparten algunos temas que no se deben perder de vista ante la noticia de la nueva secretaría de ciencia.
EL DIABLO ESTÁ EN LOS DETALLES.

Brenda Valderrama, investigadora del Instituto de Biotecnología de la UNAM, señala que de crear una secretaría se deben de establecer con claridad sus atribuciones, su presupuesto y sus instrumentos.

“En la SEP, por ejemplo, la subsecretaría de Educación Superior es la que recibe más presupuesto del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación (Peciti), en tanto que Conahcyt ha estado muy mermado presupuestalmente. Entonces, si la nueva dependencia sólo absorbe las atribuciones y presupuesto del Consejo, será una secretaría frágil que no sobrevivirá el cambio de sexenio”.

Será relevante si tendrá instrumentos como los extintos fideicomisos, añadió, de lo contrario no se podrá recuperar el ritmo de inversión que se tenía.

Enrique Cabrero, académico de la Universidad de Guadalajara y ex director de Conacyt, refirió por su parte que, si bien las noticias son buenas, la creación de una secretaría podría eliminar la flexibilidad institucional que tuvo Conacyt.

“Personalmente he manifestado mis dudas al respecto, no estoy seguro de que sea la mejor idea debido a que en otros países no ha funcionado del todo. En el caso mexicano pasar la política científica y tecnológica a la administración centralizada es más rígido que la administración descentralizada, donde estaba Conacyt”.

La nueva secretaría plantea un reto en este sentido, pero el anuncio es un buen mensaje de que “el nuevo gobierno se está haciendo cargo de un sector y no sólo lo está rescatando –porque está en la lona–, sino reconfigurándolo y reorganizándolo”.

Finalmente apunta que muchos en el sector quedarán a la expectativa. “Los que nos hemos preocupado y participado en la política científica quedamos atentos a las propuestas, diálogo, conversaciones y capacidad creativa e innovadora, así como el compromiso real con el sector que tengan (…) Suerte a Rosaura Ruiz”, agregó el ex director del CIDE.
MÁS ALLÁ DE LA UNAM.

Finalmente, Gerardo Herrera Corral, investigador del Cinvestav y escritor, llamó a reajustar el sistema bajo parámetros de inclusión en todo el sistema de ciencia, que vaya más allá de la influencia gravitatoria de la UNAM.

“Un punto que es ahora importante señalar es que la estructuración de la nueva Secretaría de Ciencia, sus programas y planes, su organización y visión, deberá rebasar los muros de la Universidad Nacional”.

Al igual que muchos investigadores nacionales en universidades estatales y Centros Públicos de Investigación del país, Herrera recuerda a las nuevas autoridades que no todo debe quedar concentrado en la UNAM. “El país es largo y ancho, con una gran diversidad de organismos, institutos, universidades, centros de investigación, por lo que esperamos no queden al margen. Ojalá que la política en estas materias sea incluyente y no se centralice”.

Nombramientos del gabinete

Por otra parte, para Juan Martínez, investigador del Inecol, entre los nombres de los miembros del gabinete anunciados este jueves, se observan perfiles con experiencia que sugieren que en conjunto el gabinete se integrará por personas con perfiles técnicos y conocedoras de sus áreas:

Se puede pensar que hay un mensaje positivo, de reconocimiento a la comunidad científica al nombrarse a Rosaura Ruiz al frente de una nueva Secretaría de Ciencia. Alicia Bárcena retorna al área ambiental al tomar las riendas de la Semarnat, ella formó parte del INIREB, cuyas instalaciones se integraron al Inecol cuando el primero cerró. El nombramiento de Marcelo Ebrard, quién fue crítico del proceso de designación de la candidatura presidencial en su partido, podría ser una muestra de voluntad de conciliación por parte de la Presidenta Electa. Por supuesto, hay muchos detalles por conocer, hay que esperar a las oportunidades de diálogo que ofrezcan las y los secretarios recién nombrados. Esperemos que fomenten la participación de la comunidad académica en sus sectores. Qué tengan éxito en sus encargos.

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