En el concurrido módulo de canje de armas y juguetes bélicos que la Secretaria de la Defensa Nacional instaló en el atrio de la Catedral del Señor de Tabasco, llama la atención la presencia del Sargento Bravo, personaje icónico del Ejército, que se hace presente en los eventos que organizan. El Sargento animosamente atiende a los visitantes que llegan a canjear un arma por dinero en efectivo.
Debajo de ese disfraz se encuentra un joven al que apenas se le logra escuchar la voz entrecortada, pero con mucha y muy buena actitud.
Cargar con un personaje de 12 kilos extras, a una temperatura de hasta 40 grados centígrados y tener que caminar de un lado para otro, no hacen más que demostrar el aguante del querido Sargento; sin embargo, a pesar de las inclemencias del tiempo, tiene que cumplir su misión como buen elemento, durante la jornada que el módulo permanece abierto.