«Con profunda gratitud a Dios estoy viva. Después del nacimiento de nuestras bebés y de que una pequeña estuviera en cuidados intensivos, regresamos a casa. Días después, mi esposo me llevó de urgencia a la sala de emergencias: mi presión arterial llegó a 215.
Estuvieron casi 6 horas intentando estabilizarme. El diagnóstico: preeclampsia. En este mes y medio volví dos veces a emergencias.
Esa primera noche, en esas seis horas, estuve entre la vida y la muerte. Viví una experiencia espiritual en donde se me mostró qué ocurriría si me quedaba o partía. Y en ese espacio, recé. Y sé que Jesús y El rosario me salvaron. Mi esposo sostenía mi mano y Jesús sostenía mi corazón.
Dios me dio la oportunidad de seguir aquí. Y entonces mi presión se empezó a estabilizar.
Gracias a mi esposo, nuestros papás, mis hermanos y amigos que fueron mi fuerza para seguir luchando. Gracias @drgerardobarroso y Dr. Gil Franco.
Sé que Dios y el Rosario salvaron mi vida y por eso estoy profundamente agradecida»
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