Mia Odalis Magaña Barroso / Estudiante UJAT
Escucharnos a nosotros mismos es un acto que muchas veces se deja de lado. En medio de las rutinas, las exigencias y las emociones acumuladas, pocas veces nos detenemos a prestar atención a lo que ocurre en nuestro interior. Sin embargo, entender lo que sentimos y pensar en ello con calma puede marcar una diferencia importante en la forma en que enfrentamos la vida.
Francisca, una joven de 17 años, comparte su experiencia sobre cómo aprender a escucharse fue un proceso necesario. Ella explica que, en distintos momentos, no sabía cómo expresar lo que pasaba por su mente ni por su corazón. Fue con la ayuda de su hermana mayor, de 20 años, que comenzó a orientarse poco a poco, aprendiendo a reflexionar y a poner atención a sus propias emociones.
Este acompañamiento le permitió reconocer que escucharse no significa tener todas las respuestas, sino aceptar lo que se siente sin juzgarse. Al hacerlo, Francisca comprendió que era importante entenderse a sí misma para poder comunicar mejor lo que necesitaba. De esta manera, su entorno familiar pudo apoyarla de una forma más cercana y consciente.
Aunque su proceso estuvo marcado por la pérdida de su padre, Francisca destaca que el aprendizaje más valioso fue descubrir la importancia de la voz interior. Entenderse fue la base para afrontar la situación, pero también para fortalecerse emocionalmente y sentirse más segura de sí misma.
Su testimonio muestra que escucharnos desde nuestro interior no solo ayuda en momentos difíciles, sino que nos permite conocernos mejor, expresarnos con mayor claridad y construir relaciones más empáticas. A veces, el primer paso para recibir apoyo es aprender a escucharnos a nosotros mismos.
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