Agencias
Cada vez es más frecuente escuchar a pacientes, familiares o amigos decir que consultaron sus síntomas o resultados de laboratorio con una inteligencia artificial antes de acudir al médico. Esta tendencia no es casual. Recientemente, OpenAI lanzó dentro de ChatGPT una nueva función llamada Health, creada para centralizar información clínica, estudios de laboratorio, aplicaciones de salud y métricas de ejercicio obtenidas de relojes inteligentes, todo de forma personalizada y a un costo relativamente accesible al formar parte de los planes de suscripción de la plataforma.
El avance plantea una pregunta inevitable: ¿estamos ante el inicio del reemplazo de la atención médica de primer contacto como la conocemos?
La función no fue diseñada para sustituir a los médicos, pero sí está orientada a agilizar consultas básicas y a ofrecer una guía inicial. De acuerdo con OpenAI, Health fue desarrollada con la colaboración de 260 médicos de 60 países, lo que respalda su contenido con medicina basada en evidencia y actualizaciones constantes.
La integración de inteligencia artificial en la medicina y la salud pública avanza a un ritmo sin precedentes. Sin embargo, aunque legalmente se describe como una herramienta para navegar información, su uso conlleva riesgos potenciales. Entre ellos destacan la automedicación, el retraso en la búsqueda de atención médica y una falsa sensación de seguridad, derivada de interpretaciones incorrectas de estudios, valores de laboratorio o del contexto clínico en el que fueron solicitados.
Por ahora, la función no está disponible en México, aunque se espera que llegue en las próximas semanas.
En temas de salud, la objetividad suele perderse cuando se trata del bienestar propio o de personas cercanas. A futuro, este tipo de tecnología podría convertirse en una herramienta valiosa para apoyar a comunidades remotas o de difícil acceso, permitiendo identificar de manera temprana a pacientes que requieran atención urgente y facilitar su traslado a hospitales de segundo nivel. No obstante, en el presente, sigue siendo una herramienta de doble filo.
La inteligencia artificial puede ofrecer orientación útil y orden en la información médica, pero aún no es capaz de razonar con base en el contexto clínico, humano y social de cada paciente. Su análisis se limita a interpretar datos y clasificarlos, sin comprender lo que ocurre realmente frente a la persona que consulta.
Utilizar estas aplicaciones para organizar métricas de salud puede ser positivo, pero ante cualquier síntoma o malestar, la valoración de un profesional de la salud sigue siendo insustituible para determinar si se trata de una condición pasajera o de una situación que pone en riesgo la vida.
Novedades de Tabasco El diario mas fuerte de Tabasco