Emilio

Columna: Prospectiva

Por: Emilio de Ygartua M.

Estados Unidos Formaliza su Salida de la OMS

La decisión de Estados Unidos de formalizar su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) marca un momento decisivo en la cooperación internacional en materia de salud y gobernanza global. Esta acción no es meramente una reorientación de política, sino un verdadero punto de inflexión que resuena profundamente en el sistema multilateral forjado tras la Segunda Guerra Mundial, planteando interrogantes fundamentales sobre el futuro de la salud pública global y el papel de las grandes potencias en su sostenimiento.

Fundada en 1948, la OMS ha sido durante más de 75 años un pilar esencial de la cooperación internacional, encargada de coordinar la respuesta a las crisis sanitarias, establecer estándares y promover la salud a nivel mundial. Estados Unidos ha desempeñado un papel instrumental en el éxito y la evolución de la organización desde su concepción, siendo no solo su mayor contribuyente financiero –aportando aproximadamente el 15% del presupuesto total– sino también un líder clave en la formulación de políticas y programas que han salvado innumerables vidas y erradicado enfermedades.

El cronograma de esta histórica decisión comenzó en enero de 2025 con el anuncio formal de retirada por parte de la administración estadounidense. Siguiendo el protocolo establecido por la constitución de la OMS, este anuncio inició un período de un año para su ejecución, culminando hoy, viernes 23 de enero de 2026, con la formalización efectiva de la salida. Este proceso deliberado ha permitido un espacio para la reflexión y la reacción global, aunque sin alterar el curso de los acontecimientos.

Más allá de las implicaciones directas en la política sanitaria, esta retirada representa un cambio fundamental en el enfoque de la política exterior estadounidense hacia las instituciones multilaterales. Sugiere una tendencia hacia el unilateralismo y una reevaluación de los compromisos globales, con consecuencias que se extienden a la diplomacia, el comercio y la seguridad internacional. La ausencia de Estados Unidos del foro principal de salud global deja un vacío de liderazgo y financiación que será difícil de llenar.

Las reacciones de la comunidad internacional no se hicieron esperar. Aliados clave de Estados Unidos, como la Unión Europea y el Reino Unido, expresaron su profunda preocupación por la erosión de la cooperación multilateral y el impacto potencial en la capacidad de respuesta a futuras pandemias. Expertos en salud global y organizaciones no gubernamentales advirtieron sobre un aumento en la vulnerabilidad de las poblaciones más desfavorecidas y un debilitamiento de programas cruciales como la vacunación, la lucha contra el VIH/SIDA y la preparación ante epidemias, afectando a cientos de países y millones de personas que dependen de la coordinación y el apoyo de la OMS.

Contexto Internacional

La Decisión de Trump se Hace Oficial

En una decisión tiene un gran impacto en el escenario internacional, Estados Unidos ha formalizado su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), medida anunciada inicialmente por el presidente Donald Trump en enero de 2025. Esta salida representa un momento crítico para la arquitectura de salud global establecida tras la Segunda Guerra Mundial.

La formalización de esta decisión marca un punto de inflexión en las relaciones multilaterales de Estados Unidos, consolidando una política de distanciamiento de organismos internacionales que ha caracterizado la administración actual.

Un Retiro con Precedentes Históricos

La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de reconfiguración de la política exterior estadounidense que ha cobrado fuerza en los últimos años. El país norteamericano ha abandonado o reducido significativamente su participación en un total de 64 organismos o acuerdos multilaterales, marcando un alejamiento significativo de la cooperación internacional tradicional.

Entre los ejemplos más notables de estos retiros se incluyen la retirada del Acuerdo de París sobre el cambio climático, la UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) o acuerdo nuclear con Irán, entre otros. Este patrón de desvinculación se ha acelerado notablemente, particularmente bajo la administración del presidente Donald Trump, quien argumentó que muchas de estas organizaciones no servían a los intereses nacionales estadounidenses, eran ineficientes o estaban sesgadas.

La justificación principal detrás de estas decisiones ha sido la búsqueda de una mayor soberanía y la priorización de los intereses económicos y de seguridad nacional a través de un enfoque de «América Primero». La administración ha criticado la carga financiera desproporcionada que, a su juicio, Estados Unidos asumía en comparación con otros miembros, así como la falta de reformas internas percibidas en estos organismos. Este enfoque contrasta marcadamente con la política exterior posterior a la Segunda Guerra Mundial, donde Estados Unidos fue el arquitecto principal de gran parte del orden multilateral, promoviendo instituciones como la ONU, el FMI y la propia OMS, con el objetivo de fomentar la estabilidad y la cooperación global.

El retiro de la OMS, por ejemplo, simboliza el desmantelamiento gradual de estructuras de cooperación que funcionaron durante décadas como pilares del orden global establecido después de 1945. Estas estructuras se basaban en la premisa de que los desafíos transnacionales requieren soluciones conjuntas, y que el derecho internacional y los marcos institucionales son esenciales para la paz y la prosperidad globales. La estrategia actual, en cambio, tiende a favorecer acuerdos bilaterales directos en áreas como el comercio y la seguridad, bajo la creencia de que estos ofrecen a Estados Unidos una mayor flexibilidad y poder de negociación.

Analistas de política exterior han expresado diversas opiniones sobre este giro. Muchos expertos advierten que esta estrategia de repliegue socava la influencia estadounidense en el escenario mundial, crea vacíos de poder que pueden ser llenados por otras potencias como China, y reduce la capacidad global para abordar problemas urgentes como pandemias, el cambio climático, la proliferación nuclear y las crisis económicas. Argumentan que la confianza en las instituciones multilaterales se erosiona, lo que dificulta la movilización de respuestas coordinadas a desafíos globales que por definición trascienden las fronteras nacionales.

Las implicaciones a largo plazo para el orden internacional son profundas. La tendencia hacia un unilateralismo o bilateralismo exacerbado podría llevar a una mayor fragmentación de la gobernanza global, aumentando la inestabilidad geopolítica y dificultando la resolución pacífica de conflictos. Además, la ausencia de Estados Unidos de foros clave puede disminuir la presión para la rendición de cuentas en temas como los derechos humanos y la democracia, mientras que la falta de participación en normativas internacionales podría debilitar su capacidad para influir en las reglas que rigen la economía y la sociedad globales.

El Impacto Financiero: Una Crisis Presupuestaria

Principal Contribuyente. Estados Unidos era el mayor donante de la OMS, proporcionando aproximadamente el 16% del presupuesto total de la organización.

Deudas Pendientes. Washington se niega a pagar sus cuotas correspondientes a los años 2024 y 2025, agravando la situación financiera.

Efecto Dominó. La pérdida de fondos estadounidenses amenaza programas críticos de vacunación, respuesta a pandemias y vigilancia epidemiológica.

La decisión de no honrar compromisos financieros previos crea un vacío presupuestario que podría paralizar iniciativas sanitarias en curso y comprometer la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias globales.

Crisis Financiera: Consecuencias para el Presupuesto de la OMS

El retiro del apoyo económico estadounidense representa un golpe devastador para las finanzas de la Organización Mundial de la Salud. Como organismo subsidiario de las Naciones Unidas, la OMS depende significativamente de las contribuciones voluntarias de sus estados miembros, siendo Estados Unidos históricamente el contribuyente más importante.

La negativa a pagar las cuotas de 2024 y 2025 no solo elimina fondos futuros, sino que también deja un déficit inmediato en programas ya comprometidos. Esta situación fiscal precaria amenaza la capacidad operativa de la organización justo en un momento donde la coordinación global en salud es más necesaria que nunca.

Programas en Riesgo por la Reducción de Fondos

Inmunización Global. Los programas de vacunación en países de bajos recursos enfrentan recortes, poniendo en peligro décadas de avances contra enfermedades prevenibles como polio, sarampión y tuberculosis.

Vigilancia Epidemiológica. La red mundial de detección temprana de brotes infecciosos podría debilitarse, reduciendo la capacidad de respuesta rápida ante nuevas amenazas sanitarias.

Respuesta a Emergencias. Los equipos de intervención rápida ante crisis sanitarias verán limitados sus recursos, comprometiendo la asistencia en zonas de conflicto y desastres naturales.

Investigación y Desarrollo. Los proyectos de investigación sobre enfermedades tropicales desatendidas y resistencia antimicrobiana enfrentarán restricciones presupuestarias significativas.

Incertidumbre en la Salud Global. La salida de Estados Unidos de la OMS genera una profunda incertidumbre sobre el futuro de la cooperación sanitaria internacional. Sin la participación del país que históricamente ha sido líder en iniciativas de salud global, surgen interrogantes sobre quién asumirá ese liderazgo y cómo se financiarán los programas esenciales.

Esta situación crea un vacío de poder en la gobernanza sanitaria mundial que podría fragmentar los esfuerzos de coordinación internacional. La comunidad global enfrenta el desafío de reestructurar los mecanismos de cooperación en un momento donde las amenazas a la salud pública trascienden fronteras y requieren respuestas colectivas.

Los países en desarrollo, que dependen significativamente del apoyo técnico y financiero canalizado a través de la OMS, se encuentran en una posición particularmente vulnerable ante este cambio en la arquitectura de la salud internacional.

Perspectivas Futuras: Posibles Escenarios y Alternativas

Reconfiguración de Financiamiento. Otros países podrían aumentar sus contribuciones para compensar parcialmente el déficit, aunque difícilmente cubrirán el monto completo que aportaba Estados Unidos.

Nuevos Liderazgos Emergentes. Naciones como China, la Unión Europea o coaliciones regionales podrían asumir roles más protagónicos en la dirección de políticas de salud global.

Reestructuración Institucional. La OMS podría verse obligada a reformar su estructura operativa, priorizar programas y buscar nuevas fuentes de financiamiento del sector privado.

Implicaciones para la Cooperación Multilateral

El retiro estadounidense de la OMS y de 63 organismos multilaterales señala un cambio paradigmático en las relaciones internacionales. Este movimiento cuestiona el valor del multilateralismo como mecanismo para abordar desafíos globales que, por su naturaleza, requieren soluciones coordinadas entre múltiples actores.

La decisión tiene repercusiones que trascienden el ámbito sanitario, afectando la confianza en las instituciones internacionales y estableciendo precedentes sobre cómo las grandes potencias se relacionan con el sistema de gobernanza global.

Históricamente, el multilateralismo, forjado tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido la piedra angular del orden global. Instituciones como la ONU, el Banco Mundial y la propia OMS se diseñaron para fomentar la cooperación y prevenir conflictos, proporcionando plataformas para abordar problemas que desbordan las fronteras nacionales, desde la erradicación de enfermedades (como la viruela) hasta la estabilización económica y la respuesta a crisis humanitarias. Mecanismos multilaterales han demostrado su eficacia en campañas globales de vacunación, acuerdos de paz y la mitigación de desastres naturales.

Sin embargo, la reciente tendencia hacia el bilateralismo, impulsada por la búsqueda de intereses nacionales más directos y un mayor control sobre los resultados, amenaza con fragmentar esta arquitectura. Los acuerdos bilaterales, aunque a veces más ágiles, carecen de la legitimidad universal y la capacidad de alcance de las soluciones multilaterales, lo que podría llevar a una mayor inestabilidad y a la erosión de normas internacionales comunes. Esta deriva puede generar un «efecto dominó», donde el desinterés de una potencia clave inspire a otras naciones a reducir sus propios compromisos, debilitando aún más la capacidad de respuesta colectiva ante futuras crisis globales, como pandemias o el cambio climático.

En última instancia, el cuestionamiento del multilateralismo socava la credibilidad y la efectividad de las organizaciones internacionales. Estas instituciones dependen del apoyo político y financiero de sus miembros para operar. La retirada o reducción de la participación de actores clave no solo afecta su presupuesto, sino que también debilita su autoridad moral y su capacidad para mediar, coordinar y hacer cumplir los acuerdos internacionales, dificultando la búsqueda de soluciones a desafíos que por definición exigen una acción unificada.

Para México y otros países de América Latina, esta situación plantea desafíos particulares. La región ha dependido históricamente del liderazgo estadounidense en iniciativas hemisféricas de salud, y ahora debe adaptarse a un nuevo contexto donde la cooperación sanitaria regional podría debilitarse.

Los efectos colaterales incluyen posibles reducciones en programas binacionales de control de enfermedades fronterizas y menor coordinación en respuesta a crisis sanitarias que afectan a toda la región.

La cooperación sanitaria entre Estados Unidos y América Latina ha sido fundamental en programas de control de enfermedades como el VIH/SIDA (a través de iniciativas como el PEPFAR), la malaria y la tuberculosis, así como en proyectos de salud materna e infantil. Históricamente, la región ha visto éxitos significativos gracias a la colaboración hemisférica, como la erradicación de la poliomielitis y la implementación de amplias campañas de vacunación que han salvado millones de vidas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS/PAHO) ha jugado un papel crucial como entidad coordinadora, proporcionando asistencia técnica, fomentando la investigación y estableciendo estándares regionales de salud, demostrando la importancia de un actor neutral y con experiencia en la cohesión sanitaria.

La retirada o reorientación de fondos estadounidenses podría dejar un vacío considerable en programas de salud específicos, como los dedicados a la vigilancia epidemiológica en zonas fronterizas, cruciales para contener brotes de enfermedades transmisibles como el dengue, Zika o incluso nuevas variantes de COVID-19. Estos programas binacionales, vitales para la seguridad sanitaria de ambos lados de la frontera, se encuentran ahora en riesgo. Ante este panorama, muchos países latinoamericanos están explorando activamente nuevas estrategias. Algunas naciones están fortaleciendo sus lazos con bloques regionales existentes como el MERCOSUR o la CAN, mientras que otras buscan expandir la cooperación Sur-Sur con países como China, o fortalecer las capacidades de sus propios sistemas de salud pública para ser menos dependientes de la ayuda externa.

A largo plazo, esta situación podría catalizar el desarrollo de nuevos marcos de cooperación regional, más autónomos y resilientes, quizás con mecanismos de financiamiento propios o asociaciones diversificadas que impulsen la autosuficiencia y la integración sanitaria en la región. Sin embargo, la transición no estará exenta de desafíos, requiriendo inversiones significativas y una redefinición estratégica de las prioridades de salud pública en todo el continente.

Reflexiones Finales: Un Momento Decisivo

La formalización de la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud marca un momento histórico que redefinirá la cooperación sanitaria internacional en las próximas décadas.

El impacto financiero inmediato, con la pérdida del principal contribuyente y la negativa a pagar deudas pendientes, amenaza la viabilidad de programas esenciales que protegen la salud de millones de personas en todo el mundo. Esta decisión, enmarcada en un retiro más amplio de 64 organismos multilaterales, refleja un cuestionamiento profundo sobre el valor de la cooperación internacional.

La comunidad global se encuentra en una encrucijada: debe decidir si reconfigura las estructuras existentes para adaptarse a esta nueva realidad o si permite que se fragmente un sistema que, con todas sus imperfecciones, ha sido fundamental para enfrentar desafíos sanitarios que no reconocen fronteras. El futuro de la salud global dependerá de cómo los actores internacionales respondan a este vacío de liderazgo y recursos.

México: Una Economía Sofisticada con Fuerza Laboral Tecnificada

La economista salvadoreña Marisol Argueta de Barillas, una figura prominente en la diplomacia y el desarrollo económico regional, funge como Directora Sénior para América Latina del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. En una entrevista concedida a Sonia Corona de El País el 17 de enero de 2026, en la antesala del prestigioso Foro Económico Mundial de Davos, Argueta destacó la profunda transformación de México, señalando que «México es una economía que se ha sofisticado mucho con una fuerza laboral tecnificada».

Este comentario subraya el progreso del país no solo en manufactura avanzada, como la automotriz y aeroespacial, sino también en el floreciente sector de servicios de alta tecnología y digitalización. La sofisticación económica de México se manifiesta en su creciente integración en cadenas de valor globales complejas y en el desarrollo de capacidades de innovación. Su fuerza laboral, cada vez más especializada, es un testimonio de la inversión en educación técnica y superior, con un notable aumento de ingenieros y especialistas en tecnologías de la información que impulsan sectores clave como la robótica, la inteligencia artificial y la biotecnología.

Esta mano de obra altamente capacitada es fundamental para atraer inversión extranjera directa y fomentar la creación de empresas de base tecnológica. Al tiempo, la economista salvadoreña comentó a su entrevistadora que su participación en el próximo foro se enfocará en aquellas economías latinoamericanas que han experimentado cambios significativos en los últimos meses, con un énfasis particular en la discusión de estrategias «que buscan reavivar su crecimiento en un entorno aletargado» a nivel global. Esto incluye la exploración de políticas que promuevan la resiliencia económica, la digitalización inclusiva, la transición energética y el fortalecimiento de la infraestructura para el comercio y la conectividad regional.

Contexto Económico

La Evolución de la Economía Mexicana

México ha experimentado una transformación profunda en su estructura económica durante las últimas décadas. Según Marisol Argueta, experta en economía latinoamericana, el país ha logrado sofisticar significativamente su aparato productivo, alejándose de modelos tradicionales para adoptar procesos más complejos y tecnológicos.

Históricamente, la economía mexicana se basó en un modelo de industrialización por sustitución de importaciones hasta la década de 1980, caracterizado por una fuerte protección arancelaria y un sector público expansivo. Este modelo, si bien impulsó un crecimiento inicial, eventualmente generó ineficiencias y desequilibrios. El giro hacia la apertura económica en los años 90 marcó un punto de inflexión, abandonando gradualmente estas prácticas para integrar a México en la economía global.

La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, y su posterior actualización como T-MEC (USMCA), fue un catalizador fundamental. Estos acuerdos impulsaron una modernización industrial sin precedentes, atrayendo vastas inversiones extranjeras directas y facilitando la integración de México en complejas cadenas de valor globales, especialmente en los sectores automotriz, aeroespacial, electrónico y médico. Esto implicó la adopción de manufactura avanzada, robótica y automatización, dejando atrás modelos de producción de baja tecnología y mano de obra intensiva.

Esta evolución no ha sido accidental, sino el resultado de inversiones estratégicas en educación técnica, infraestructura y políticas que favorecen la modernización industrial. Por ejemplo, programas como el CONALEP y el crecimiento de universidades tecnológicas han fortalecido la oferta de talento especializado en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), vital para la robótica, la inteligencia artificial y la biotecnología. Comparativamente, México ha logrado una diversificación productiva y una integración global más profunda que muchos de sus vecinos latinoamericanos, que a menudo siguen dependiendo en gran medida de las materias primas.

La mejora de la infraestructura, incluyendo la expansión de redes carreteras, puertos marítimos de última generación y una robusta infraestructura de telecomunicaciones, ha sido crucial para facilitar el comercio y la logística de las cadenas de suministro. Paralelamente, políticas industriales focalizadas, como incentivos fiscales para la innovación y la inversión en I+D, así como la creación de parques industriales de alta tecnología, han catalizado este progreso. El resultado es un aumento sostenido en la inversión extranjera directa, un crecimiento significativo en las exportaciones de alto valor añadido y una mejora constante en los índices de competitividad global.

Transformación del Mercado Laboral

Capacitación Técnica. Programas intensivos de formación especializada han equipado a los trabajadores mexicanos con habilidades avanzadas en manufactura, tecnología y servicios especializados.

Adopción Tecnológica. La integración de tecnologías digitales y automatización en procesos productivos ha elevado la eficiencia y competitividad de la fuerza laboral mexicana.

Mejora Continua. Sistemas de actualización constante aseguran que los trabajadores mantengan relevancia en un mercado global cada vez más demandante y cambiante.

Impacto de la Tecnificación en Sectores Clave. La tecnificación y la adopción de la Industria 4.0 han transformado radicalmente el panorama económico de México, impulsando la competitividad y la especialización en sectores estratégicos. Esta evolución ha posicionado al país como un actor fundamental en cadenas de suministro globales de alto valor, atrayendo inversiones y generando empleo calificado.

Industria Automotriz. México se ha consolidado como el séptimo productor de vehículos a nivel mundial y el principal exportador a Estados Unidos, con la presencia de fabricantes líderes como General Motors, Ford, Nissan, Volkswagen, Stellantis y Toyota. La producción se enfoca en manufactura de alta precisión, cumpliendo con certificaciones de calidad como IATF 16949. El sector está evolucionando hacia la producción de vehículos eléctricos y componentes avanzados, integrando tecnologías de automatización y robótica para optimizar procesos y expandir su alcance a mercados de exportación globales.

Electrónica y Semiconductores. Este sector es vital para la economía mexicana, destacando en la fabricación de microcontroladores, circuitos integrados y tarjetas de circuito impreso (PCBs). Empresas globales como Intel, NXP, Jabil y Sanmina operan en el país, contribuyendo a la sofisticación tecnológica y a la integración de México en la cadena de suministro global de componentes electrónicos. La región es un hub estratégico para el diseño, ensamble y prueba de dispositivos, con un crecimiento impulsado por la demanda de tecnología en diversas industrias.

Aeroespacial. Con un crecimiento anual promedio de doble dígito en la última década, el sector aeroespacial mexicano se ha convertido en un referente global. Concentrado en estados como Querétaro, Baja California, Chihuahua, Sonora y Nuevo León, produce componentes de alta complejidad para motores, trenes de aterrizaje, estructuras y sistemas de cableado. Empresas como Bombardier, Safran y Honeywell han establecido operaciones de manufactura y servicios de MRO (Mantenimiento, Reparación y Overhaul), logrando certificaciones internacionales como NADCAP y AS9100.

Servicios Digitales. México se ha posicionado como un líder en desarrollo de software y servicios de TI, atrayendo inversiones a través del modelo de nearshoring. Ciudades como Guadalajara (conocida como el «Silicon Valley mexicano»), Monterrey, Ciudad de México y Querétaro han emergido como vibrantes hubs tecnológicos, albergando a un creciente número de startups y centros de desarrollo de empresas multinacionales. Los servicios incluyen desde desarrollo de aplicaciones a medida hasta consultoría en ciberseguridad, inteligencia artificial y computación en la nube, impulsando la innovación y la economía digital del país.

La profunda tecnificación en estos sectores no solo ha elevado la capacidad productiva de México, sino que también ha fortalecido su infraestructura tecnológica y su capital humano. Esta transformación es un pilar fundamental para el desarrollo económico sostenido, prometiendo un futuro donde la innovación y la especialización continuarán impulsando el progreso del país en el escenario global.

Perspectiva Regional

México en el Contexto Latinoamericano

Marisol Argueta destaca que, si bien toda América Latina ha experimentado cambios económicos, México sobresale por la velocidad y profundidad de su transformación. La proximidad geográfica con Estados Unidos, combinada con tratados comerciales estratégicos, ha acelerado la adopción de mejores prácticas industriales.

La región enfrenta desafíos comunes como la desigualdad y la necesidad de diversificación económica, pero México ha logrado avances significativos en la creación de empleos de mayor valor agregado y mejor remunerados.

Cifras que Reflejan el Cambio

Empleos Tecnificados. Nuevos puestos creados en sectores de alta tecnología en la última década

Crecimiento Industrial. Aumento en producción de manufacturas avanzadas desde 2015

Inversión Extranjera. Capital atraído por la sofisticación del mercado laboral mexicano

Estas cifras demuestran el impacto tangible de las políticas de tecnificación y capacitación implementadas en México, posicionando al país como destino preferente para inversiones en sectores de alto valor.

Temas Prioritarios en Davos

El Foro Económico Mundial en Davos celebradado esta semana ha representado nuevamente una plataforma global insustituible donde los líderes más influyentes del mundo – de la política, los negocios y la sociedad civil – se han congregado para debatir y dar forma a las agendas globales toda vez ques es un epicentro para la colaboración y la búsqueda de soluciones a los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo, desde la reestructuración económica hasta el cambio climático y la equidad social.

Hoy más que nunca, sobre todo después de los discursos de presidente Donald Trump, de la réplica al mismo del primer Ministro de Canadá, Mark Carney; de los dicursos de Emmanuel Macron amenzando con aranceles a Estados Unidos recíprocos por la amenaza de tomar por la fuerza Groelandia, este foro es un escenario global marcado por la incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y la imperante necesidad de una transición hacia economías más sostenibles y resilientes. Es una lástima que México no haya contado con un represente de primer nivel, si no la propia presidenta Claudia Sheinbaum, que pudo utilizar el espacio para hablar del Plan México, su secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Marisol Argueta de Barillas, como Jefa para América Latina en el Foro Económico Mundial, ha jugado un papel clave en la articulación de cómo México está navegando estos desafíos y consolidando su posición como un actor fundamental en el panorama internacional. Su presentación en el foro destacó no solo las transformaciones económicas y sociales que ha tenido nuestro páis en el corto plazo, también nuestro compromiso con la innovación, el desarrollo sostenible y la integración regional, elementos cruciales para la prosperidad global.

Competitividad Global

México busca consolidar su posición como un hub tecnológico y manufacturero de clase mundial mediante una estrategia multifacética. Esto incluye una política industrial activa que fomenta la relocalización de cadenas de suministro (nearshoring), la inversión masiva en infraestructura logística y digital, y una agresiva simplificación de procesos regulatorios para atraer y retener inversión. El objetivo es competir con centros manufactureros de Asia y Europa, aprovechando nuestra estratégica cercanía con el mercado norteamericano, costos competitivos, acuerdos comerciales robustos y una mano de obra altamente calificada. Los sectores prioritarios que impulsan esta visión incluyen la industria automotriz (especialmente la de vehículos eléctricos), la aeroespacial, dispositivos médicos, semiconductores y la adopción de tecnologías de la Industria 4.0.

Desarrollo de Talento

México ha implementado programas de capacitación técnica y desarrollo de habilidades que son un modelo a seguir. Hemos fortalecido el modelo de educación dual, combinando la formación académica con la práctica empresarial, y creado centros de capacitación técnica especializados en colaboración con la industria. Esta sinergia entre academia y sector privado ha permitido alinear los planes de estudio con las demandas del mercado laboral, impulsando la investigación y el desarrollo conjunto.

Gracias a estas iniciativas, la matrícula en ingenierías y carreras técnicas ha experimentado un crecimiento del 30% en los últimos cinco años. Estas cifras demuestran el compromiso del país con la formación de una fuerza laboral de alta especialización, capaz de responder a los retos de la economía del conocimiento y compartir estas mejores prácticas globalmente.

Inversión Sostenible

El gobierno de México busca atraer capital que priorice no solo la rentabilidad, sino también la innovación, la tecnología y, fundamentalmente, la responsabilidad social y ambiental. Se ha enfocado en la atracción de inversiones en tecnología verde, energías renovables (solar, eólica, geotérmica) y proyectos de eficiencia energética. La integración de criterios ESG (Environmental, Social, Governance) es un pilar fundamental, asegurando que las inversiones contribuyan al desarrollo equitativo y la protección ambiental. Recientemente, se han observado inversiones significativas en parques eólicos en Oaxaca y proyectos de energía solar en Sonora, así como en la producción de componentes para vehículos eléctricos. Estos ejemplos refuerzan el compromiso de México con un futuro más verde y demuestran el potencial del país como destino para la inversión sostenible.

Integración Regional

La propuesta de México para Davos incluye iniciativas concretas para fortalecer la integración económica y productiva en América Latina. Buscamos fomentar la colaboración en cadenas de valor estratégicas, promoviendo el intercambio de bienes y servicios con altos estándares de calidad y sustentabilidad. Esto implica la armonización de marcos regulatorios, la facilitación del comercio y el impulso de acuerdos comerciales y energéticos que refuercen la competitividad de la región en su conjunto. Los beneficios de una coordinación regional son múltiples: mayor resiliencia frente a shocks externos, optimización de recursos, fomento de la innovación conjunta y una voz más fuerte en el ámbito global. México aspira a ser un catalizador de esta integración, sentando las bases para una prosperidad compartida en la región.

La participación de México en el Foro Económico Mundial en Davos no es solo una oportunidad para presentar nuestros logros y propuestas, sino también para aprender y colaborar en la construcción de un futuro más próspero y equitativo. Los resultados esperados de esta cumbre incluyen el fortalecimiento de alianzas estratégicas, la atracción de nuevas inversiones y la consolidación de la imagen de México como un socio confiable y visionario en el ámbito internacional.

Estas prioridades mexicanas resuenan fuertemente con las tendencias globales hacia la resiliencia económica, la digitalización y la sostenibilidad. Al abordar estos temas, México no solo busca su propio crecimiento, sino que también asume un liderazgo clave en América Latina, demostrando cómo una nación en desarrollo puede ser pionera en la adopción de prácticas de vanguardia y en la promoción de un desarrollo inclusivo. Los próximos pasos tras el foro se centrarán en la implementación de los acuerdos alcanzados y en la continua búsqueda de soluciones innovadoras que beneficien tanto a México como a la comunidad global.

Desafíos y Oportunidades Futuras

Retos Pendientes

  • Reducir brechas de desigualdad en acceso a capacitación tecnológica
  • Ampliar cobertura de programas técnicos a zonas rurales y marginadas
  • Fortalecer vínculos entre sector educativo e industrial
  • Mejorar infraestructura digital en todo el territorio nacional

Ventanas de Oportunidad

  • Nearshoring: relocalización de producción desde Asia hacia México
  • Energías renovables y manufactura sustentable
  • Economía del conocimiento y servicios profesionales
  • Liderazgo regional en innovación tecnológica

Visión de Marisol Argueta sobre el Futuro

«México es una economía que se ha

sofisticado mucho, con una fuerza

laboral muy tecnificada. Este cambio

estructural no es reversible y nos coloca

en una posición privilegiada para competir

globalmente en sectores de alto valor agregado.«

                                                        Marisol Arqueta

Visión de Marisol Argueta sobre el Futuro. Esta transformación representa una oportunidad histórica para consolidar el desarrollo económico de México y servir como modelo para otras economías emergentes en América Latina. El Foro de Davos será una plataforma crucial para compartir estos logros y atraer nuevas inversiones estratégicas.

Conclusiones y Próximos Pasos

Consolidación. Mantener impulso en capacitación y adopción tecnológica en todos los sectores productivos

Expansión. Escalar programas exitosos a más regiones y sectores económicos del país

Colaboración. Fortalecer alianzas internacionales y compartir mejores prácticas con América Latina

Gracias a la participación de la economista Marcela Arqueta, se ratificó el compromiso de México con la excelencia económica, la innovación tecnológica y el desarrollo de su capital humano como ventaja competitiva fundamental en el siglo XXI.

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