La escena parecía insólita. En pleno día festivo del 2 de febrero, una multitud comenzó a llegar a la enorme plancha del estacionamiento del Parque Tabasco. No era la Feria Tabasco, pero el ambiente se fue asemejando a éste con el entusiasmo de cada familia, proveniente de colonias y poblados del municipio de Centro.
La Banda Sinfónica, que comúnmente se presenta en teatros, plazas públicas y recintos gubernamentales, pasaba de tocar la Suite número 2, de Tchaikovski, a Blancas Mariposas, en donde habitualmente se estacionan miles de autos en tiempos de la “fiesta del pueblo”.
No tardaría en sonar por toda la enorme carpa montada la música compuesta por Paco Solís, “Comalcalco”, señal inequívoca de que el Gobernador de Tabasco, que ni en día de asueto descansa, había llegado al acto oficial que pondría en marcha formalmente al ‘Villahermosa 2030’, un “plan integral que transformación urbana”, para que sus habitantes vuelvan a creer en sí mismos.
De inmediato, los asistentes se levantaron espontáneamente de sus asientos, para recibir, de pie y con aplausos, a quien llegó, como quien dice, “partiendo plaza”. Menos de un año corrió para que el Gobernador de Territorio hiciera levantar voluntariamente a su gente, reconociendo por primera vez en muchos años, la palabra de honor del Gobierno, que ahora cumpliría el compromiso número 14: un nuevo y moderno Centro de Convenciones, “un proyecto estratégico que definirá el rumbo del desarrollo urbano, económico y turístico de Villahermosa durante las próximas décadas”.
Tras saludar a los primeros asistentes de cada hilera, seguido a unos pasos detrás de los suyos, por el secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Arturo Casasús Ruz, May Rodríguez se sentó en la primera fila, acompañado por los titulares de los otros dos Poderes del Estado, Jorge Bracamonte Hernández y Efraín Reséndez Bocanegra, así como de la presidenta municipal de Centro, Yolanda Osuna Huerta. Fue hasta este momento, que todos los presentes, volvieron a ocupar sus lugares.
El misterio de una caja roja, metálica, color rojo, sellada y colocada a un extremo del escenario, se resolvería en breve para la multitud expectante, que sí supo en cambio identificar como “la primera piedra”, el enorme bloque de cemento suspendido en el aire por un brazo mecánico al otro extremo del escenario.
Familias completas se acercaron incluso hasta la banda de protección para leer y admirar las inscripciones de la hermosa placa adosada al bloque de concreto. En la parte superior se leía la inscripción: “Centro de Convenciones y Exposiciones de Tabasco”, y debajo, el tronco y raíces de una ceiba en relieve; en la parte inferior, a cada extremo, las inscripciones “Villahermosa 2023” y “Tabasco, Gobierno del Pueblo”.
La explicación de motivos que hizo Casasús Ruz develó el contenido de la caja roja, que por primera vez se colocó en una construcción de obra pública, como una cápsula del tiempo.
Ante de sellarse, se colocaron en interior unas fotografías de la avenida Paseo Tabasco, tal como se encuentra actualmente, porque en los próximos meses se le añadirán por “bloques y con una estrategia gradual”, 2.1 kilómetros más hasta alcanzar la avenida Bicentenario; al paisaje del río Carrizal se añadirá un nuevo puente, además de pasos vehiculares y una ruta que conectará de río a río las colonia Gaviotas con Bosque de Saloya.
Al lado del paquete de las postales, se metió también un cacao tallado en madera, hecho por el artesano de Tucta, Nacajuca, Julián Martínez Hernández; un tubo de cristal transparente que en su interior contiene un pergamino con todas las acciones realizadas por el Gobierno del Pueblo desde su inicio en octubre de 2024 a la fecha y la fotografía de una familia tabasqueña originaria del municipio de Centro.
A la hora en que el mandatario subió al estrado para emitir su mensaje, las luces blancas de la carpa ya se habían encendido y la noche caía del lado del río Carrizal. “Todos los días trabajamos por una ciudad tranquila y en paz”, abriría su discurso, reconociendo que el impulso de Villahermosa 203 “no sería posible sin el restablecimiento de la seguridad en el estado y la región”.
La alocución duró siete minutos y no sólo pudieron seguirla los asistentes al evento sino también quienes veían la transmisión en la televisión pública y en las redes sociales del Gobierno del Pueblo.
“El Centro de Convenciones marcará un parteaguas para Tabasco, y sus beneficios trascenderán esta administración por la derrama económica permanente que generara”, sostuvo el mandatario, garantizando orden, transparencia y rapidez en las obras.
Apenas concluyó el discurso, la familia Contreras Landeros, sentada en segunda fila, se levantó y caminó hacia el frente. El primero en extender su mano al mandatario fue el menor del clan, Deimar, de 9 años, luego lo siguió el mayor, Dylan, de 14 años. Atrás venían sus padres, Fidel Jesús Contreras y Juliana Landeros.
Fue al jefe de familia Contreras Landeros, a quien le tocó cargar la cápsula del tiempo, sostenida también por el mandatario y su secretario de Obras, los tres la cargaron hasta depositarla en el hueco expresamente cavado para la ocasión. En el siguiente orden, Casasús Ruz, May Rodríguez, el presidente del Tribunal Superior de Justicia y el menor Deimar echaron cada uno tierra, auxiliados con sus respectivas palas.
El reloj marcaba las 18:25 horas y el tiempo de la Villahermosa que es, se congelaba hasta que sea desenterrada exactamente en 2030, cuando concluyan los trabajos que marquen “un antes y un después”.
“Estamos contentos de ser parte del nuevo Villahermosa que este Gobierno ya está transformando día con día”, reconoció el joven padre de familia, que se dedica al diseño gráfico. Reveló que la foto que se depositó en la cápsula se realizó con una semana de anticipación y vistieron como “normalmente se visten las familias de Tabasco”.
Don Fidel Jesús dijo estar feliz porque los ciudadanos como él y su familia pueden participar ahora en las acciones de transformación que vive el estado.
Cuando se desentierre la cápsula, Dylan tendrá 18 años y estará saliendo de la preparatoria, Deimar tendrá 13 años y habrá dejado la primaria para estudiar el segundo año de secundaria.
“Mi físico va a cambiar bastante, voy a hacer más alto, tendré la voz más grave, muchas cosas van a cambiar en el futuro, como ahora le ocurre a la ciudad, que se transforma para mejorar la vida de los habitantes”, resaltó el infante, reconociendo que lo que creía era solo una foto, “resultó ser un magno evento”.
Solo quedaba colocar la primera piedra donde estará el complejo que atraerá espectáculos, conferencias y convenciones. Justo a las 18:29 horas, el bloque de concreto se unía a la base por un brazo hidráulico y el auxilio de dos obreros vestidos de uniforme naranja.
“Villahermosa vivió frenada por gobiernos cortoplazistas y articulados. Se anunciaban proyectos que no se construían y se hacían obras que no respondían a las necesidades de la gente”, habría dicho minutos antes May Rodríguez.
La maniobra, que más que “un gesto simbólico”, significaba la consolidación de la transformación en Tabasco, se hizo a un costado de la enorme carpa tendida y requirió que, tanto el mandatario y su secretario de Obras, así como los titulares de los Poderes Legislativo y Ejecutivo, y la alcaldesa de Centro, se calaran un caso industrial.
Así con todo y casco, alzaron junto con los demás invitados y presentes, la vista al cielo de Villahermosa, que se cubrió de atronadores fuegos artificiales. Se ponía fin a la larga historia de “obras que no respondían a las necesidades de la gente” porque la “estrategia era el despilfarro”. “Eso quedó atrás”, marcaría contundente el mandatario.
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