Los Therians ¿Identidad o alarma?

El psicólogo Jonathan Torres Hernández analiza el auge de las identidades  en adolescentes y advierte que la clave no es la etiqueta, sino el impacto en la vida cotidiana. Señalan que, lejos de patologizarla automáticamente, es necesario comprender qué función cumple en la vida de quien la adopta.

Cesia Ocaña

Villahermosa

El fenómeno de las personas que se identifican como therians ―es decir, que expresan una conexión simbólica con un animal como parte de su identidad― ha ganado visibilidad en redes sociales y comunidades digitales, especialmente entre adolescentes. Para comprenderlo desde una perspectiva clínica, el psicólogo Jonathan Torres Hernández, doctor en Psicología, psicoterapeuta especializado en trauma psicológico, maestro en Psicología Clínica y de la Salud, consejero certificado en VIH e integrante del Centro de Terapia Familiar y de Pareja, explica que se trata, en términos generales, de una construcción simbólica del yo, en entrevista con Novedades de Tabasco.

Desde la psicología, señala, puede entenderse como parte de la narrativa que cada persona construye sobre sí misma. Es decir, aquello que nos contamos acerca de quiénes somos y que orienta nuestra manera de expresarnos y comportarnos. En este sentido, la identidad therian no implica la creencia literal de ser un animal, sino una forma simbólica de autopercepción, comparable a cuando alguien se define como ‘guerrera’ o cuando una persona se identifica intensamente con un símbolo deportivo, como un puma o un águila. Se trata de metáforas que permiten expresar rasgos personales, regular emociones o dotar de significado a la experiencia propia.

Actualmente no existe una categoría diagnóstica que clasifique esta forma de identificación como un trastorno psicológico. La identificación simbólica, por sí misma, no constituye una patología. Sin embargo, el especialista subraya que cualquier identidad podría requerir atención clínica si deriva en deterioro funcional, angustia intensa, interferencia grave en la vida cotidiana, aislamiento extremo, rigidez psicológica marcada o pérdida de contacto con la realidad. En esos casos, más que la etiqueta identitaria, lo relevante sería el impacto en el bienestar y la funcionalidad de la persona.

La adolescencia es una etapa particularmente propicia para este tipo de expresiones identitarias. Se trata de un periodo de profundos cambios hormonales, neurológicos y emocionales, en el que la construcción del autoconcepto cobra especial relevancia. La búsqueda de pertenencia, la necesidad de diferenciación y la sensibilidad a la validación social pueden hacer que los jóvenes experimenten con distintas formas de definirse. “Es una etapa donde probamos distintas identidades mientras buscamos quiénes somos o quiénes seremos”, explica Torres Hernández, quien enfatiza que asumir identidades simbólicas puede formar parte natural de este proceso exploratorio.

En el plano emocional, este tipo de identificación puede cubrir necesidades como el sentido de pertenencia, la coherencia personal, la expresión de experiencias internas y la construcción de significado vital. En algunos casos, incluso podría funcionar como estrategia de afrontamiento frente a ansiedad, trauma o aislamiento, aunque el especialista advierte que no debe generalizarse. Las identidades simbólicas pueden ayudar a reorganizar la experiencia interna y ofrecer una sensación de control, pero también pueden ser simples expresiones de creatividad o curiosidad, similares a manifestaciones artísticas.

Al diferenciar este fenómeno de trastornos como la psicosis o los trastornos disociativos, el psicólogo señala que en la psicosis existe pérdida de contacto con la realidad, ideas delirantes o desorganización grave del pensamiento. En los trastornos disociativos puede haber desconexión o despersonalización acompañada de malestar significativo. En cambio, en la identidad Therian no necesariamente hay ruptura con la realidad, sino una forma particular de autoconcepto. Por ello, patologizar automáticamente este fenómeno sería un error; cada caso debe evaluarse en su contexto individual.

Redes sociales ¿influyen?

Las redes sociales desempeñan un papel clave en su expansión y validación. Funcionan como una caja de resonancia donde personas con experiencias similares pueden encontrarse, compartir narrativas y construir comunidades. Esto genera un efecto normalizador: conductas que en contextos no digitales podrían parecer inusuales adquieren mayor visibilidad y aceptación al encontrar eco colectivo. Más que un “contagio social”, el especialista habla de procesos naturales de identificación social y grupal, comunes en la dinámica humana.

Ante este fenómeno, padres y docentes deberían informarse y mantener una actitud abierta, sin confundir apertura con permisividad absoluta. La clave está en la comunicación, la escucha activa y la evaluación del bienestar integral del joven. Un ejercicio útil, sugiere, es preguntar directamente cuál es la función que cumple esa identidad en su vida. En el ámbito terapéutico, el enfoque no debe centrarse en cambiar la identidad, sino en promover la regulación emocional, la flexibilidad psicológica, las habilidades sociales y la adaptación saludable al entorno. La terapia, concluye, es una herramienta para mejorar la calidad de vida, no para modificar quién es la persona.

Torres Hernández concluye que el fenómeno Therian puede entenderse como una expresión contemporánea de los procesos de construcción simbólica de identidad, amplificada por los entornos digitales. No es, en sí mismo, un trastorno. La línea que marca la diferencia entre una exploración saludable y una señal de alerta no es la identidad adoptada, sino el nivel de bienestar, funcionalidad y contacto con la realidad que conserve la persona.

En corto

¿Qué es un Therian?

Persona que adopta una identidad simbólica vinculada a un animal, sin que implique necesariamente una creencia literal.

¿Es un trastorno mental?

No existe clasificación diagnóstica específica. Solo sería relevante clínicamente si hay deterioro funcional o pérdida de contacto con la realidad.

¿Por qué es más común en adolescentes?

Por la etapa de exploración identitaria, búsqueda de pertenencia y cambios emocionales y neurológicos propios del desarrollo.

¿Qué papel juegan las redes sociales?

Actúan como espacios de validación y construcción de comunidad, amplificando la visibilidad del fenómeno.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si hay angustia intensa, aislamiento extremo, rigidez psicológica, interferencia grave en actividades académicas, laborales o sociales, o desconexión con la realidad.

¿Cómo apoyar a una persona que se identifica como therian?

1. Escuchar sin burlas ni descalificaciones

La primera intervención es la escucha activa. Evitar ridiculizar o minimizar fortalece la confianza y el vínculo.

2. Preguntar con interés genuino

Cuestionar desde la curiosidad y no desde el juicio:

¿Qué significa para ti esta identidad?

¿Qué función cumple en tu vida?

3. Evaluar el bienestar, no la etiqueta

Lo importante es observar si existe:

Deterioro académico o laboral

Aislamiento social extremo

Angustia intensa

Pérdida de contacto con la realidad

Si no hay afectación funcional, no necesariamente hay un problema clínico.

4. Establecer límites claros y respetuosos

La apertura no implica ausencia de normas. Cada familia puede definir acuerdos según su dinámica y valores, priorizando siempre el bienestar.

5. Fomentar habilidades emocionales y sociales

Promover regulación emocional, flexibilidad psicológica y relaciones significativas fuera de una sola identidad.

6. Evitar patologizar automáticamente

La identidad simbólica, por sí misma, no es un trastorno. Generalizar puede generar estigmatización innecesaria.

7. Buscar apoyo profesional si hay señales de alerta

Acudir a un especialista en salud mental cuando exista deterioro funcional, malestar significativo o confusión con la realidad.

8. Mantener una visión integral

La identidad es solo una parte de la persona. Es clave fortalecer todas sus áreas: académica, social, familiar y emocional.

Especialista

Jonathan Torres Hernández

Formación Académica

• Licenciado en Psicología, Universidad del Valle de México. Céd. Prof. 11692434.

• Maestro en Psicología Clínica y de la Salud, Universidad IEXPRO. Céd. Prof. 13294568.

• Doctor en Psicología, Universidad Alfa y Omega. Céd. Prof. 15016398.

• Psicoterapeuta en Trauma Psicológico, Centro de Terapia Familiar y de Pareja (CEFAP).

• Consejero Certificado en VIH, Fundación BAI / Clínica Condesa.

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