Sembrar para volver a las raíces

Desde la llegada de las tribus del norte al Valle de México, la zona de Xochimilco destacó por la fecundidad de su tierra, la cual se convirtió en un verdadero vivero para la región.

Sin embargo, a lo largo de los siglos, el desecamiento de los canales, el aumento de la mancha urbana y el abandono de las chinampas han provocado un declive en la producción que despertó la preocupación de jóvenes como la artista visual Zara Arroyo, quien colabora desde hace tres años con Arca Tierra.

“A lo que yo me dedico es a explicarles a las personas más sobre la importancia de este espacio a nivel cultural, también en temas de biodiversidad y sobre todo qué es lo que estamos haciendo aquí en el programa de Arca Tierra”, explica, en entrevista exclusiva para El Heraldo de México.

Con 15 años de existencia, este programa busca retomar la sabiduría ancestral oculta en las chinampas y las personas que, generación tras generación, se han esforzado en mantener esta zona viva.

“Es un programa de regeneración que busca la participación de la comunidad y de otros territorios en México, cerca de la ciudad, para que podamos tener una diversidad de alimentos sanos que nosotros le llamamos regenerativos, este es el tipo de agricultura que trabajamos.

“Queremos generar condiciones laborales reales para los campesinos, con comercio justo para que no abandonen estas prácticas y podamos colocar estos productos tanto con restaurantes como con familias que están suscritas a un sistema de supermercado en línea”, añade.

Volver a las raíces

La pasión de Zara por la tierra xochimilca se nota. En su plática, no solo enseña la historia de la región, argumenta el porqué es importante seguir en ella, luchar por que no se pierda.

“Lo que se busca es que los jóvenes de la comunidad de Xochimilco y zonas aledañas puedan regresar a aprender estas prácticas ancestrales, pero también técnicas nuevas para poder conservar el sistema chinampero, porque la realidad es que hoy existe un 70 por ciento de abandono en la zona.

“Eso es tristísimo porque siendo una ciudad que tiene este espacio único con un sistema de agricultura extremadamente eficiente y uno de los suelos más fértiles del mundo, no lo aprovechamos”, añade.

Y es que el medio chinampero ha sido reconocido como una forma sustentable de producir alimento sin degradar la tierra, generando ciclos virtuosos para animales y plantas.

Un futuro para todos

Las experiencias guiadas por el equipo del que forma parte Zara no están limitados a los habitantes del sur de la capital, al contrario, se busca que, como lo hizo ella, los visitantes se enamoren de la tierra y ayuden a cuidarla.

“Cualquier persona puede venir tanto a formar parte del equipo como también a vivir las experiencias que trabajamos, porque la realidad es que vivir del campo en la Ciudad de México es casi una utopía, cada vez es mucho más complicado.

“México realmente no es un país que produzca alimento, es un país que tiene una economía industrial, pero la idea es que con estos recorridos y experiencias gastronómicas, puedan ser un gancho para que gente de la ciudad pueda conocer de otra manera totalmente distinta Xochimilco, porque estamos acostumbrados solo a verlo con esta parte del folclore o de la fiesta y se nos olvida esta parte ancestral y agrícola”, explica.

Para la joven artista visual, que hizo sus estudios en Francia pero volvió a México para reencontrarse con sus raíces, la sabiduría contenida en cada milímetro de la zona es un verdadero tesoro.

“En la temporada de invierno, lo que más me gusta es el amanecer porque justo hay muchas aves y puedes ver el salir del sol y hace mucho frío, pero es cuando más lindo se ve.

“Para mí lo más importante de Xochimilco justo son los xochimilcas, que han llevado y guardado este legado hasta el día de hoy, desde el inicio de los asentamientos en el valle”, concluye.

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