Lo que comenzó como una experiencia gastronómica durante un viaje turístico terminó convirtiéndose en un proceso judicial en Estados Unidos. Un turista procedente de Alemania presentó una demanda contra una popular taquería ubicada en Times Square, en Nueva York, al considerar que una salsa verde servida en el lugar le provocó molestias físicas tras ingerirla. El caso llegó a un tribunal federal, donde finalmente se resolvió a favor del restaurante.
El demandante, identificado como Faycal Manz, aseguró que durante su visita al establecimiento Los Tacos No. 1 decidió probar tacos por primera vez en su vida. Según la documentación presentada ante la corte, el hombre compró tres tacos y una bebida antes de utilizar la barra de salsas de autoservicio, donde los clientes pueden agregar diferentes condimentos a sus alimentos.
En su denuncia, el turista sostuvo que después de dar un bocado experimentó una reacción inmediata que atribuyó al nivel de picante de la salsa. De acuerdo con su versión, sintió ardor en la boca, enrojecimiento facial y un incremento en su ritmo cardíaco, el cual dijo haber registrado con su reloj inteligente. También afirmó haber padecido malestar estomacal, náuseas y lesiones en la boca durante varios días.
Manz argumentó que el episodio representó un impacto considerable para él, señalando que en su lugar de origen no es común consumir alimentos con altos niveles de picante. En los documentos legales describió la experiencia como un “shock físico y mental”, y sostuvo que la salsa representaba un producto potencialmente peligroso para quienes no están acostumbrados a ese tipo de sabores.
¿Qué pasó en el Tribunal?
El caso fue revisado por el Tribunal de Distrito del Sur de Nueva York, donde el juez federal Dale E. Ho analizó las reclamaciones del demandante. Tras revisar los documentos y las pruebas aportadas, el magistrado concluyó que no existían elementos legales suficientes para responsabilizar al restaurante por lo ocurrido. Uno de los aspectos clave del análisis judicial fue la forma en que el cliente utilizó las salsas. De acuerdo con el expediente, el propio demandante admitió que no probó previamente el condimento, ni consultó con el personal sobre su nivel de picante antes de añadirlo a la comida.
Además, las imágenes presentadas durante el proceso mostraban que los recipientes de salsa en el restaurante contaban con indicaciones sobre su intensidad, lo que permitía a los comensales distinguir entre opciones más suaves y otras más fuertes.
El tribunal también observó que el cliente agregó la salsa por iniciativa propia al utilizar la barra de autoservicio, lo que significa que la cantidad consumida dependía completamente de su decisión. En este sentido, el juez consideró que el establecimiento no podía ser responsabilizado por una reacción derivada del consumo de un alimento cuya característica principal es precisamente el picante.
Otro elemento analizado fue la falta de evidencia médica independiente que confirmara los daños alegados por el demandante. El expediente no incluía diagnósticos clínicos ni informes de especialistas que respaldaran las molestias descritas.
Caso causa debate en redes
En su resolución, el juez determinó que los restaurantes no tienen la obligación de advertir sobre características evidentes de ciertos alimentos, especialmente cuando forman parte de la naturaleza del producto. En el caso de las salsas mexicanas, señaló el magistrado, el picante suele ser una cualidad esperada por los consumidores.
Con base en este criterio, el tribunal concedió una resolución conocida como juicio sumario, lo que permite cerrar el proceso sin necesidad de llevar el caso ante un jurado cuando la ley no respalda las reclamaciones presentadas. El turista solicitaba una compensación económica cercana a 100 mil dólares, cantidad que incluía supuestos gastos médicos, molestias físicas y afectaciones al disfrute de su viaje. Sin embargo, la corte concluyó que no había fundamentos legales para conceder dicha indemnización.
Los documentos del caso también revelaron que la demanda contra la taquería no fue el único proceso legal que el visitante inició durante su estancia en Estados Unidos. De acuerdo con reportes citados en el expediente, el ciudadano alemán también presentó otra acción judicial contra una tienda Walmart en Nueva Jersey, argumentando que no pudo conectarse al Wi-Fi del establecimiento debido a que el sistema solicitaba un número telefónico estadounidense.
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