Columna: Prospectiva

Por: Emilio de Ygartua M.

Mexicanos Jubilan el Cruce Ilegal:

El Auge de las Visas de Trabajo en la Era Trump

Prospectiva presenta un análisis del fenómeno documentado por Excélsior: cómo las políticas migratorias de la administración Trump han reorientado los flujos laborales mexicanos hacia canales formales, transformando la manera en que miles de trabajadores acceden al mercado laboral estadounidense.

Durante décadas, el cruce no documentado fue la vía predominante para cientos de miles de trabajadores mexicanos que buscaban oportunidades al norte de la frontera. La demanda estructural de mano de obra en sectores como la agricultura, la construcción y los servicios sostuvo durante años este flujo, consolidando una economía transfronteriza informal pero ampliamente funcional para empleadores y trabajadores.

Sin embargo, el endurecimiento fronterizo impulsado por la administración Trump —con deportaciones masivas, mayor vigilancia y penalidades más severas— produjo un giro paradójico. Lejos de frenar la migración laboral, la reencauzó hacia mecanismos formales de contratación, entre ellos las visas H-2A para trabajo agrícola y H-2B para labores no agrícolas, cuya demanda creció de manera significativa.

La relevancia de este cambio trasciende la estadística migratoria: afecta de manera directa a las familias mexicanas que dependen de estos ingresos, a los empleadores estadounidenses que necesitan cubrir vacantes esenciales y a la relación bilateral entre ambos países. Desde la perspectiva de la prospectiva estratégica, se trata de un fenómeno que merece un examen riguroso por sus efectos económicos, sociales y políticos en el mediano y largo plazo.

Un Cambio Histórico en la Migración. El diario Excélsior, uno de los periódicos de mayor trayectoria en México, publicó el pasado 10 de abril un artículo revelador que documenta una transformación significativa en los patrones migratorios de los trabajadores mexicanos hacia los Estados Unidos. El texto señala con claridad que las medidas migratorias impuestas por la administración del presidente Donald Trump han tenido un efecto paradójico pero contundente: en lugar de desalentar la migración, han propiciado que un número creciente de mexicanos opten por ingresar al país vecino a través de mecanismos legales y formales.

Según el reporte, los cruces ilegales —durante décadas la vía predominante para miles de trabajadores en busca de oportunidades— están siendo sustituidos progresivamente por solicitudes de visas de trabajo otorgadas por el propio gobierno estadounidense. Este fenómeno representa un giro sin precedentes en la dinámica migratoria bilateral, con implicaciones profundas tanto para las familias mexicanas como para los sectores productivos de ambas naciones.

¿Por Qué se Abandonó el Cruce Ilegal?. El endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración Trump generó un entorno en el que los riesgos del cruce no documentado se incrementaron exponencialmente. Las deportaciones masivas, la mayor presencia de agentes de la Patrulla Fronteriza, los operativos de ICE en el interior del país y las sanciones más severas disuadieron a muchos trabajadores que históricamente habrían elegido la migración indocumentada como camino hacia el empleo.

Mayor Riesgo Personal. Los operativos de deportación se intensificaron en zonas urbanas y rurales, elevando la probabilidad de detención incluso para migrantes con años de residencia en EE. UU., lo que disuadió nuevas travesías irregulares.

Costo Económico Prohibitivo. El precio cobrado por los coyotes o polleros se disparó ante la mayor vigilancia fronteriza, haciendo que el cruce ilegal resultara económicamente inviable frente a la alternativa de una visa de trabajo formal.

Incertidumbre Legal Permanente. Trabajar sin documentos implicaba vivir en un estado de vulnerabilidad constante: sin acceso a contratos formales, sin protecciones laborales y sin posibilidad de reclamar salarios ante abusos patronales.

Cierre de Rutas Tradicionales. La militarización de corredores como el desierto de Sonora y el Valle del Río Grande, combinada con tecnología de vigilancia avanzada, cerró las rutas que históricamente habían sido las más transitadas.

El Giro Formal: Visas de Trabajo Como Nueva Realidad

Ante un entorno fronterizo más restrictivo y peligroso, miles de trabajadores mexicanos y sus empleadores en Estados Unidos encontraron en las visas de trabajo temporal una alternativa viable, segura y predecible. El programa más relevante en este contexto es el de la visa H-2A, diseñada específicamente para trabajadores agrícolas temporales, aunque también cobran importancia las visas H-2B para sectores no agrícolas de temporada.

Visa H-2A — Sector Agrícola

Permite a empleadores estadounidenses contratar trabajadores extranjeros para labores agrícolas de temporada cuando no hay suficiente mano de obra doméstica disponible. El empleador debe garantizar vivienda, transporte y salario mínimo establecido por el Departamento de Trabajo.

Visa H-2B — Sector No Agrícola

Cubre empleos de temporada o pico en industrias como turismo, hotelería, jardinería, construcción y silvicultura. Tiene un tope anual de 66,000 visas, aunque el Congreso ha autorizado extensiones en años con alta demanda laboral.

El proceso requiere que el empleador demuestre necesidad de mano de obra, publique vacantes localmente y garantice condiciones laborales mínimas. Para el trabajador mexicano, representa certeza jurídica, protección contractual y la posibilidad de regresar en ciclos anuales al mismo empleador.

Estados que Más Demandan Mano de Obra Mexicana

El artículo de Excélsior destaca que la demanda de trabajadores formales se concentra especialmente en estados con alta dependencia del sector primario y de servicios estacionales. Estas regiones dependen críticamente de la mano de obra migrante para sostener sus economías agrícolas y agroindustriales:

California. El estado con mayor demanda agrícola del país. Sus valles producen más del 50% de las frutas, nueces y verduras de EE. UU. Los campos del Valle Central dependen masivamente de trabajadores con visa H-2A para la cosecha de uvas, fresas, almendras y tomates.

Texas. Su proximidad geográfica con México lo convierte en destino natural. Cuenta con grandes extensiones de cultivo de algodón, sorgo y vegetales, además de una próspera industria ganadera y avícola que requiere mano de obra constante durante todo el año.

Florida. La industria citrícola, hortícola y de viveros de Florida es uno de los principales empleadores de trabajadores H-2A en el sureste del país. Los cultivos de naranjas, tomates y pimientos dependen de cuadrillas organizadas que llegan con visa formal.

Carolina del Norte. Este estado del sureste ha aumentado significativamente sus solicitudes de visas H-2A para los cultivos de tabaco, batata y pepino. Es uno de los estados donde el crecimiento del programa ha sido más notable en los últimos ciclos agrícolas.

El Sector Primario: Motor de la Demanda Laboral Formal

El fenómeno documentado por Excélsior encuentra su raíz más profunda en una realidad estructural del mercado laboral estadounidense: el sector primario —agricultura, ganadería, silvicultura y pesca— enfrenta una escasez crónica de mano de obra doméstica que no puede resolverse sin recurrir al trabajo migrante. Este déficit no es nuevo, pero la formalización del flujo lo ha hecho más visible y cuantificable.

Agricultura. Cosecha de frutas, hortalizas, granos y cultivos industriales. Las temporadas de siembra y recolección requieren cientos de miles de trabajadores en ventanas de tiempo muy cortas que la fuerza laboral local no puede cubrir.

Ganadería y Avicultura. Plantas procesadoras de carne, lecherías industriales y granjas avícolas operan con plantillas mayoritariamente migrantes. La demanda es continua durante todo el año y los empleadores prefieren la certeza que brinda una visa formal.

Silvicultura. La reforestación, la poda y el manejo forestal en estados del sureste y noroeste requieren cuadrillas especializadas durante meses. El programa H-2B cubre una parte importante de esta necesidad con trabajadores mexicanos.

Pesca y Acuicultura. Las plantas procesadoras de mariscos en Alaska, Maryland y Louisiana han sido históricamente dependientes del trabajo migrante temporal. La visa H-2B permite organizar la llegada de trabajadores justo a tiempo para la temporada de captura.

Beneficios de la Formalización para el Trabajador Mexicano

La migración laboral formal no solo representa un cambio de ruta para los trabajadores mexicanos: implica una transformación sustancial en sus condiciones de vida, derechos y perspectivas a largo plazo. El trabajador que ingresa con una visa de trabajo accede a un conjunto de protecciones y garantías que eran impensables bajo la condición de indocumentado.

Certeza Jurídica y Protección Laboral. Con una visa H-2A o H-2B, el trabajador tiene derecho a recibir el salario acordado en contrato, a condiciones de trabajo seguras supervisadas por el Departamento de Trabajo, y a presentar quejas formales ante abusos sin temor a deportación inmediata. Esto elimina la vulnerabilidad característica del trabajador indocumentado, que frecuentemente era víctima de explotación sin poder recurrir a ninguna autoridad.

Vivienda y Transporte Garantizados. El programa H-2A obliga al empleador a proporcionar alojamiento gratuito o a costo justo, así como transporte desde el consulado hasta el lugar de trabajo. Esto reduce drásticamente los gastos iniciales del trabajador y elimina los riesgos asociados al traslado irregular.

Posibilidad de Retorno Anual. Un trabajador que cumple con los términos de su visa puede ser recontratado en ciclos sucesivos por el mismo empleador, construyendo una relación laboral estable y predecible. Muchos trabajadores mexicanos han establecido rutas anuales formales con el mismo rancho o empresa agroindustrial por varios años consecutivos.

Menor Riesgo Personal y Familiar. El cruce legal elimina los peligros mortales asociados al desierto, el río y las redes de tráfico de personas. La familia en México sabe con certeza cuándo partió el trabajador, dónde está y cuándo regresará, lo que reduce significativamente la angustia y la incertidumbre del núcleo familiar.

La Paradoja Trump: Endurecer para Formalizar

El fenómeno descrito por Excélsior encierra una ironía histórica de gran calado: la misma administración que construyó muros físicos y retóricos contra la migración mexicana terminó siendo el catalizador de una migración más ordenada, formal y documentada. Las políticas de «tolerancia cero» y los operativos masivos de deportación produjeron un efecto no anticipado en la dirección opuesta a su objetivo declarado de reducir la presencia de trabajadores mexicanos en EE. UU.

Intención Declarada de la Política

  • Reducir la inmigración irregular en todas sus formas
  • Deportar a migrantes sin documentos
  • Militarizar la frontera sur
  • Enviar un mensaje disuasivo a potenciales migrantes
  • Priorizar empleos para ciudadanos americanos

Efecto Real Documentado por Excélsior

  • Caída de cruces ilegales en determinados corredores
  • Aumento sustancial en solicitudes de visas H-2A y H-2B
  • Flujo migrante más organizado y predecible
  • Mayor formalización de la relación empleador-trabajador
  • Llegada continua de mano de obra al sector primario

En términos prácticos, la presión migratoria no desapareció: se recanalizó. Los empleadores del sector agrícola, que dependen existencialmente de esta mano de obra, intensificaron sus trámites de visas ante la imposibilidad de contratar trabajadores indocumentados sin graves consecuencias legales. El resultado neto fue un flujo migrante que continuó —incluso creció en algunos rubros— pero por las puertas formales del sistema.

Implicaciones para México y la Relación Bilateral. La reorientación del flujo migratorio hacia canales formales tiene consecuencias de largo alcance para México como país de origen, para las comunidades expulsoras y para la relación laboral bilateral entre ambas naciones.

Remesas Más Estables y Cuantificables. Los trabajadores con visa formal tienden a enviar remesas de manera más regular y a través de canales bancarios o financieros formales, lo que facilita su rastreo estadístico y reduce las comisiones asociadas al envío informal de dinero. Para muchas familias en estados como Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Zacatecas, estas remesas representan entre el 30% y el 60% del ingreso del hogar.

Fortalecimiento del Vínculo Laboral Bilateral. La formalización crea estructuras de cooperación entre consulados mexicanos, empleadores estadounidenses y autoridades migratorias de ambos países. Esto abre espacio para negociar mejores condiciones, supervisar abusos y construir una agenda laboral bilateral más robusta y profesionalizada que trascienda los ciclos electorales.

Impacto en Comunidades de Origen. Las comunidades rurales con alta tradición migratoria están adaptando sus dinámicas: los trabajadores ahora planifican su ausencia con anticipación, establecen fechas de regreso conocidas y en muchos casos invierten sus ahorros en proyectos productivos locales al tener mayor certeza sobre su situación legal durante su estancia en EE. UU.

El Futuro de la Migración Laboral Formal México-EE. UU.

El cambio documentado por Excélsior no es un fenómeno pasajero: sienta las bases de un nuevo paradigma en la relación laboral transfronteriza. Si la tendencia se consolida, podría transformar estructuralmente la forma en que ambos países gestionan la movilidad laboral en el largo plazo.

La clave para que este modelo prospere radica en tres factores: que el gobierno estadounidense mantenga cuotas de visas suficientes para cubrir la demanda real del sector productivo; que México invierta en orientar y capacitar a sus trabajadores para acceder a estos programas; y que los empleadores cumplan con las obligaciones contractuales que el sistema formal les impone. Si estas condiciones se alinean, la migración laboral México-EE. UU. podría entrar en una era de mayor orden, dignidad y beneficio mutuo para ambas naciones.

Conclusión clave: Las políticas restrictivas de Trump no detuvieron la migración laboral mexicana — la formalizaron. El sector primario estadounidense sigue dependiendo de esta mano de obra, ahora canalizada a través de visas de trabajo que benefician a trabajadores, empleadores y a la relación bilateral en su conjunto, tal como lo documenta el reporte de Excélsior.

Trump y la Doctrina del Ultimátum

El artículo de Boris Muñoz publicado en El País (10 de abril de 2026) nos explica cómo la política exterior de Donald Trump redefine el orden global a través de la fuerza, el ultimátum y la reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe bajo el programa MAGA.

La Tesis Central de Boris Muñoz

En su artículo publicado el 10 de abril de 2026 en El País, el periodista y analista político Boris Muñoz propone que la administración Trump ha elaborado, de manera deliberada o instintiva, lo que él denomina la «Doctrina del Ultimátum»: una filosofía de acción exterior basada en la amenaza explícita, la presión máxima y la negociación desde una posición de fuerza absoluta.

A diferencia de las doctrinas diplomáticas tradicionales, que buscan el equilibrio, la multilateralidad y el consenso internacional, la doctrina que describe Muñoz opera bajo una lógica binaria: o te sometes, o sufres las consecuencias. Esta postura no es accidental; es el corolario político del programa MAGA (Make America Great Again), que postula que Estados Unidos fue debilitado por décadas de concesiones y que solo la demostración de poder puede restaurar su hegemonía.

Muñoz enmarca esta doctrina dentro de una tradición histórica más amplia —la Doctrina Monroe— pero señala que Trump la reinventa de forma radical, extendiéndola y radicalizándola para el siglo XXI.

Concepto Clave

La «Doctrina del Ultimátum» no es solo retórica: es una estructura de toma de decisiones que prioriza la coerción sobre la cooperación, el poder unilateral sobre el consenso multilateral y el interés nacional inmediato sobre los compromisos institucionales de largo plazo.

La Doctrina Monroe: El Antecedente Histórico

Para comprender la reinterpretación trumpista, es esencial recordar el origen. En 1823, el presidente James Monroe proclamó ante el Congreso que el continente americano no podría ser objeto de colonización europea. Su mensaje era claro: «América para los americanos.» Esta declaración fundacional estableció una zona de influencia exclusiva de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

1823 — Doctrina Monroe

El presidente Monroe declara que Europa no puede colonizar ni interferir en el continente americano. EE. UU. se erige como garante del hemisferio.

1904 — Corolario Roosevelt

Theodore Roosevelt amplía la doctrina: EE. UU. puede intervenir militarmente en países latinoamericanos si sus gobiernos son «incapaces» de mantener el orden.

Guerra Fría (1947–1991)

La doctrina se reinterpreta como herramienta anticomunista. EE. UU. apoya golpes de Estado y regímenes autoritarios en nombre de la seguridad hemisférica.

2026 — Versión MAGA

Trump radicaliza la doctrina: no solo protege la influencia estadounidense, sino que exige sumisión activa de los aliados y socios del hemisferio bajo amenaza de consecuencias económicas y políticas.

Muñoz argumenta que Trump no inventa una nueva política exterior, sino que toma esta herencia histórica y la despoja de sus matices diplomáticos, dejando solo el núcleo coercitivo que siempre estuvo presente pero que las administraciones anteriores procuraban disimular con retórica liberal.

La Doctrina del Más Fuerte: Lógica y Mecanismo

El núcleo de la tesis de Muñoz es que Trump ha institucionalizado lo que el analista llama la «reacción del más fuerte»: la convicción de que en un sistema internacional anárquico, la única ley que importa es la del poder. Quien más puede, decide; quien menos puede, obedece o paga el precio.

Premisa Filosófica. El mundo no se rige por normas internacionales sino por correlaciones de fuerza. Los tratados, las alianzas y los organismos multilaterales son instrumentos útiles solo cuando favorecen el poder de EE. UU.; de lo contrario, son obstáculos prescindibles.

Mecanismo de Presión. Antes de cualquier negociación, Trump establece condiciones máximas y fija plazos. Si no se cumplen, activa aranceles, sanciones, amenazas de retirada de apoyo militar o presión migratoria. El ultimátum precede al diálogo.

Objetivo Declarado. Restaurar la primacía absoluta de Estados Unidos: económica, militar y simbólica. MAGA no es solo un slogan electoral; es una doctrina de política exterior que postula que la grandeza americana se mide en victorias unilaterales, no en compromisos compartidos.

Consecuencia Sistémica. Los aliados tradicionales —Europa, Canadá, México, Japón— descubren que la relación con Washington ya no es de cooperación entre pares, sino de subordinación condicionada. El vínculo se mantiene mientras el aliado sea «útil» según los términos de Trump.

MAGA como Marco Ideológico de la Doctrina

¿Qué es MAGA?

Make America Great Again es mucho más que un lema de campaña. Muñoz señala que es una cosmovisión política que diagnostica una decadencia nacional causada por élites corruptas, organismos internacionales que drenan recursos americanos, migrantes que compiten con trabajadores locales, y aliados que se aprovechan de la generosidad estadounidense.

La solución MAGA es la reconquista de la soberanía absoluta: aranceles proteccionistas, fronteras selladas, retiro de compromisos multilaterales y negociación bilateral en la que EE. UU. siempre parte desde una posición de supremacía.

Los Pilares Ideológicos de MAGA en Política Exterior

Soberanía Absoluta. Ningún acuerdo, tratado u organismo internacional puede limitar la libertad de acción de Estados Unidos. La soberanía es indivisible y no se comparte.

Transaccionalismo Puro. Cada relación internacional se evalúa por su beneficio inmediato para EE. UU. Las alianzas históricas, los valores compartidos y los compromisos de seguridad colectiva no tienen valor intrínseco.

Narrativa de Victimización. EE. UU. ha sido «estafado» por el orden liberal internacional. Recuperar la grandeza implica revertir décadas de concesiones y exigir compensación retroactiva a socios y aliados.

Monroe + MAGA. La Fusión Doctrinaria (Doctrina Donroe)

Uno de los argumentos más originales de Boris Muñoz es que la política de Trump no es una ruptura con la tradición sino una síntesis radicalizada. La Doctrina Monroe declaró que América era para los americanos. MAGA añade: «y los americanos mandan sobre América.» La fusión produce una doctrina de dominación hemisférica sin precedentes en su franqueza y agresividad.

Mientras la Doctrina Monroe del siglo XIX se presentaba como defensiva —proteger al hemisferio de las potencias europeas—, la versión MAGA (Donroe) es ofensiva: no solo excluye a las potencias externas, sino que exige activamente la alineación de todos los países de la región con los intereses de Washington. México, Canadá y los países de América Latina se convierten en el primer círculo de esta nueva zona de influencia obligatoria.

América Latina en el Centro de la Tormenta. Muñoz presta especial atención a las implicaciones de esta doctrina para América Latina y el Caribe, región que históricamente ha sido el laboratorio de la política de poder estadounidense y que hoy vuelve a estar en el eje de la estrategia MAGA.

México: El Caso Más Urgente

México es el banco de pruebas más claro de la doctrina del ultimátum. Trump ha utilizado la amenaza arancelaria —hasta un 25% sobre productos mexicanos— como palanca para exigir cooperación en materia migratoria y de seguridad. El gobierno mexicano se ha visto forzado a adoptar políticas de contención migratoria que responden más a la presión de Washington que a sus propios compromisos constitucionales o a las necesidades humanitarias de los migrantes centroamericanos.

Venezuela y Cuba: Sanciones como Arma Total

Las sanciones económicas contra Venezuela y Cuba se han intensificado bajo la lógica del todo o nada. Trump no busca negociar una transición gradual; exige capitulación total. El efecto, según Muñoz, es que estas sanciones consolidan a los gobiernos que pretenden debilitar, pues les permiten usar la presión externa como argumento de legitimación ante sus propias poblaciones.

Centroamérica: Financiamiento Condicionado

Los países del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras, El Salvador) han visto cómo la ayuda para el desarrollo se convierte en moneda de intercambio: cooperación en deportaciones y controles migratorios a cambio de fondos. La asistencia humanitaria deja de ser un derecho y se convierte en recompensa por obediencia.

Cono Sur: La Periferia de la Doctrina

Argentina, Brasil, Chile y Colombia también sienten la presión, aunque de forma menos directa. Está claro que Argentina y Chile, hoy gobernados por mandatarios alineados a las tesis trumpianas, tendrán una trato deferente, al igual que Ecuador, El Salvador y Costa Rica, con gobiernos inclinados abidertamente a la derecha. La doctrina opera aquí a través de incentivos económicos selectivos y señales políticas que premian a los gobiernos alineados con Washington y marginan a los que intentan mantener autonomía estratégica.

El Ultimátum como Instrumento Diplomático: ¿Cómo Funciona el Ultimátum Trumpista? Muñoz disecciona la mecánica del ultimátum como herramienta diplomática en el arsenal de Trump. No se trata simplemente de negociaciones duras —que cualquier potencia emplea— sino de una estructura específica con componentes reconocibles:

Diagnóstico Público de Injusticia. Trump anuncia públicamente que EE. UU. ha sido «tratado injustamente» por el país objetivo, creando una narrativa de victimización que justifica la presión.

Demanda Máxima. Se formula una exigencia que va más allá de lo razonable, dejando margen para aparentar «concesiones» en la negociación final sin ceder realmente lo sustantivo.

Fijación del Plazo. Se establece un plazo explícito o implícito para la respuesta. La incertidumbre sobre cuándo se activará la consecuencia es parte del mecanismo de presión psicológica.

Consecuencia Demostrada. En algunos casos, la amenaza se ejecuta parcialmente para demostrar credibilidad, lo que endurece la posición de los demás actores que aún no han cedido.

Victoria Declarada. Independientemente del resultado real, Trump declara victorias que fortalecen su narrativa doméstica con su base electoral MAGA.

¿Es Efectivo Este Método?

Muñoz reconoce que la respuesta no es simple. En el corto plazo, el ultimátum produce resultados: México ha endurecido controles migratorios, Canadá ha negociado bajo presión arancelaria, varios países latinoamericanos han alineado posiciones en foros internacionales para evitar represalias.

Sin embargo, el analista identifica costos estructurales significativos:

Erosión de la Confianza. Los aliados que ceden bajo presión buscan alternativas estratégicas a largo plazo: China, la Unión Europea, mecanismos de integración regional propios.

Efecto de Humillación. Los gobiernos que capitularon públicamente generan resistencias internas que eventualmente producen líderes más hostiles a EE. UU.

Descrédito Institucional. Al ignorar tratados y organismos multilaterales, EE. UU. destruye las instituciones que históricamente operaron como amplificadores de su poder blando.

La Dimensión Doméstica: MAGA como Audiencia Principal

Un elemento que Muñoz subraya con especial énfasis es que la doctrina del ultimátum no está diseñada únicamente —ni quizás principalmente— para producir resultados en la política exterior real. Su función más importante es doméstica: reforzar la narrativa MAGA ante la base electoral de Trump.

Retórica de Victoria. Cada ultimátum —incluso cuando el resultado es ambiguo o negativo— se presenta como una victoria de EE. UU. sobre un mundo que «ya no se atreve a abusar» de los americanos. La base electoral consume estas narrativas con entusiasmo.

Identidad Nacional Fortalecida. MAGA construye una identidad americana basada en la supremacía y el orgullo nacional. Ver al presidente intimidar a otras naciones refuerza el sentimiento de que «América volvió a ser grande», independientemente de las consecuencias geopolíticas reales.

El Enemigo como Recurso. La doctrina requiere un flujo constante de «amenazas» y «enemigos» —México, China, la OTAN, la ONU, los inmigrantes— porque la identidad MAGA se construye en oposición a estos adversarios. El ultimátum es también un acto de teatralidad política.

Promesa Económica. Los aranceles y las presiones comerciales se presentan como instrumentos de creación de empleo doméstico. Aunque los economistas debaten sus efectos reales, la narrativa resuena con votantes que sienten que la globalización los dejó atrás.

Críticas y Resistencias a la Doctrina. Muñoz no se limita a describir la doctrina; también registra las resistencias que ha generado en distintos frentes, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Resistencias Internas

Establishment Diplomático. Exembajadores, oficiales del Departamento de Estado y analistas de seguridad advierten que la erosión de alianzas debilita la posición estratégica de largo plazo de EE. UU. La credibilidad como socio confiable es un activo difícil de reconstruir.

Sector Empresarial. Las corporaciones multinacionales y las cámaras de comercio han expresado preocupación por la incertidumbre arancelaria y la disrupción de cadenas de suministro globales construidas durante décadas bajo reglas de libre comercio.

Oposición Legislativa. Sectores del Partido Republicano vinculados al internacionalismo conservador tradicional —la herencia de Reagan— han expresado incomodidad con el abandono del liderazgo en instituciones internacionales.

Resistencias Externas

La Unión Europea. Bruselas ha respondido con una política de reciprocidad arancelaria y ha acelerado la búsqueda de acuerdos comerciales alternativos con Asia, América Latina y África. Europa ya no da por sentado el paraguas de seguridad estadounidense.

China como Contrapeso. Beijing ha aprovechado el vacío generado por el repliegue multilateral de Washington para fortalecer su presencia en América Latina, África y el Sudeste Asiático a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y acuerdos bilaterales agresivos.

Autonomía Latinoamericana. Varios gobiernos latinoamericanos han buscado diversificar sus alianzas estratégicas, conscientes de que la dependencia exclusiva de Washington los hace vulnerables a las presiones de la doctrina del ultimátum.

El Orden Internacional en la Encrucijada

Muñoz sitúa la doctrina del ultimátum en el contexto más amplio de la crisis del orden internacional liberal construido tras la Segunda Guerra Mundial. El sistema de Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods (FMI, Banco Mundial), la OMC y la OTAN fueron diseñados bajo la premisa de que la cooperación multilateral beneficia a todos los actores, incluida la potencia hegemónica.

Orden Liberal Post-1945. EE. UU. diseñó y lideró instituciones multilaterales que amplificaron su poder blando. La hegemonía se ejercía mediante normas, no solo mediante fuerza.

Crisis del Multilateralismo. Desde 2016, las instituciones internacionales son cuestionadas desde dentro por el propio EE. UU. La legitimidad del orden liberal se erosiona al perder a su arquitecto principal.

Orden Post-MAGA. Un sistema más fragmentado, transaccional y coercitivo emerge. La regla ya no es la norma acordada sino la correlación de fuerzas en cada negociación bilateral.

La gran pregunta que plantea Muñoz es si este sistema coercitivo puede producir un orden estable. La historia sugiere que los órdenes basados exclusivamente en la fuerza son frágiles: duran mientras el hegemón mantiene su superioridad absoluta, pero se derrumban cuando otros actores alcanzan capacidades suficientes para desafiar la primacía unilateral.

Reflexión Final: ¿Doctrina o Improvisación?

El Argumento de Muñoz. Boris Muñoz concluye su análisis con una reflexión que va más allá de Trump como individuo. La «doctrina del ultimátum» podría no ser una construcción intelectual deliberada —Trump no es un teórico político— sino la expresión instintiva de una visión del mundo que considera la negociación como guerra y la diplomacia como debilidad.

Sin embargo, que sea instintiva no la hace menos peligrosa. Una doctrina aplicada de manera consistente, aunque sin conciencia teórica explícita, produce efectos sistémicos reales. La combinación de la tradición Monroe —América para los americanos— con la lógica MAGA —los americanos por encima de todo— genera una fórmula de poder que reconfigura el hemisferio y desafía el orden global.

El periodista sugiere que el mundo necesita comprender esta doctrina con claridad para poder responderle de forma efectiva, porque los países que la subestimen o la confundan con simple retórica electoral serán los más vulnerables a sus consecuencias.

Las Preguntas Abiertas

¿Puede un sistema internacional basado en el ultimátum producir paz y estabilidad sostenibles a largo plazo?

¿Qué capacidad tienen América Latina y otras regiones para construir autonomía estratégica frente a la presión de la doctrina del más fuerte?

¿La doctrina del ultimátum sobrevivirá a Trump, o quedará institucionalizada como el nuevo paradigma de la política exterior estadounidense independientemente de quién ocupe la Casa Blanca?

¿Cómo afecta esta doctrina a la capacidad de respuesta colectiva ante desafíos globales como el cambio climático, las pandemias y la proliferación nuclear, que requieren cooperación multilateral?

Conclusiones y Puntos Clave del Análisis. El análisis de Boris Muñoz en El País ofrece una hoja de ruta conceptual para entender la política exterior de Trump no como una serie de decisiones erráticas, sino como una doctrina coherente —aunque no codificada formalmente— que combina la tradición histórica Monroe con la ideología MAGA contemporánea.

Continuidad Histórica

La doctrina Donroe no rompe con la tradición estadounidense; la radicaliza. La Doctrina Monroe siempre contuvo un núcleo coercitivo que las administraciones posteriores suavizaron con retórica multilateral. Trump simplemente elimina el barniz diplomático.

Doble Función. El ultimátum opera simultáneamente en dos planos: como instrumento de política exterior real y como teatro político doméstico para la base MAGA. Ambas funciones son igualmente importantes para comprender su lógica.

Riesgos Estructurales. La efectividad táctica de corto plazo contrasta con los costos estratégicos de largo plazo: erosión de alianzas, avance de China, debilitamiento de instituciones que históricamente amplificaban el poder estadounidense.

Imperativo Analítico. Comprender esta doctrina es urgente para los actores latinoamericanos y globales. Solo quien entienda su lógica interna puede diseñar respuestas efectivas que protejan su autonomía y sus intereses sin caer en la trampa del enfrentamiento directo ni en la de la sumisión acrítica.

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