Por: José Ángel ViGo

“La feria también se come: Tabasco está de fiesta”
Villahermosa en su mesa grande, al llegar mayo huele distinto, en ese momento del año todo cambia de aroma. No ocurre con las lluvias ni con el primer calor sofocante que anuncia el verano; sucede cuando mayo se instala y la ciudad comienza a respirar feria.
Entonces el aire se mezcla con el perfume del plátano asado, el humo del carbón encendido, la masa recién cocida, el cacao molido y el murmullo alegre de miles de conversaciones que se cruzan entre pabellones, pasillos y naves. La Feria Tabasco no solo convoca visitantes: convoca memorias. Y entre todas ellas, pocas son tan poderosas como las que nacen del paladar.
La feria también cuenta su historia en los fogones, hornos, freidoras y negocios locales que participan en ella.
Hablar de la gastronomía en tiempos de feria es hablar de identidad, multiculturalidad y emprendimientos creativos.
Cada edición convierte a Villahermosa en una mesa compartida donde los diecisiete municipios llegan con algo que decir a través de sus sabores. Desfilan por la nave dos los tamales de chipilín, los chanchamitos, el pejelagarto asado, las butifarras, la panetela, los dulces típicos, el pozol frío que alivia el calor, las avenas de cacao y las preparaciones contemporáneas que reinterpretan la cocina tabasqueña sin traicionar su esencia.
La feria ha sido, desde hace décadas, un escaparate culinario donde tradición y modernidad conversan sin pelearse. La receta heredada encuentra espacio junto a la innovación; el sazón de la abuela dialoga con la creatividad de nuevas generaciones de cocineros que entienden que evolucionar no significa olvidar.
Comer es también encontrarnos: En la vida cotidiana solemos comer deprisa, a veces el alimento se vuelve trámite o por mera necesidad, pero en “tiempos de feria” sucede algo distinto: comer recupera su vocación social.
Se vuelve pausa, encuentro y celebración. Nos sentamos a compartir, comentamos sabores, discutimos cuál stand tiene la mejor decoración y comida, defendemos la receta favorita de nuestro municipio y sonreímos mientras alguien insiste en que ´como la de su casa, ninguna´.
Y ahí está la verdadera riqueza gastronómica de Villahermosa en estas fechas: no solo lo que se sirve en los platos, sino lo que ocurre alrededor de ellos.
La cocina de feria tiene esa extraña virtud de hacernos sentir parte de algo mayor; nos recuerda que la cultura también se mastica, se bebe y se conversa.
El sabor como resistencia: Este 2026 nos recuerda también que la feria es más que espectáculo. Es comunidad. Cuando un espacio enfrenta la adversidad, la gastronomía suele ser de las primeras expresiones en levantar la memoria colectiva. Porque cocinar es resistir; alimentar es reconstruir.
Cada fogón o estufa encendido dentro de la feria reafirma que la identidad tabasqueña sigue viva, humeante y generosa, dispuesta a servirse nuevamente para quien llegue con hambre de sabor y de pertenencia.
La ciudad servida al centro: Quizá por eso, cuando llega mayo, Villahermosa deja de ser solo una ciudad y se convierte en una gran mesa.
Mesa donde cabemos todos. Donde cada platillo cuenta quiénes fuimos, quiénes somos y quiénes queremos seguir siendo.
Multiculturalidad y emprendimiento honrado: Dentro del margen de nuestra máxima fiesta tabasqueña, igual se abre la generosa puerta a todos los pequeños y grandes emprendedores, que a su manera, van buscando canida dentro de tanta celebración; podemos degustar unas ricas banderillas coreanas en el “Crunch”, encontrado frente a la fuente o en “Chim chim” frente al señor de las colchas, refrescarte con unas aguas frescas cerca de ´La Monterrey´, llenarte con unas tortas de cochinita de “Marcial” originario de Tenosique, formando parte de esta edición 2026 de la feria, o irte a la curva que queda antes de llegar al “Teatro al aire libre”, donde encontraras desde boneless, tacos, pizzas y demás; no es comida tradicional pero ¡a que rica sabe!
Recuerda que mientras haya alguien dispuesto a encender los comales o freidoras, moler el cacao, espolvorear un rico esquite con queso, servir un pozol bien frío, dorar tortillas con grasa para un taco o azucarar un chocolate frío con harto hielo, Tabasco seguirá encontrando en sus cocinas miles de maneras luminosas de nombrarse y enaltecerse.
No es solo ´shishero´, como se le conoce coloquialmente a la algarabía y felicidad de los tabasqueños cuando dicha fiesta máxima de inicio, también es ´gastronomía multicultural´.
Ante cualquier adversidad hay que saber apoyarnos, pues juntos somos más fuertes, ¡arriba Tabasco!; me despido no sin antes desearles buenos días, buenas tardes, buenas noches y buen provecho.
Novedades de Tabasco El diario mas fuerte de Tabasco