El programa Crédito Ganadero a la Palabra, implementado por el Gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, no sólo está repoblando el hato ganadero, sino también reconoce el trabajo de las mujeres, que han contribuido a la grandeza de la entidad como productoras pecuarias.
Luego de recibir sus constancias como beneficiarias, experimentadas ganaderas, ya sea de tercera generación o de esposas e hijas de ganaderos que por primera vez reciben un respaldo gubernamental, expresaron su interés por que esta actividad productiva prevalezca y mejore el desarrollo de la entidad.
“Me siento feliz porque hasta ahorita un gobierno me va a dar apoyo; yo nunca recibí nada de cuantos gobiernos pasaron, y siempre metía solicitudes para una galera y nada. Ahora es un cambio diferente al de antes, en el gobierno”, reconoció doña María de Jesús Pérez Luciano, acompañada por sus dos hijos y nietos.
La mujer yokot’an, nativa de Mazateupa, Nacajuca, contó que desde niña aprendió a trabajar en el campo porque en su casa eran “puras chamacas, teníamos que ayudar, aventarnos a como fuera; hubiera agua, lluvia, lodo, teníamos que ir al terreno”, contó la abuelita, que planea enseñar a sus nietos en las vacaciones todos los saberes del campo.
Aunque su padre nunca recibió algún apoyo, la abuelita considera que con el programa “el estado va a producir más porque, ¡imagínate! están dando 10 vientres y un semental”, exclamó segura.
De la tercera generación de pequeños productores ganaderos, María de los Ángeles estaba entre los 300 felices beneficiarios de la región que van a seguir contribuyendo a la verdadera riqueza de Tabasco. «Tardamos cincuenta años para mejorar el hato ganadero. Y estas novillonas y semental de alto registro es un gran impulso que nos da el mandatario. Es un crédito a la palabra, y no cualquiera le da validez a la palabra del ganadero», aseveró.
Sus abuelos y padres criaban vacas en sus predios de la ranchería la Piedra, primera sección, de Cunduacán, es por eso que conoce muchas de las dificultades a las que se enfrentan las y los pequeños productores. «Después de tres generaciones, nos toman en cuenta. No hay palabras para agradecerle lo que está haciendo. Le doy las gracias por confiar en nuestra palabra. No lo vamos a defraudar», declaró.
De la ranchería Huapacal primera sección, doña Romana López confesó que no se esperaba saliera beneficiada con el Crédito Ganadero a la Palabra, a pesar de que sus padres y ella todo el tiempo cuidaron de ranchos ajenos. «Yo nací y me crié en el campo. Sé todo el manejo de ganado, de cerdos, de pollo de traspatio y de pavo. De eso vivo, y de eso levanté a mi familia y, lo poco que tengo, de ahí lo saqué. Esa es garantía de que saldremos adelante con la confianza que nos da el mandatario», admitió.
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