Detrás de cada puntada del traje típico de la mujer choca hay horas de aprendizaje, dedicación y amor por las tradiciones. Para Carmita Cerino Gordillo, ese trabajo artesanal representa mucho más que una prenda: es el cumplimiento de un sueño que hoy comparte con orgullo gracias al respaldo de los programas IFORTAB y Tandas para la Mujer.
Con puntualidad y entusiasmo, Carmita llegó acompañada de su sobrina, Anny Cerino, al Parque Ferial de la cabecera municipal de Cunduacán para participar en la muestra de trajes tradicionales realizada durante la Jornada de Atención celebrada el pasado 25 de julio. Mientras Anny desfilaba luciendo uno de los vestidos, Carmita observaba con emoción el resultado de meses de esfuerzo: ella misma diseñó y confeccionó cada una de las prendas.
La artesana asegura que su historia comenzó en el Instituto de Formación para el Trabajo del Estado de Tabasco (IFORTAB), donde aprendió corte y confección y, posteriormente, el tradicional bordado en punta de lomillo, técnica con la que se elabora la emblemática tira tabasqueña que distingue al traje típico de la mujer choca.
«Es un orgullo para mí poder elaborarlo. Me dije: tengo que aprender porque es parte de la cultura de Tabasco. Es importante preservar nuestras tradiciones. Hoy ya puedo confeccionar el traje típico completo, tanto el de gala como el floreado», expresó rodeada de las jóvenes que modelaban sus creaciones.
Para capacitarse únicamente cubrió una cuota de recuperación, sin necesidad de pagar colegiaturas. Sin embargo, adquirir los materiales para elaborar las tiras bordadas representaba una inversión que logró realizar gracias al apoyo recibido mediante el programa Tandas para la Mujer, del cual fue beneficiaria.
«El dinero de la Tanda forma parte del traje que hoy luce mi sobrina. Gracias a este programa pude comprar los materiales. No es una inversión enorme, pero sí necesaria. Una hace sus cuentas y después obtiene ganancias con su trabajo», explicó.
Hoy, Carmita ya piensa en el siguiente paso: abrir un pequeño taller en su domicilio, ubicado en el poblado Rancho Nuevo, donde ofrecerá trajes típicos completos, incluyendo el tradicional fustán que acompaña cada vestido.
«¿Qué mejor que trabajar desde mi casa haciendo lo que más me gusta?», comentó con una sonrisa.
Mientras Anny reconocía el talento y la dedicación de su tía por haber confeccionado el traje completamente desde cero, Carmita aprovechó para expresar su agradecimiento por el respaldo recibido.
«Al señor Gobernador solo puedo decirle gracias por el apoyo. Gracias a los cursos de tejido en punta de lomillo pude aprender esta técnica prácticamente sin costo y, con Tandas para la Mujer, compré los materiales para elaborar mis tiras bordadas. Muchas mujeres, como yo, estamos aprovechando esta oportunidad para salir adelante», concluyó.
Así, la historia de Carmita Cerino demuestra que cuando la capacitación y el apoyo al emprendimiento llegan a las manos correctas, también fortalecen la economía familiar, impulsan nuevos proyectos y contribuyen a preservar el patrimonio cultural de Tabasco para las nuevas generaciones.
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