“Huele a canela”, hace notar el Gobernador Javier May Rodríguez al visitar el vivero “Valle Verde”, anclado en el poblado Tecominoacán, a 25 kilómetros de la cabecera municipal de Huimanguillo, y a unos 75 de la capital del estado.
Las cinco mil plántulas de árboles maderables debajo de la malla sombra aguardan ser sembradas en las parcelas de campesinos y campesinas que integran dos Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC) en esta localidad, donde abundaban los cañales.
El coordinador de la CAC “Renovando el Campo”, Uriel Pablo Cruz, explicó al mandatario en el recorrido del vivero que las tierras eran montañas de abandono, tanto que los ancianos de más edad señalaron que, del “lugar donde hay cazadores de fieras sólo queda el jahuacte», cuyas espinas servían al venado para ocultarse.
“Si nos ponemos a analizar una calle de Tecominoacán, vivienda por vivienda, éste recibe un apoyo, éste otro. Y de una calle de 75 casas, sólo una no tuvimos la certeza, no digo que no lo reciba, pero no pudimos constatarlo”, reveló el coordinador al referir que en ese poblado una mayoría son beneficiarios de alguno de los programas de Bienestar federales y estatales.
Vestida de blusa roja con el nombre del programa estampado al frente, doña Alicia se identifica como una de las que su terreno “era una montaña sin cultivar” porque no había apoyos.
Pero reconoce que desde que entró al programa Sembrando Vida Tabasco —ejecutado con recursos del Gobierno del Pueblo—, en su abandonada parcela ha sembrado ya cedro, macuilís y árboles frutales como la guanábana, tamarindo y chicozapote. Y no sólo eso, también llevó los frutos de su cosecha a la ciudad de Huimanguillo, a vender a precio justo.
“Ahora sembramos piña y tuvimos una buena cosecha, como 20 mil matas de piña. Buscándole, salimos a venderla. Mi esposo me dijo que la íbamos a vender a precio justo en la ciudad. En el estacionamiento del Sam’s vendimos todo a 22 pesos, cuando allá la daban a 35. Somos productores, no revendedores. Hicimos 20 viajes y en el día vendíamos todo”, reveló contenta.
“Voy a regresar cuando sus parcelas estén ya crecidas para constatar el avance que tienen”, prometió el mandatario. Y nadie duda que lo cumplirá, como en esta visita histórica a su comunidad.
El municipio de Huimanguillo cuenta con ocho mil campesinos y campesinas dentro de los programas Sembrando Vida federal y estatal.
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