Joel Rubio
Con la adrenalina a tope y saber que hay una misión más que cumplir, la cita fue antes de que amaneciera. 4:30 de la mañana el equipo de Novedades de Tabasco ya estaba instalado en las inmediaciones del Malecon de Villahermosa para agarrar la inauguración de este magno evento internacional, salimos con dirección a la carretera Villahermosa-Teapa. El estado aún dormía, pero la carretera ya despertaba.
En punto de las 5:00 ya estaba instalado en uno de los puentes peatonales de La Majahua. Abajo, el silencio de la federal ante el cierre carretero. De pronto, en la curva, se vieron las luces. La avanzada.
Ahí venían. Más de 800 ciclistas pedaleando a todo lo que da, rompiendo el aire fresco de la mañana, ya agarrando carretera federal. Desde el puente hice las primeras tomas aéreas, el pelotón compacto como un solo animal rodando sobre el asfalto. Imponente.
Me bajé del puente y me pegué a la caravana, con los escoltas, los fotógrafos y los demás medios. Íbamos siguiendo la ruta cuando, metros adelante, el ritmo y la cercanía cobraron factura: llanta con llanta. Se pegaron y se vinieron al suelo.
El accidente fue aparatoso. Cuatro ciclistas resultaron heridos, con fracturas de clavícula y raspaduras fuertes. En segundos, el operativo de L’Étape Tabasco by Tour de France reaccionó. Acordonaron la zona, llegaron paramédicos, ambulancias, se llevaron a los lesionados. El pelotón no se detuvo. La ruta tenía que seguir.
Seguimos hacia Teapa. El Pueblo Mágico salió a la carretera. La gente se paró a la orilla a saludar, a gritar, a aplaudir. Los ciclistas respondían con la mano levantada. La postal era completa: el verde de los platanares, el río, la sierra al fondo y el paso del pelotón multicolor.
Saliendo de Teapa empezó lo más duro. Las subidas de la montaña rumbo a Tacotalpa. Ahí se rompió el grupo. Ahí se vio quién traía piernas. Los ciclistas dieron todo a tope, de pie sobre los pedales, sufriendo cada metro de ascenso con la neblina y el sereno de la mañana que hacia que el aire frio te entumiera las narices y ardor en los ojos.
En Tacotalpa montaron una fiesta. Literal. Música, porras, banderas. Lo mismo en Jalapa. Los municipios se volcaron. La gente salió de sus casas para ser parte, aunque fuera por segundos, de un evento de talla mundial. El regreso a Villahermosa fue la recompensa. En el Malecón los esperaban miles de tabasqueños, familias enteras apoyando a sus equipos, a sus corredores, a su gente.
Toda una experiencia. L’Étape no es solo una carrera, es ver a Tabasco en movimiento. Con tres horas 14 minutos y 56 segundos el ganador de la Ruta Larga fue el tabasqueño Juan Francisco Hernández Sánchez, del Equipo Tabasco, quien cruzó primero la meta. De acuerdo con los organizadores, el evento dejó una derrama de 36 millones de pesos y la visita de 4 mil personas entre competidores de Francia, Colombia y varios estados del país. Más de Tres horas de sol, de asfalto, de caídas y de aplausos. Valió cada kilómetro la pena.
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