Estados Unidos descartó limitar sus exportaciones, mientras la AIE prioriza el diésel ante la presión sobre los mercados internacionales.
Los países del Grupo de los Siete (G7) acordaron mantener abiertas las exportaciones de energía entre sus integrantes y coordinar medidas para aliviar las presiones sobre el mercado internacional de combustibles, particularmente el diésel.
El acuerdo llegó después de que Estados Unidos analizara restringir sus exportaciones de diésel ante el fuerte incremento de los precios. El presidente Donald Trump finalmente descartó aplicar la medida, después de presionar a países europeos para utilizar parte de sus reservas estratégicas.
G7 busca evitar nuevas restricciones al comercio energético
Los integrantes del grupo se comprometieron a abstenerse de imponer restricciones a las exportaciones de energía y productos energéticos entre ellos.
También pidieron a otros productores evitar prohibiciones que puedan incrementar las tensiones en los mercados internacionales.
La decisión cobra relevancia ante un escenario de estrechez en el mercado mundial de diésel y problemas en la capacidad de refinación.
AIE acelera liberación de reservas
Este miércoles 7 de octubre, la Agencia Internacional de Energía (AIE) informó que sus países miembros respaldaron acelerar la salida al mercado de las reservas previamente comprometidas y priorizar el diésel ante las actuales condiciones de suministro.
La agencia precisó que aproximadamente 325 millones de barriles ya han sido liberados como parte de la acción colectiva acordada en marzo de 2026.
Todavía quedan cerca de 100 millones de barriles previamente comprometidos por llegar al mercado. La AIE aclaró así que esta cantidad forma parte de liberaciones ya acordadas y no necesariamente representa 100 millones de barriles completamente adicionales.
Los países miembros de la agencia mantienen alrededor de 1.1 mil millones de barriles en reservas públicas de emergencia, incluidos más de 200 millones de barriles de diésel.
Trump descarta frenar exportaciones de diésel
La administración estadounidense había considerado limitar las ventas externas del combustible como una estrategia para contener los precios domésticos.
Días antes, Washington incluso había presionado a Francia y Alemania para liberar inventarios de emergencia, bajo la posibilidad de restringir las exportaciones estadounidenses.
Tras los acuerdos internacionales, Trump descartó por el momento la prohibición.
Refinerías también coordinarán mantenimiento
El G7 acordó además buscar una mayor coordinación en los programas de mantenimiento de sus refinerías para reducir el riesgo de que múltiples instalaciones queden fuera de operación simultáneamente.
La estrategia contempla aumentar temporalmente la utilización de las plantas cuando sea posible y buscar cooperación con otros países que dispongan de capacidad de refinación para incrementar la producción de combustibles.
El objetivo principal es aliviar la escasez de productos refinados, pues el problema actual no se concentra únicamente en la disponibilidad de petróleo crudo, sino también en la capacidad mundial para producir suficiente diésel.
México mantiene dependencia de importaciones
Aunque México no pertenece al G7, las decisiones internacionales tienen relevancia para el país debido a que todavía importa parte de los combustibles que consume.
De acuerdo con estimaciones de S&P Global Energy citadas en el reporte, alrededor de 35% de la demanda mexicana de diésel depende de importaciones, mientras los inventarios disponibles equivaldrían aproximadamente a 10 días de demanda.
El escenario internacional mantiene así bajo atención el suministro y los precios de combustibles, mientras los países consumidores buscan ampliar la disponibilidad de diésel sin recurrir a nuevas restricciones comerciales.
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