Las atenciones por padecimientos mentales registraron un incremento, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud estatal.
Víctor Arias
Villahermosa
La salud mental en Tabasco enciende las alertas. Entre enero y mayo de 2026, los servicios médicos del estado atendieron 216 casos de intento de suicidio, frente a los 175 registrados durante el mismo periodo de 2025, un incremento de 23.4%, de acuerdo con información de la Dirección de Salud Psicosocial de la Secretaría de Salud estatal.
La dependencia también reportó un aumento en las atenciones por padecimientos mentales: pasaron de 47 mil 730 en el periodo de referencia de 2025 a 49 mil 528 en los primeros cinco meses de 2026. Las mujeres representaron el 66.24% de las atenciones por problemas como ansiedad, estrés grave, trastornos de adaptación y episodios depresivos.
El panorama estatal cobra relevancia en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre. Según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) 2021 del Inegi, Tabasco registró un 20.6% de población con síntomas de depresión, uno de los porcentajes más altos del país en esa medición.
A nivel nacional, los resultados del Enbiare publicados en agosto de 2026 indican que el 21.8% de la población de 12 años y más presenta indicios de ansiedad y el 13.4% síntomas de depresión. Por su parte, el Inegi reportó preliminarmente 8 mil 709 suicidios en México durante 2025.
Bienestar laboral
La salud mental ya forma parte de la conversación sobre las condiciones en las que se desarrolla el trabajo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 15% de los adultos en edad de trabajar vive con un trastorno mental y reconoce entre los riesgos psicosociales asociados al entorno laboral las jornadas prolongadas o inflexibles, las dificultades para conciliar la vida laboral y personal y las condiciones físicas de trabajo inseguras o deficientes.
Esta necesidad ya se refleja en las expectativas del talento. De acuerdo con el estudio ‘La experiencia laboral 2026 en México’, realizado por WeWork y Michael Page, 15.6% de los profesionales considera que los esquemas de bienestar mental son un beneficio indispensable o no negociable para permanecer en una empresa. El dato pone sobre la mesa el reto para las organizaciones de integrar el bienestar en las condiciones que ofrecen a sus equipos.
En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) identifica al tráfico vehicular entre los factores que pueden contribuir al estrés laboral, mientras que señala entre sus manifestaciones la fatiga, la dificultad para concentrarse y los problemas de sueño. El traslado, por lo tanto, no es únicamente una cuestión de tiempo, también forma parte de las condiciones bajo las cuales comienza y termina una jornada laboral.
Pero la conversación no termina en el trayecto. Lo que ocurre una vez que las personas llegan a su lugar de trabajo también cuenta. La propia OMS reconoce que las condiciones físicas deficientes del entorno laboral pueden representar un riesgo para la salud mental, lo que lleva a poner atención en aspectos que durante años fueron considerados únicamente cuestiones de infraestructura.
Los resultados del estudio de WeWork y Michael Page también muestran que el bienestar está adquiriendo un lugar dentro de la forma en que las personas valoran los espacios de trabajo. 32% de la Generación X, 31% de los millennials y 30% de la Generación Z otorgan una alta valoración al bienestar físico, emocional y social dentro de las instalaciones de la oficina, como zonas destinadas al descanso y la dispersión. Además, la salud mental y el tráfico aparecen entre las preocupaciones cotidianas e inmediatas del talento.
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