El comediante relató cómo una plática tranquila en una suite presidencial se salió de control, provocando que el «Príncipe de la Canción» perdiera siete vuelos.
Manuel ‘Flaco’ Ibáñez reveló una de las anécdotas más increíbles del espectáculo en México: el día que se vio obligado a correr a José José de su habitación de hotel tras una parranda ininterrumpida de 72 horas.
La histórica juerga tuvo lugar en Monterrey, Nuevo León, al finalizar un concierto del intérprete. El comediante invitó a José José a su suite presidencial con la intención original de tener una plática tranquila, descansar de sus agendas laborales y alejar al cantante del asedio de la prensa local.
Sin embargo, los planes cambiaron drásticamente. Las charlas de madrugada se acompañaron con botellas de tequila y coñac, perdiendo por completo la noción del tiempo y extendiendo la bohemia desde la noche del sábado hasta la tarde del martes.
El «palomazo» privado y la regla de oro de José José
Durante el maratónico encierro, el ídolo musical tomó una guitarra acústica para ofrecer un concierto exclusivo a su anfitrión. No obstante, impuso una estricta condición antes de comenzar a cantar para proteger sus cuerdas vocales del desgaste extremo.
«Nada más no me pidan ‘El Triste’ ni ‘La Nave del Olvido'», advirtió el intérprete.
Ibáñez respetó la regla y pudo disfrutar de un repertorio inmejorable de clásicos mexicanos. La sesión musical acústica elevó los ánimos y sepultó cualquier intento de dar por terminada la reunión, conectando directamente la madrugada con la mañana del domingo.
Siete vuelos perdidos y el fin de la fiesta
Mientras los dos astros del entretenimiento vaciaban botellas en el piso ejecutivo del hotel, el equipo de trabajo de José José vivía una auténtica crisis logística.
El asistente personal del cantante interceptó al comediante en los pasillos para suplicarle su intervención. «Señor, ya córralo por favor, ya van siete veces que perdemos el vuelo», rogó el empleado ante el colapso de la agenda y la terquedad del artista.
El final de la legendaria parranda no llegó por falta de alcohol, sino por el agotamiento total del ‘Flaco’ Ibáñez. Sin fuerzas para mantenerse en pie tras tres días de vigilia, el humorista enfrentó a su inagotable compañero.
«Ya estuvo José, ya no puedo más, ya vete», sentenció para expulsarlo definitivamente de la lujosa habitación regiomontana. El «Príncipe de la Canción» aceptó la derrota con buen humor, salió del hotel y partió rumbo al aeropuerto para intentar tomar su octavo vuelo programado.
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