Exagentes del FBI acusados por caso de la laptop de Hunter Biden

Nikki Floris y Bradley Benavides comparecieron ante un tribunal federal tras ser señalados de falsear datos sobre el dispositivo antes de las elecciones de 2020.

Dos exintegrantes de la unidad de inteligencia del Buró Federal de Investigaciones (FBI) enfrentan cargos penales por presuntamente proporcionar información falsa sobre las pesquisas relacionadas con la computadora portátil de Hunter Biden, previo a las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos.

Los exoficiales Nikki Floris y Bradley Benavides se presentaron de forma voluntaria ante las autoridades y comparecieron por primera vez ante un tribunal federal en la ciudad de Washington para responder a los señalamientos del Departamento de Justicia.

Defensa acusa motivaciones políticas

El equipo legal de Floris rechazó categóricamente los cargos y cuestionó la decisión de las autoridades federales de presentar la acusación varios años después de los hechos.

A través de sus abogados, destacaron que la exagente dedicó casi dos décadas al servicio público con un historial intachable, por lo que sostienen que el actual proceso judicial en su contra está impulsado por motivaciones políticas.

El origen de la controversia y el disco duro

La investigación federal está directamente ligada a la polémica que estalló en octubre de 2020, cuando el periódico New York Post difundió información extraída de un disco duro. El medio de comunicación aseguró haber recibido el material por parte de Rudy Giuliani, quien en ese entonces fungía como abogado personal de Donald Trump.

Según la versión pública, el dispositivo pertenecía a una computadora que Hunter Biden dejó abandonada en un establecimiento de reparación en Wilmington, Delaware. Entre los archivos filtrados destacaban correos electrónicos que parecían aludir a los negocios comerciales que el hijo del entonces candidato demócrata mantenía en el extranjero.

Dudas sobre posible desinformación extranjera

La filtración del disco duro ocurrió en el momento más álgido de la contienda por la Casa Blanca entre Trump, quien buscaba la reelección, y Joe Biden, quien finalmente resultó ganador de los comicios.

Desde el inicio, la procedencia del equipo y la manera en que se obtuvo la información generaron profundas dudas entre líderes del Partido Demócrata y exmiembros de los servicios de inteligencia estadounidenses.

Las agencias de seguridad expresaron su preocupación ante la posibilidad de que el material formara parte de una operación de desinformación orquestada desde Rusia para interferir en el resultado electoral a favor del candidato republicano. Estas sospechas se intensificaron debido a los múltiples viajes al extranjero que realizó Giuliani con el objetivo de buscar información perjudicial contra la familia Biden.

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