El psicólogo Rodrigo Morales Reyes explica en entrevista con Novedades de Tabasco, que cada persona afronta la pérdida de acuerdo con sus vínculos afectivos, experiencias previas y recursos emocionales.
Alberto Tejero / Villahermosa
Fotos: Alberto Tejero / NT
El dolor por la pérdida de un ser querido, ya sea una persona o una mascota, involucra una serie de factores externos e internos y no sigue un patrón ni un proceso lineal. Por ello, cada individuo afronta el duelo de acuerdo con sus particularidades, como el entorno social, económico, psicológico y físico, así como con los recursos y las herramientas de los que dispone.
Rodrigo Morales Reyes, psicólogo con maestría en Educación Positiva, se dedica de tiempo completo al acompañamiento de adolescentes y adultos jóvenes, con el objetivo de contribuir a su bienestar, promover la salud mental y generar cambios positivos en sus vidas. El especialista explicó que el proceso de adaptación ante una pérdida comprende diversas aristas.
“Cuando hablamos de pérdida, casi siempre lo primero que relacionamos es un ser querido, una persona, pero en realidad todos los días experimentamos pérdidas. El hecho de que una persona interprete una pérdida con mayor profundidad que otra no quiere decir que haya pérdidas más difíciles que otras. Lo correcto es considerar el proceso de pérdida como algo que cada persona interpreta de manera diferente”.
La intensidad con la que cada individuo experimenta el duelo depende de factores como la fuerza del vínculo que perdió y las características de esa relación. También influyen las experiencias previas, es decir, si ya ha atravesado una situación similar, así como sus recursos emocionales, pues no todas las personas reaccionan de la misma manera ni cuentan con las mismas herramientas para afrontar el dolor.
¿QUIÉN DECIDE QUÉ DUELE MÁS?
Existe un estigma muy marcado en torno al duelo por la pérdida de una mascota. La intensidad del impacto emocional es algo que conoce quien vive la experiencia; sin embargo, suele ser objeto de críticas por parte de quienes no han experimentado el vínculo que puede construirse con un animal.
Morales Reyes destaca que cada pérdida representa algo distinto para quien la vive. Una mascota puede formar parte de la familia y ocupar un lugar tan fundamental como el de un amigo, un hermano, un padre o un hijo.
“La muerte va a representar un impacto a nivel familiar y personal. No se trata de comparar si duele más o menos, sino de revisar el vínculo y acompañar a las personas. Hay quienes dicen que la pérdida de una mascota se puede reparar comprando otra. La realidad es que no. Así como puedes apoyarte en otras personas, también puedes encontrar apoyo en otras mascotas, pero no son seres reemplazables. Cada vínculo es único”.
El proceso de duelo no es una ruta universal que todas las personas deban recorrer de la misma manera. Algunos investigadores especializados en las pérdidas y las enfermedades terminales han intentado identificar generalidades, como Elisabeth Kübler-Ross, referente internacional por su modelo de las etapas del duelo.
Entre las reacciones más comunes se encuentran la tristeza, el enojo, la culpa y la añoranza, hasta llegar progresivamente a la aceptación. Sin embargo, es primordial entender que no se trata de un recorrido lineal. Ante una misma pérdida, dos personas pueden experimentar emociones diferentes.
“Me ha tocado acompañar a muchas personas durante procesos de enfermedades terminales. Por ejemplo, cuando un adulto mayor está enfermo y una familia lleva varios años cuidándolo, he visto procesos de pérdida en los que aparece una sensación de alivio. ¿Eso significa que les dio gusto que muriera su ser querido? No. Puede existir alivio o una sensación de liberación después de un periodo prolongado de sufrimiento y cuidados”.
El especialista destaca que el duelo no se experimenta únicamente ante la muerte de un ser querido. Desprenderse de algo con lo que se tiene un vínculo también puede implicar atravesar un proceso similar. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona pierde un empleo del que dependía económicamente su familia o cuando termina una relación sentimental.
APOYAR DURANTE EL PROCESO
El acompañamiento es fundamental para una persona en duelo, pues la cercanía y el apoyo pueden hacer más llevadero el dolor, más allá de cualquier palabra, publicación o mensaje. Acercarse a quien atraviesa esta situación y decirle “estoy aquí, cuentas conmigo” puede marcar una diferencia importante.
Morales Reyes considera fundamental respetar la manera en que cada persona vive el proceso. “Algunas personas prefieren estar solas porque necesitan tiempo para asimilar la pérdida. Es importante estar disponible y hacerlo de la manera en que la otra persona lo necesita, sin imponer lo que yo haría o lo que a mí me gustaría. El proceso es diferente para cada quien”.
Asimismo, subrayó que el duelo no es una enfermedad, sino un proceso normal. Para explicarlo, recurrió a la analogía de una enfermedad cuyos síntomas pueden intensificarse y que, poco a poco, deberían comenzar a disminuir.
Sin embargo, las fechas significativas pueden reactivar las emociones relacionadas con la pérdida, como ocurre durante los cumpleaños, los aniversarios luctuosos u otros días especiales en la vida de las personas afectadas.
No existe un periodo establecido para superar el duelo, debido a que no se trata de un padecimiento con una duración determinada. Lo importante es identificar cuándo el proceso se complica y si el malestar puede estar relacionado con otro problema de salud mental.
CUANDO EL DUELO SE COMPLICA
El psicólogo señala que una de las señales de alerta aparece cuando las personas comienzan a criticarse o a reprocharse lo sucedido con pensamientos como “pude haber hecho algo mejor”, “debí haberla cuidado más” o “debí haberla amado más”.
Cuando muere una mascota, pueden surgir cuestionamientos similares: “debí haberla llevado al veterinario” o “debí haberla cuidado mejor”.
Es importante prestar atención a esta autocrítica y a los reproches. Por ello, resulta fundamental acompañar a la persona y conocer lo que está experimentando, pues, dependiendo de sus circunstancias, el proceso puede complicarse.
El especialista señala que lo primero es observar cómo evolucionan los síntomas y cuánto afectan a la persona. Entre las señales que requieren atención están el estado de ánimo bajo, los sentimientos de inseguridad, el aislamiento y la pérdida de funcionalidad en las actividades cotidianas.
También es necesario prestar atención a la ideación suicida, la planificación o los intentos de suicidio. Estos representan algunos de los riesgos más graves y requieren atención inmediata.
No todos los duelos terminan en depresión ni todas las depresiones derivan en ideación suicida. Sin embargo, cuando aparecen estas señales, es importante buscar ayuda profesional en salud mental.
IMPORTANCIA DE CONMEMORAR
Además de acudir con un profesional, familiares y amigos pueden apoyar a una persona en duelo ayudándola a cuidar su alimentación, descanso, actividad física y relaciones sociales.
Morales Reyes también destaca la importancia de los rituales de despedida, como crear un espacio conmemorativo en casa o escribir cartas para expresar sentimientos y decir aquellas palabras que quedaron pendientes.
El especialista señala que la pérdida de una mascota también merece respeto, pues los animales pueden ocupar un lugar fundamental dentro de una familia. Minimizar ese dolor puede provocar que la persona sienta vergüenza y deje de expresar sus emociones. Por ello, recomienda reconocer el vínculo afectivo, evitar las comparaciones y ofrecer acompañamiento sin juzgar.
La red de apoyo debe permanecer presente durante todo el proceso. Sin embargo, cuando aumenta el aislamiento, persiste el malestar o la persona deja de realizar sus actividades cotidianas, es importante considerar la atención psicológica. Las ideas o los planes suicidas requieren atención inmediata.
Morales Reyes también subraya la importancia de acompañar a quienes cuidan a familiares con enfermedades terminales, pues el desgaste emocional puede afectar su salud y generar conflictos familiares. Recomienda distribuir las responsabilidades, mantener una buena comunicación y procurar que los cuidadores también tengan tiempo para atender sus propias necesidades.
“Cuando hablamos de pérdida, casi siempre lo primero que relacionamos es un ser querido, una persona, pero en realidad todos los días experimentamos pérdidas”
Rodrigo Morales Reyes
Psicólogo
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