Por: Emilio de Ygartua M.

¿Sheinbaum contra Sheinbaum?: Repensar la Política
Prospectiva presenta un análisis basado en los planteamientos del analista político Jorge Zepeda Peterson publicados en El País (26 de marzo 2026). En este texto, el periodista señala que la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un momento de inflexión. Reitera lo señalado en otros momentos y espacios, que la presidenta es «una científica de formación rigurosa que gobierna en el terreno más incierto e impredecible de todos, la política mexicana».
Zepeda Peterson —escritor, periodista y uno de los observadores más agudos de la vida pública mexicana— ofrece un análisis especialmente relevante porque combina experiencia analítica, sensibilidad institucional y atención al pulso del poder. En este texto pone el foco en las tensiones internas del arranque sexenal y en la necesidad de evaluar no solo la popularidad de Sheinbaum, sino su capacidad para convertir método en gobernabilidad.
La premisa central del análisis es que la presidenta se enfrenta a una paradoja de fondo: su perfil técnico, ordenado y orientado a la evidencia choca con una arena política marcada por negociaciones opacas, inercias partidistas y cambios abruptos de correlación de fuerzas. Los primeros tropiezos legislativos ya exhiben los límites de ese contraste y anticipan una prueba decisiva en los próximos cuatro años: traducir disciplina administrativa en eficacia política sin perder margen de maniobra frente a un sistema que rara vez premia la previsión.
El Dilema Central: Una Científica en el Laberinto Político
El planteamiento de Zepeda Peterson parte de una tensión fundamental que define el momento político de Claudia Sheinbaum: su formación como científica —rigurosa, metódica, apegada a la evidencia y a la lógica causal— contrasta de manera profunda con la naturaleza inherentemente impredecible, caótica y relacional de la política.
En la ciencia, una hipótesis bien formulada y un método correcto producen resultados esperados. En la política, los mismos elementos pueden generar consecuencias completamente opuestas. Los actores son racionales e irracionales al mismo tiempo; los aliados pueden convertirse en obstáculos; los adversarios, en cómplices circunstanciales.
Sheinbaum llegó a la presidencia con altísimas cifras de aprobación, una herencia política sólida del lopezobradismo y un proyecto de nación bien articulado. Sin embargo, los primeros tropiezos legislativos han revelado que gobernar con mayoría no es lo mismo que gobernar sin fricciones. La política no es una ciencia exacta, y esa verdad está costando su primera cuota.
La paradoja Sheinbaum. Alta aprobación popular, sólida mayoría legislativa y un proyecto claro… y aun así, los resultados legislativos no siempre coinciden con lo planeado. ¿Por qué? Porque en política, el mapa no es el territorio.
La Reforma Electoral: El Plan A que No Transitó
El primer gran episodio que ilustra estas complejidades es el fracaso del Plan A de la reforma electoral impulsada por el gobierno de Sheinbaum.
La ambición original. El Plan A de la reforma electoral representaba la apuesta más completa del gobierno para rediseñar el sistema electoral mexicano. Incluía modificaciones de fondo al INE, a los mecanismos de representación y a las reglas del juego comicial. Era la versión integral, la reforma que Morena y sus aliados habían imaginado como transformadora del andamiaje democrático del país.
La aritmética que falló. A pesar de contar con una mayoría legislativa histórica —considerada la más amplia que partido alguno haya tenido en la historia reciente del Congreso mexicano— el Plan A no logró consolidar los votos necesarios para avanzar en los términos diseñados originalmente. La mayoría en papel no se tradujo en mayoría en los hechos.
El costo político inmediato. El fracaso del Plan A no fue solo un tropiezo legislativo técnico. Fue una señal política: que la cohesión del bloque oficialista tiene grietas, que los operadores políticos de Morena enfrentan sus propias limitaciones, y que incluso los aliados más pequeños tienen capacidad de veto cuando sus intereses vitales están en juego.
El Plan B Acotado: Cuando un Aliado Pequeño Dicta las Reglas
Ante el fracaso del Plan A, el gobierno recurrió a una versión acotada: el Plan B. Pero también este fue limitado de manera significativa por la postura de un actor inesperado: el Partido del Trabajo (PT).
¿Qué es el PT y por qué importa? El Partido del Trabajo es un aliado histórico de Morena, un partido pequeño que en cualquier contabilidad legislativa parecería un actor menor, casi prescindible. Sin embargo, en el contexto de una negociación donde los márgenes son estrechos, un aliado pequeño puede convertirse en un veto decisivo. Eso fue exactamente lo que ocurrió con la reforma electoral en su versión B.
El PT se opuso firmemente a una cláusula específica del Plan B: la posibilidad de que Claudia Sheinbaum apareciera en las boletas electorales de 2027. Esta oposición no fue ideológica ni programática. Fue, según señala Zepeda Peterson, una decisión de supervivencia política pura y dura.
La lógica del PT: sobrevivir o desaparecer
El razonamiento del Partido del Trabajo es comprensible desde la óptica de su propia existencia institucional. Si Claudia Sheinbaum —con los niveles de popularidad que ostenta— aparece en las boletas de las elecciones intermedias de 2027, el efecto arrastre sería tan masivo que los partidos pequeños aliados, incluyendo el PT, simplemente serían borrados del mapa electoral.
En un sistema político donde los partidos pequeños dependen del financiamiento público y del porcentaje mínimo de votación para sobrevivir como entidades legales, verse eclipsados por una figura presidencial de enorme popularidad no es un inconveniente menor: es una amenaza existencial.
La Paradoja del Aliado Incómodo. Un partido que no alcanza el 5% de la votación nacional puede frenar la agenda legislativa de la presidenta con mayor popularidad que haya tenido México en años recientes. Este episodio revela una de las paradojas más fascinantes —y frustrantes— del sistema político mexicano contemporáneo: el peso desproporcionado de los actores pequeños cuando la agenda del grande depende de ellos.
Mayoría sin unanimidad. Tener la mayoría legislativa más grande de la historia reciente no garantiza unanimidad. En política parlamentaria, los actores marginales tienen poder de veto cuando los márgenes de maniobra se reducen. El PT demostró que «aliado» no significa «subordinado».
Intereses divergentes. El PT y Morena comparten muchos principios programáticos, pero sus intereses electorales en 2027 son contradictorios. Morena busca maximizar su dominio; el PT busca simplemente sobrevivir. Esa divergencia estructural es imposible de resolver con disciplina de partido o lealtad ideológica.
El precio de la coalición. Las coaliciones amplias ganan elecciones, pero complican el gobierno. Cada aliado suma votos en campaña y resta maniobrabilidad en el poder. Este es el costo inevitables de la política de alianzas: el gobierno de Sheinbaum está aprendiendo esa lección de manera acelerada.
2027 en el Horizonte: El Escenario que Asusta a los Aliados
El escenario que teme el PT. Si Sheinbaum apareciera en las boletas en 2027, su popularidad generaría un efecto de arrastre capaz de concentrar el voto en Morena de manera tan masiva que los partidos satélite —PT, PVEM, Nueva Alianza— podrían no alcanzar el umbral mínimo de 3% requerido para mantener su registro ante el INE.
Perder el registro significa perder:
- Financiamiento público
- Acceso a tiempos en radio y TV
- Representación en el Congreso
- Existencia como entidad política legal
¿Qué tan real es la amenaza para el PT?
Los números históricos respaldan el temor del PT. En las elecciones de 2024, el efecto Sheinbaum fue tan poderoso que Morena y sus aliados barrieron prácticamente en todos los estados. La presidenta mantiene niveles de aprobación que oscilan entre el 70% y el 80%, cifras extraordinarias para cualquier estándar democrático internacional.
En ese contexto, la aparición de Sheinbaum en las boletas intermedias de 2027 no sería simplemente motivadora para el electorado de Morena —sería devastadora para la votación de los partidos pequeños aliados. Los votantes tenderían a concentrar su sufragio en la figura presidencial y en su partido, dejando a los satélites debajo del umbral de supervivencia.
El PT, entonces, no está actuando de manera irracional ni desleal. Está actuando con una lógica de supervivencia perfectamente coherente. El problema para Sheinbaum es que esa lógica choca directamente con su agenda legislativa y con su proyecto político de mediano plazo.
Los Operadores Políticos de Morena: ¿Un Equipo Gastado?
Uno de los señalamientos más contundentes del análisis de Zepeda Peterson apunta no solo a las limitaciones estructurales del sistema político, sino a una debilidad interna del propio bloque en el poder: los operadores políticos de Morena están gastados.
El agotamiento del modelo operativo. Los cuadros políticos que construyeron el triunfo del lopezobradorismo y que acompañaron la transición hacia el sheinbaumismo llevan más de una década en modo de campaña permanente. La maquinaria política que ganó 2018, 2021 y 2024 fue extraordinariamente eficaz en el contexto electoral, pero el gobierno —especialmente el legislativo— requiere habilidades distintas: negociación fina, gestión de incentivos, lectura de correlaciones de fuerza al interior de las propias filas.
La brecha entre campaña y gobierno. Ganar elecciones requiere movilización, narrativa, identidad y territorialidad. Gobernar con coaliciones requiere diplomacia interna, cálculo de costos y beneficios, y la capacidad de ofrecer a los actores aliados algo que justifique su lealtad. Los perfiles que son brillantes en el primero no necesariamente brillan en el segundo. Esa brecha parece estar pasando factura al gobierno de Sheinbaum en sus primeras batallas legislativas importantes.
Falta de renovación de cuadros. Morena no ha logrado producir una segunda generación de operadores políticos con la misma eficacia que la primera. Los mismos rostros, las mismas lógicas, las mismas dinámicas de negociación que funcionaron bajo AMLO no se trasladan automáticamente a un contexto diferente, con una presidenta de perfil distinto y con retos legislativos más complejos. El partido en el poder necesita renovar no solo su discurso, sino su capacidad operativa.
Cuatro Años por Delante: El Peso de un Tropiezo Temprano
Quizás uno de los aspectos más significativos del análisis de Zepeda Peterson es la dimensión temporal del problema. Sheinbaum tiene cuatro años por delante de su mandato, y este primer resultado adverso en la negociación de la reforma electoral tiene efectos que van mucho más allá del tema específico.
2024. Triunfo histórico. Sheinbaum asume la presidencia con la mayor votación de la historia. Expectativas máximas. Aprobación superior al 75%.
2025. Primeras fricciones legislativas. La reforma electoral enfrenta obstáculos dentro del propio bloque aliado. El PT activa su capacidad de veto.
2026. El análisis de Zepeda Peterson diagnostica el momento: la presidenta enfrenta la tensión entre su perfil científico y las exigencias de la política real.
2027. Elecciones intermedias. El gran test. ¿Podrá Sheinbaum consolidar su agenda o los aliados pequeños seguirán imponiendo límites a su proyecto?
2030. Fin del sexenio. El legado dependerá de la capacidad de resolver estas tensiones estructurales entre popularidad personal y eficacia política.
Zepeda Petterson señala que un tropiezo en el primer tercio del sexenio no es necesariamente fatal, pero establece precedentes. Los actores políticos —aliados y opositores— aprenden a partir de los episodios de debilidad o fortaleza. El PT ahora sabe que puede vetar. Esa información no desaparece fácilmente de la memoria política.
¿Qué Señala Este Episodio sobre el Sistema Político Mexicano?
Las reglas no escritas del poder. El episodio de la reforma electoral y el veto del PT revela algo más profundo que un simple desacuerdo legislativo: ilustra las reglas no escritas del poder en México. Ningún actor, sin importar su tamaño, acepta voluntariamente las condiciones de su propia desaparición. El PT no cedió porque ceder significaba suicidarse políticamente.
Esto obliga a replantear la narrativa del «bloque invencible» que algunos analistas atribuyeron a la coalición gobernante tras las elecciones de 2024. Las mayorías legislativas son instrumentos poderosos, pero tienen sus propias fracturas internas, y esas fracturas emergen precisamente cuando la agenda toca los intereses vitales de cada actor.
La fragilidad de las coaliciones amplias
México tiene una larga tradición de coaliciones electorales que se fracturan en el poder. El PRI del siglo XX resolvía este problema mediante el corporativismo y el presidencialismo autoritario: el presidente tenía el poder de premiar y castigar a cada actor según su lealtad. Ese mecanismo ya no existe con la misma eficacia en la democracia contemporánea.
Sheinbaum gobierna en un sistema donde los actores aliados tienen autonomía real, donde los tribunales pueden frenar las reformas, donde la opinión pública importa y donde los medios y las redes sociales amplifican cada tropiezo. Negociar en ese entorno requiere habilidades que van más allá del rigor científico.
La Ciencia vs. la Política: Una Tensión Irresoluble
El corazón del análisis de Zepeda Peterson reside en esta tensión de fondo: ¿puede un perfil científico adaptarse a las exigencias de la política real sin perder su esencia? No se trata de una crítica a la inteligencia o capacidad de Sheinbaum —que son evidentes— sino de una reflexión sobre la naturaleza misma del oficio político.
La mentalidad científica. Busca certeza, evidencia, causalidad clara. Diseña experimentos controlados. Espera resultados predecibles. Confía en que el método correcto produce el resultado correcto. Valora la coherencia lógica sobre la negociación pragmática. Prefiere la planificación a la improvisación.
La realidad política. Opera en la incertidumbre permanente. Los actores tienen motivaciones ocultas. Los aliados cambian de posición. Las variables no se controlan. El «experimento» no puede repetirse. Los resultados dependen de emociones, ambiciones y miedos tanto como de razones. La improvisación táctica a veces supera a la planificación estratégica.
Zepeda Peterson no sugiere que Sheinbaum esté condenada al fracaso. Su diagnóstico es más matizado: la presidenta deberá aprender a operar en el terreno de la ambigüedad política sin renunciar a su rigor analítico. Eso implica construir o fortalecer un equipo de operadores políticos de mayor sofisticación, desarrollar mecanismos de negociación más finos con los aliados pequeños, y aceptar que en política, a diferencia de la ciencia, no siempre hay una solución óptima —a veces solo hay soluciones menos malas.
Visión Prospectiva : ¿Sheinbaum contra Sheinbaum?
El título elegido por Zepeda Peterson: «Sheinbaum contra Sheinbaum», es deliberadamente provocador y sumamente preciso. No se trata de una lucha contra la oposición, ni siquiera contra los aliados díscolos. Se trata de una batalla interna entre dos versiones de la misma persona:
La Sheinbaum científica. Metódica, sistemática, orientada a la evidencia y a los resultados verificables. Esta versión diseña reformas coherentes, establece metas claras y espera que la lógica del argumento sea suficiente para convencer a los actores políticos de sumarse al proyecto.
La Sheinbaum política. La que necesita negociar en la oscuridad, ceder terreno para ganar la guerra, gestionar egos y miedos, construir consensos donde no hay acuerdo natural, y aceptar que los resultados a veces son más el producto del azar y la correlación de fuerzas que de la mejor planificación.
El equilibrio necesario. El reto de Sheinbaum es integrar ambas versiones de sí misma. Su país la necesita con toda la rigor científico para gobernar bien, y con toda la astucia política para poder gobernar en absoluto. Ninguna de las dos versiones es suficiente por sí sola.
Vale señalar que, a mi juicio, el análisis de Jorge Zepeda Peterson no es, para nada una condena, al gobierno de Sheinbaum. Es una invitación a la reflexión honesta sobre los desafíos reales de gobernar México en 2026: con alta popularidad pero con alianzas frágiles, con una mayoría legislativa histórica pero con operadores políticos desgastados, y con un proyecto claro pero en un terreno que no se caracteriza por las certezas.
El Legado de Don Jesús Reyes Heroles: Un Faro de la Democracia en México
El 9 de marzo próximo pasado se cumplieron 41 años del fallecimiento de uno de los personajes más influyentes en la historia contemporánea de México: Don Jesús Reyes Heroles. Su vida, pensamiento y obra continúan vigentes en la configuración política y social del país. En Reyes Heroles confluyen el jurista, el historiador, el político y el reformador, pero también el intelectual que entendió que las instituciones solo adquieren legitimidad cuando se sostienen sobre ideas claras, responsabilidad pública y una profunda vocación democrática.
Su trayectoria estuvo marcada por una época de intensas transformaciones, en la que México buscaba afirmar su modernización sin renunciar a los principios de la vida republicana. Desde esa encrucijada histórica, él supo leer las tensiones entre continuidad y cambio, entre orden institucional y apertura política, proponiendo una visión del Estado como instrumento de estabilidad, pero también como espacio de diálogo con una sociedad cada vez más plural y exigente.
Su legado adquiere particular relevancia porque no se limita a una coyuntura específica ni a una sola faceta de su carrera. Como pensador, dejó una reflexión sólida sobre la historia política de México; como servidor público, impulsó reformas que ampliaron los márgenes de representación y discusión; como figura pública, encarnó una ética de la argumentación, la legalidad y la prudencia, cualidades indispensables en tiempos de polarización y desconfianza institucional.
Commemorar su aniversario luctuoso no es únicamente recordar a un hombre notable, sino volver sobre una tradición intelectual y cívica que sigue interpelando al presente. En un país donde la democracia enfrenta retos de eficacia, legitimidad y cohesión social, el pensamiento de Jesús Reyes Heroles invita a defender las instituciones sin fetichizarlas, a reformarlas sin destruirlas y a comprender que la modernización política solo es auténtica cuando fortalece la libertad, la representación y el sentido de comunidad nacional.
¿Quién fue Don Jesús Reyes Heroles?
Nacido el 3 de abril de 1921 en Tuxpan, Veracruz, Jesús Reyes Heroles creció en un México marcado por la efervescencia posrevolucionaria y la construcción de sus instituciones modernas. Desde temprana edad mostró una vocación profunda por el estudio del derecho, la historia y las ciencias políticas, disciplinas que guiarían su trayectoria intelectual y pública a lo largo de toda su vida.
Político, jurista, historiador y educador, Reyes Heroles encarnó el ideal del servidor público comprometido con las ideas y con las instituciones. Su formación en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM, complementada con estudios en Buenos Aires y su constante labor intelectual, lo convirtieron en uno de los pensadores políticos más rigurosos de su generación.
A lo largo de cuatro décadas de vida pública, desempeñó roles clave en algunas de las instituciones más importantes del Estado mexicano: Petróleos Mexicanos (PEMEX), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Educación Pública y la presidencia nacional del PRI. En cada cargo dejó una huella indeleble de rigor, visión estratégica y profundo compromiso con el bien común.
El Contexto de una Vida Pública Extraordinaria
Trayectoria Institucional
Para comprender la magnitud de la obra de Reyes Heroles, es indispensable situarla en el México que él contribuyó a construir: un país que transitaba de la turbulencia posrevolucionaria hacia la consolidación de sus grandes instituciones nacionales. Su vida pública transcurrió durante décadas decisivas —los años cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta y ochenta— en las que México experimentó transformaciones profundas en su estructura económica, social y política.
PEMEX: Energía y Nación
En Petróleos Mexicanos impulsó políticas orientadas a la eficiencia operativa y al respeto estratégico de los recursos energéticos, entendiendo el petróleo como patrimonio de todos los mexicanos.
IMSS: Bienestar Social
Como director del IMSS, fortaleció la cobertura y la calidad de la atención en salud, ampliando los servicios para millones de trabajadores mexicanos y sus familias, consolidando el Estado de bienestar.
SEP y Gobernación: Diálogo y Reforma
Desde las secretarías de Gobernación y de Educación Pública, promovió la conciliación entre actores políticos, el diálogo democrático y la transformación del sistema educativo nacional.
Hito Histórico
La Reforma Política de 1977
Sin duda, uno de los hitos más significativos y perdurables de la trayectoria de Reyes Heroles fue su papel como arquitecto de la Reforma Política de 1977, también conocida como la Reforma Electoral o Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE). Impulsada desde su cargo como Secretario de Gobernación durante el gobierno de José López Portillo, esta transformación reconfiguró de manera fundamental el panorama político mexicano. Su gestación ocurrió en un momento de fuerte tensión histórica: México arrastraba todavía las heridas del movimiento estudiantil de 1968, la desconfianza social acumulada frente a un sistema de partido hegemónico y la necesidad de abrir cauces institucionales a una pluralidad política que ya no podía seguir contenida. En ese clima, Reyes Heroles pronunció su famoso discurso en Chilpancingo, Guerrero, el 1 de abril de 1977, donde anunció públicamente la apertura política como respuesta a una crisis de legitimidad que exigía reformas de fondo.
El México Previo a 1977
El sistema político mexicano funcionaba bajo un esquema de partido hegemónico que limitaba severamente la participación de la oposición. Los partidos minoritarios enfrentaban barreras casi insalvables para acceder a la representación legislativa, y el debate político real era prácticamente inexistente en los espacios formales del Estado. A ello se sumaba la persistencia del trauma del 68, cuyas demandas de libertad y pluralismo habían revelado los límites del arreglo político de la posrevolución. Durante los años setenta, la presencia de guerrillas urbanas y rurales evidenció que la inconformidad social había derivado, en algunos sectores, hacia vías extrainstitucionales. En paralelo, el contexto internacional empujaba hacia mayores estándares de democratización y observación política, lo que incrementaba la presión sobre el régimen mexicano para responder con reformas que restauraran credibilidad y abrieran canales de participación.
Los Cambios que Trajo la Reforma
La reforma de 1977 abrió el sistema al reconocimiento legal de nuevos partidos políticos —incluido el Partido Comunista Mexicano—, estableció la representación proporcional en la Cámara de Diputados y garantizó el acceso de los partidos de oposición a los medios de comunicación del Estado. Fue, en palabras del propio Reyes Heroles, el inicio de una apertura gradual e irreversible. En términos concretos, la LOPPE introdujo un umbral de 1.5% de la votación para el registro de partidos, creó la figura del registro condicionado para facilitar la incorporación de nuevas fuerzas políticas y amplió la Cámara de Diputados a 400 escaños: 300 de mayoría relativa y 100 de representación proporcional. Con ello se buscó equilibrar gobernabilidad y pluralismo, permitiendo que voces antes excluidas accedieran a la arena parlamentaria sin desmontar por completo la arquitectura institucional existente.
El Discurso de Chilpancingo. El 1 de abril de 1977, Reyes Heroles anuncia públicamente la apertura política en Guerrero, marcando el inicio formal del proceso reformador.
Consultas y Audiencias Públicas. Se realizaron audiencias públicas en todo el país para recoger propuestas de partidos, organizaciones civiles e intelectuales sobre el nuevo marco electoral.
Aprobación de la LOPPE. El Congreso aprobó la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales en diciembre de 1977, transformando el marco jurídico electoral.
Primeras Elecciones bajo el Nuevo Marco. Las elecciones de 1979 fueron las primeras en aplicar la nueva ley, con la participación de partidos antes excluidos como el PCM.
Reyes Heroles entendía que un sistema político que no procesa sus contradicciones internas por vías institucionales está condenado a la inestabilidad. Su célebre frase, «En política, la forma es fondo», sintetiza su convicción de que los procedimientos democráticos no son meros formalismos, sino la sustancia misma de la convivencia civilizada. Esta idea resume su filosofía política: las reglas, las instituciones y los cauces legales no son adornos del poder, sino la condición para que el conflicto social se transforme en competencia pacífica y legítima.
En esa misma línea, otra de sus afirmaciones más recordadas: «La democracia no es un punto de llegada, sino un camino que se construye día a día», expresa su visión gradualista y su confianza en la reforma como vía para ensanchar libertades sin romper la continuidad institucional. Vista en perspectiva, la reforma de 1977 conserva plena vigencia como antecedente directo de la transición democrática mexicana de los años 90 y 2000.
Pensamiento e Historia
El Liberalismo Mexicano: Su Gran Obra Intelectual
Paralelamente a su intensa actividad política y profesional, Reyes Heroles dedicó gran parte de su vida a la investigación histórica e intelectual, una labor que vuelve aún más notable el rigor académico de su obra. El Liberalismo Mexicano, publicada en tres volúmenes por la UNAM entre 1957 y 1961, es considerada hasta hoy uno de los trabajos historiográficos más rigurosos y comprehensivos sobre el pensamiento político liberal en México durante el siglo XIX. La obra abarca desde los orígenes del pensamiento liberal en la Nueva España hasta la consolidación del liberalismo juarista, y fue el resultado de más de una década de investigación en archivos históricos, hemerografía del siglo XIX y fuentes primarias poco exploradas hasta entonces.
Una Lectura Crítica del Siglo XIX
A través de un análisis exhaustivo de las fuentes primarias, Reyes Heroles rastreó las raíces del liberalismo mexicano desde sus orígenes hasta su consolidación en la Reforma y la República Restaurada. Su método combinaba el rigor jurídico con la sensibilidad histórica y la perspectiva sociológica, y le permitió identificar en el liberalismo mexicano una tensión permanente entre el ideal igualitario y las estructuras sociales heredadas del colonialismo. Su análisis de figuras como Mora, Gómez Farías y Juárez fue pionero al mostrar la complejidad interna del movimiento liberal, lejos de visiones simplificadoras o lineales.
El Liberalismo como Proyecto Nacional
Para Reyes Heroles, el liberalismo no era una ideología importada, sino una respuesta orgánica a las condiciones específicas de la sociedad mexicana. Su obra demostró que las ideas liberales se desarrollaron en México con características propias, marcadas por la realidad agraria, la herencia colonial y las luchas por la soberanía nacional. En esa lectura, el liberalismo mexicano fue, ante todo, un proyecto de construcción nacional que buscaba articular soberanía, laicidad y desarrollo económico. Su interpretación rechazaba tanto el dogmatismo ideológico como el relativismo histórico, defendiendo una comprensión crítica pero arraigada en la experiencia concreta del país.
Vigencia de su Pensamiento Historiográfico
Décadas después de su publicación, El Liberalismo Mexicano sigue siendo una referencia obligada para quienes estudian la historia política del país. Su influencia se extiende más allá de la academia: sus ideas permearon la práctica política de varias generaciones de dirigentes y funcionarios públicos. La obra fue reeditada en múltiples ocasiones y ha sido reconocida por historiadores como Enrique Krauze y Arnaldo Córdova como una influencia fundacional en la historiografía política mexicana del siglo XX.
El Método Historiográfico
Reyes Heroles combinó el análisis jurídico, la historia de las ideas y la sociología política en un método propio que superaba los enfoques puramente narrativos o biográficos de la historiografía de su época. Su aproximación era profundamente estructural: buscaba comprender las condiciones materiales e ideológicas que hicieron posible el liberalismo mexicano, no solo narrar la trayectoria de sus protagonistas. Esa forma de leer el pasado le permitió conectar los textos, las instituciones y los conflictos sociales en una misma interpretación histórica, más atenta a los procesos que a los episodios aislados.
Influencia en Generaciones Posteriores
La obra formó a varias generaciones de historiadores, politólogos y juristas mexicanos, convirtiéndose en una referencia central en la formación intelectual de estudiantes y especialistas. Sus alumnos en la UNAM y los lectores de su obra aprendieron a leer la historia política no como un relato de héroes y villanos, sino como un proceso de construcción institucional marcado por tensiones, negociaciones y compromisos. Esa mirada dejó una huella duradera en la enseñanza de la historia política y en la manera de entender la relación entre ideas, instituciones y poder en México.
En Reyes Heroles no había separación entre el historiador y el político: su comprensión profunda del liberalismo del siglo XIX informó directamente sus decisiones como reformador en el siglo XX. La Reforma Política de 1977 puede leerse, en parte, como la aplicación práctica de las lecciones aprendidas del liberalismo juarista: ampliar la representación, fortalecer las instituciones y apostar por la vía legal como camino de transformación social. Así, su obra intelectual no fue un ejercicio académico aislado, sino una base viva para su acción pública y para su idea de una democracia construida desde la historia.
El Maestro: Su Labor en la UNAM
La vocación docente de Jesús Reyes Heroles fue tan intensa y genuina como su vocación política. En la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM —hoy Facultad— ejerció la cátedra con una dedicación que marcó profundamente a generaciones enteras de estudiantes universitarios, muchos de los cuales se convertirían en protagonistas de la vida pública mexicana.
Una Pedagogía del Pensamiento Crítico
En sus clases, Reyes Heroles no se limitaba a transmitir información o datos: provocaba, cuestionaba y desafiaba a sus estudiantes a pensar por sí mismos. Creía firmemente en el diálogo socrático como método de aprendizaje y en la importancia de que los futuros ciudadanos desarrollaran criterios propios para analizar la realidad política y social.
Sus alumnos recuerdan la intensidad intelectual de sus sesiones, la profundidad de sus referencias históricas y la claridad con que articulaba problemas complejos. No era un maestro complaciente: exigía rigor, precisión y honestidad intelectual.
La Transformación de la Escuela en Facultad
La conversión de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales en Facultad durante los años en que Reyes Heroles participó activamente en su desarrollo institucional fue un reflejo directo de su convicción sobre la importancia de fortalecer los espacios académicos dedicados al estudio de la sociedad y la política. Su contribución a ese proceso fue intelectual, institucional y moral.
La Educación como Herramienta de Transformación Social
Como Secretario de Educación Pública —cargo que ocupó entre 1982 y 1985, hasta su muerte—, Reyes Heroles llevó a la práctica sus convicciones sobre el papel transformador de la educación en una sociedad democrática. Para él, educar no era simplemente instruir; era formar ciudadanos capaces de participar responsablemente en la vida pública y de contribuir al progreso colectivo del país.
Contenidos con Sentido Crítico. Promovió la revisión de los planes y programas de estudio para incorporar una perspectiva crítica, histórica y científica que fomentara el pensamiento independiente desde la educación básica.
Formación Ciudadana. Insistió en que la escuela debía ser un espacio de formación democrática, donde los niños y jóvenes aprendieran no solo conocimientos académicos, sino también los valores y las prácticas de la convivencia democrática.
Ética y Responsabilidad Pública. Vinculó permanentemente la educación con la ética, subrayando que la formación académica debía estar acompañada de un compromiso moral con la sociedad y con las instituciones del Estado.
Cultura del Debate. Fomentó en todos los espacios educativos la cultura del debate informado y respetuoso, convencido de que la confrontación de ideas es indispensable para el avance del conocimiento y de la democracia.
Su Visión Democrática: Vigencia y Pertinencia
El fervor por la democracia que Don Jesús Reyes Heroles profesó y practicó a lo largo de su vida constituye, quizás, su legado más duradero y urgente. En un México contemporáneo que enfrenta desafíos persistentes en materia de participación ciudadana, pluralismo político, independencia institucional y rendición de cuentas, sus ideas y convicciones adquieren una relevancia renovada.
Cada Voz Cuenta. Reyes Heroles creía en una democracia sustantiva, no meramente procedimental: una en la que cada ciudadano tuviera no solo el derecho formal de participar, sino las condiciones reales para hacerlo con información, libertad y dignidad. Su reforma política de 1977 fue un primer paso concreto hacia ese ideal.
Instituciones Fuertes, no Hombres Fuertes. A lo largo de toda su trayectoria, Reyes Heroles privilegió la fortaleza de las instituciones por encima de la del liderazgo personal. Entendía que las sociedades democráticas se sostienen sobre reglas y procedimientos compartidos, no sobre la voluntad de individuos —por talentosos o bien intencionados que fueran.
La Ética como Condición del Poder. Su insistencia en la ética del servicio público, en la transparencia y en la rendición de cuentas anticipa de manera notable los debates que hoy dominan la agenda política mexicana. Para él, el poder ejercido sin ética no solo era ilegítimo: era profundamente peligroso para la cohesión social.
Un Diálogo Hipotético entre Tomás Hobbes y Juan Jacobo Rousseau
sobre el Contrato Social en 2026
En el contexto actual de 2026, un nuevo diálogo hipotético entre Tomás Hobbes y Juan Jacobo Rousseau podría resultar extraordinariamente revelador sobre el estado del contrato social y su relevancia en la organización de la sociedad contemporánea. Ambos filósofos, emblemáticos del pensamiento político, ofrecen visiones opuestas que aún resuenan en los discursos actuales sobre la autoridad, la libertad y la justicia. Mientras Hobbes plantea un paradigma de seguridad y orden propuesto desde un estado absolutista, Rousseau aboga por una concepción más democrática y participativa del contrato social.
Prospectiva explora la posibilidad de un diálogo entre estos pensadores, análisis que nos permitirá reflexionar sobre las implicaciones de sus teorías en el mundo presente.
El Contexto del Contrato Social
El contrato social es un concepto clave en la filosofía política que trata de explicar la legitimidad del poder y la organización de la sociedad. Según Tomás Hobbes, en su obra «Leviatán», el estado de naturaleza es un lugar de caos y violencia donde la vida del hombre es «solitaria y pobre». Para evitar este estado, los individuos ceden sus libertades a un soberano absoluto que garantice la seguridad y la paz.
En contraste, Juan Jacobo Rousseau, en «El contrato social», sostiene que el estado de naturaleza es benigno y que es la civilización la que corrompe al hombre. Para Rousseau, el contrato social implica una unión entre individuos libres que buscan la voluntad general, lo que propicia un gobierno basado en la participación ciudadana y la igualdad.
Diálogo Imaginario. Imaginemos ahora una conversación entre Hobbes y Rousseau, en un café moderno, donde ambos filósofos se encuentran para debatir sobre el estado actual de la sociedad y el contrato social.
Hobbes: “Me alegra ver que, a pesar de los años y las controversias, seguimos discutiendo sobre la estabilidad del orden político. En mi opinión, la humanidad ha demostrado ser esencialmente egoísta y violenta. Observando el mundo que me rodea en 2026, veo que los desafíos de la desinformación y la polarización política han reavivado la necesidad de un poder fuerte que mantenga la paz y la cohesión social. La falta de un soberano absoluto lleva al caos.”
Rousseau: “Con todo respeto, Tomás, creo que tus temores sobre la naturaleza humana son excesivos. La misma polarización que mencionas es el resultado de un contrato social que ha olvidado su esencia: la voluntad general. En lugar de implantar un poder autoritario, deberíamos fomentar la participación ciudadana y la educación para cultivar la virtud cívica y el deber hacia los demás. La autonomía y libertad del individuo deben ser la base de nuestra organización social.
Hobbes: “Pero, Juan Jacobo, ¿no ves cómo la libertad irrestricta puede llevar al desorden? La historia está llena de ejemplos de sociedades que colapsaron debido a la falta de un liderazgo firme. Un líder fuerte puede tomar decisiones difíciles en tiempos de crisis, mientras que un modelo más democrático puede quedar paralizado por la discusión interminable y la división.
Rousseau: Esa dificultad de tomar decisiones puede ser, en realidad, una fortaleza. La deliberación y el consenso son esenciales en cualquier sociedad que aspire a ser verdaderamente justa. La voluntad general no solo debe ser escuchada, sino que debe ser la guía de la acción política. La libertad no puede ser un valor absoluto sino un derecho vinculado a la responsabilidad hacia los demás.
Las Consecuencias del Pensamiento en el Siglo XXI
A medida que los dos filósofos continúan su intercambio, se transforman en vehículos de reflexión sobre el estado del contrato social en el siglo XXI. La discusión acerca de la privacidad de los datos, la vigilancia estatal y la manipulación política surgen naturalmente. Hobbes podría argumentar que, en un mundo tan interconectado y vulnerable, es necesario ceder aún más libertades al estado para garantizar la seguridad colectiva.
En contraste, Rousseau puede señalar que la ceder de forma incondicional nuestras libertades ha dado lugar a sistemas opresivos que atentan contra los derechos individuales. Esto plantea un dilema actual que se manifiesta en las sociedades democráticas contemporáneas, donde la búsqueda de seguridad puede llevar a la infracción de libertades personales.
Cierre del Diálogo: Finalizando este diálogo, Hobbes podría concluir diciendo que el pacto social debe ser un equilibrio entre la seguridad y las libertades individuales, y que es a través de la firmeza del liderazgo que se pueden enfrentar los desafíos del tiempo presente. Rousseau, por otro lado, reafirmaría la necesidad de un regreso a un pacto social donde la voz del pueblo y la participación sean centrales.
Visión prospectiva. El hipotético diálogo en 2026 entre Tomás Hobbes y Juan Jacobo Rousseau, ilumina las tensiones y los matices del contrato social en la era contemporánea. Ambos filósofos, a través de sus posturas enfrentadas, ofrecen valiosas perspectivas sobre cómo garantizar la cohesión y la libertad en la sociedad actual. Su discusión, aunque ficticia, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestras instituciones políticas y la dirección hacia la que deseamos avanzar como sociedad. En un mundo cada vez más interconectado, encontrar el equilibrio adecuado entre autoridad y libertad sigue siendo un reto fundamental que sigue necesitando nuestra atención filosófica y práctica.
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