Agencias
El llamado “Niño Godzilla” ha vuelto a encender las alertas entre especialistas ante la posibilidad de que un evento climático de gran intensidad afecte a México en 2026. Este término, popularizado por científicos, describe una versión particularmente poderosa del fenómeno El Niño, capaz de alterar el clima a escala global.
El “Niño Godzilla” no es un concepto científico formal, sino un apodo utilizado para describir episodios excepcionalmente intensos del fenómeno conocido como El Niño, parte del sistema climático El Niño-Oscilación del Sur. El término fue acuñado durante el evento registrado entre 2015 y 2016, cuando el calentamiento del océano Pacífico alcanzó niveles inusualmente altos.
El nombre fue propuesto por el oceanógrafo Bill Patzert, investigador vinculado a la NASA, con el objetivo de comunicar al público la magnitud extraordinaria de este fenómeno. La referencia a Godzilla busca ilustrar su capacidad de generar impactos masivos y simultáneos en distintas regiones del planeta.
A diferencia de un evento típico de El Niño, esta versión extrema puede provocar efectos climáticos opuestos en diferentes zonas: lluvias intensas e inundaciones en algunos países, mientras que en otros genera sequías prolongadas, incendios forestales y pérdidas en la producción agrícola. Su alcance global y su intensidad lo convierten en un fenómeno de alto riesgo.
Aunque no provoca destrucción directa, sus consecuencias pueden ser severas. Inundaciones, escasez de agua, afectaciones económicas y crisis en sectores como la pesca y la agricultura son algunos de los escenarios asociados, lo que refuerza la metáfora de su “fuerza destructiva”.
De cara a 2026, especialistas advierten sobre la posibilidad de un nuevo evento fuerte de El Niño. Si bien no existe certeza absoluta, el contexto de un planeta con temperaturas más elevadas incrementa la probabilidad de impactos más intensos que en décadas anteriores.
En el caso de México, un evento de este tipo podría traducirse en diversos efectos. Entre ellos, destaca el aumento en la intensidad de huracanes en el Pacífico, con mayor riesgo para estados costeros como Guerrero, Oaxaca, Jalisco y Baja California Sur. Asimismo, se prevén lluvias torrenciales en periodos cortos, lo que podría derivar en inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves.
Al mismo tiempo, algunas regiones enfrentarían condiciones opuestas, con disminución de precipitaciones, afectaciones a presas y escasez de agua. A esto se sumaría un incremento en las temperaturas, con olas de calor más frecuentes e intensas.
El impacto también alcanzaría los ecosistemas marinos, con alteraciones en la biodiversidad y la posible aparición de especies inusuales, como ya ocurrió en eventos anteriores en zonas del Pacífico mexicano.
A nivel internacional, los efectos del “Niño Godzilla” podrían sentirse en múltiples regiones. En países de Sudamérica se anticipan lluvias intensas e inundaciones; en Australia e Indonesia, sequías severas e incendios; mientras que en Norteamérica podrían registrarse inviernos más húmedos en el sur y temperaturas elevadas en el norte. Además, los océanos enfrentarían fenómenos como el blanqueamiento masivo de corales.
Ante este escenario, expertos recomiendan mantener vigilancia constante sobre la evolución del fenómeno y fortalecer medidas de prevención, especialmente en sectores vulnerables, para mitigar sus posibles impactos.
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