Investigadores de la UNAM advierten que la población de esta especie, en la región entre Tabasco y Campeche, enfrenta amenazas por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. En la región de Pantanos de Centla y Calakmul se estima la presencia de más de 500 jaguares.
Francisco Uribe
Villahermosa
Dentro del catálogo de 70 especies de flora y fauna consideradas en peligro de extinción en el estado de Tabasco, el jaguar es el más emblemático. Se trata del felino más grande de América y el tercero a nivel mundial, de acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), consultados por esta casa editorial.
El investigador Mircea Gabriel Hidalgo Mihart, biólogo por la UNAM y doctor en Ecología y Manejo de Recursos Naturales, habló sobre la situación del jaguar en la región comprendida entre Tabasco y Campeche, así como de la población actualmente existente, y llamó a reforzar su conservación.
Señaló que, a partir de investigaciones de campo y actividades de fototrampeo, que consiste en tomar imágenes y vídeos de la fauna silvestre de forma autónoma y sin perturbarla, realizadas durante más de 10 años, se ha detectado que entre la Laguna de Términos, en Campeche, y los Pantanos de Centla, en Tabasco, habita una población de alrededor de 150 jaguares adultos, los cuales se encuentran amenazados principalmente por la caza furtiva y la expansión ganadera.
Advirtió que, si las autoridades no refuerzan las acciones de protección, la especie podría enfrentar riesgos graves de desaparición en la zona.
Para el científico, el jaguar tiene una relevancia tal que se ha consolidado como un emblema global de la biodiversidad. No obstante, destacó los esfuerzos de organismos nacionales e internacionales orientados a su conservación.
Corredor Biológico
Uno de estos proyectos es el Corredor Biológico del Jaguar (Báalam Beh), impulsado por organizaciones internacionales, asociaciones civiles, academia y gobierno, mediante el cual se busca conservar un área de 4 mil 950 kilómetros cuadrados en los municipios de Carmen, Champotón, Escárcega y Calakmul. En esta región se promueven actividades económicas compatibles con la presencia del felino, como la apicultura, la agricultura no intensiva, las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) y proyectos ecoturísticos.
El objetivo del corredor es garantizar el libre tránsito del jaguar, sus presas y otras especies de fauna silvestre, además de conectar áreas naturales protegidas como la Reserva de la Biósfera de Calakmul, las Zonas Sujetas a Conservación Ecológica Balam Kú y Balam Kin, así como la región de Laguna de Términos.
De acuerdo con el último Censo Nacional del Jaguar, en el Área de Protección de Flora y Fauna Laguna de Términos–Pantanos de Centla se estima la presencia de al menos 150 ejemplares, mientras que en la región del Gran Calakmul (Reserva de la Biósfera de Calakmul, Balam Kú y Balam Kin) se calcula una población adicional de 422 felinos.
El investigador de la UNAM reiteró un llamado a la población y a las autoridades para reforzar las acciones de conservación, al señalar que la especie continúa amenazada por la caza furtiva y la pérdida de hábitat derivada de la actividad ganadera.
Avistamientos y monitoreo
Francisco Uribe
Villahermosa
De acuerdo con el titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Carlos Manuel Villalba Bedian, mediante cámaras trampa se ha registrado la presencia de una pequeña población en Pantanos de Centla.
Señaló que no se pueden revelar las ubicaciones exactas dentro de las más de 380 mil hectáreas de la reserva, con el fin de evitar riesgos por parte de cazadores furtivos.
En México, la caza del jaguar constituye un delito federal grave al tratarse de una especie en peligro de extinción.
Las sanciones establecidas en el Código Penal Federal contemplan penas de uno a nueve años de prisión, así como multas de 50 a 50 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalentes a más de 5 millones de pesos.
Las penas pueden incrementarse hasta en 50 por ciento cuando la caza ocurre dentro de áreas naturales protegidas o cuando se afectan otras especies de flora y fauna endémica.
Protección
Hace un par de años, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impulsó un proyecto de monitoreo mediante la colocación de collares con rastreo GPS en jaguares, con el objetivo de dar seguimiento a sus desplazamientos.
Para estas acciones de conservación, se capturaron ejemplares en vida libre, a los cuales se les colocaron los dispositivos antes de ser liberados en la zona de influencia de la Reserva de la Biósfera de Calakmul.
Cacería ilegal
El jaguar está incluido en la NOM-059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), debido a que sus principales amenazas son la pérdida de hábitat y la cacería ilegal.
En México, esta especie habita en el corredor de vegetación natural que conecta las reservas de la biósfera de Calakmul y Sian Ka’an, en Campeche y Quintana Roo, así como en la región de Pantanos de Centla. Actualmente, se estima la existencia de alrededor de 4 mil jaguares en el país. La caza de esta especie está prohibida desde 1987.
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