Por: Joel Rubio
Entre el aroma a tierra mojada y el rítmico sonido de las manos que doman la arcilla, Casa Muriel se alza no solo como un taller de alfarería, sino como un santuario de la identidad tabasqueña. En este rincón de Nacajuca, el barro deja de ser materia inerte para convertirse en el mensajero de nuestras raíces, preparándose ahora para conquistar los escenarios de ‘Original’, el prestigiado encuentro de arte popular mexicano.
Un legado que se funde con la arcilla
La historia de este recinto comenzó en 1980, cuando la religiosa española Carmen Muriel y de la Torre decidió convertir su hogar en un refugio para el desarrollo de las comunidades chontales. Tras su partida en 2016, su espíritu sigue latente en cada pieza: un legado que fusiona la devoción por el servicio con el talento ancestral, transformando la artesanía en una forma de vida.
Semillero de manos artesanas
Hoy, el taller es un hervidero de creatividad donde conviven mujeres, jóvenes aprendices y maestros artesanos. Juntos, dan forma a piezas únicas de barro y cerámica que han trascendido fronteras, llevando la esencia de Nacajuca a cada rincón del país.
María del Rosario Prudencio Bautista, actual responsable de la Asociación Sociocultural de las Zonas Indígenas, describe el espacio con orgullo: «Casa Muriel es la cuna y el refugio de los artesanos. De aquí ha salido la mejor artesanía para el mundo; piezas que hablan de nuestra cultura y orgullo. Es un honor ver cómo las nuevas generaciones encuentran aquí un camino para aprender y desarrollarse».
Más que arte, un motor social
La labor de este recinto va mucho más allá de la estética. Cada venta no es solo una transacción comercial; es el combustible que mantiene encendidos los programas de capacitación para mujeres chontales. Al dominar el oficio, ellas no solo preservan la técnica, sino que conquistan la autonomía económica, fortaleciendo el tejido social de sus familias y su comunidad.
Rumbo a ‘Original’: La voz de Tabasco
Con el prestigio que le otorga haber obtenido el primer lugar en el Concurso Estatal de Artesanías en 2017 y una fama cimentada en diseños icónicos —como el emblemático pejelagarto plasmado en cerámica—, Casa Muriel se alista para brillar en el encuentro ‘Original’.
Con instalaciones renovadas y el corazón puesto en cada detalle, este espacio reafirma que el arte popular sigue siendo la herramienta más poderosa para salvaguardar nuestra memoria. Mientras sus artesanos dan los toques finales a sus nuevas creaciones, Casa Muriel nos recuerda que, mientras haya manos dispuestas a moldear el barro, la historia de Tabasco seguirá viva y proyectándose con orgullo ante el mundo.
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