¿Navidad en septiembre?

El calendario comercial parece haberle ganado la carrera al tiempo. Si recientemente entraste a un supermercado o tienda departamental buscando decoraciones para las fiestas patrias o Halloween, es muy probable que te hayas topado con pinos artificiales, luces parpadeantes y esferas de colores. Las ventas de artículos navideños se han adelantado de forma masiva, consolidando un fenómeno global conocido en el mundo del ‘retail’ como «Christmas creep» (o el adelanto de la Navidad). 

¿Por qué el espíritu navideño llega cuando todavía se siente el calor del verano? Lo que para muchos es una exageración, para el comercio organizado es una estrategia milimétricamente calculada que responde a tres factores clave: 

* El «Cuatrimestre Dorado»: Para las tiendas, el último trimestre del año representa el pico más alto de sus ingresos anuales. Al colocar la mercancía navideña en agosto o septiembre, logran extender esta temporada de alto consumo a casi cuatro meses, maximizando sus márgenes de ganancia.

* Logística y competencia: Las grandes cadenas necesitan liberar espacio en sus almacenes centrales. Poner el inventario directamente en los pisos de exhibición optimiza sus costos. Además, existe una competencia feroz: la primera marca que logra capturar la atención del cliente es la que suele asegurar la venta.

* El nuevo perfil del comprador: Tras las crisis económicas recientes, el consumidor prefiere la planeación. Comprar los regalos y los adornos de forma escalonada entre septiembre y noviembre permite amortiguar el golpe al bolsillo, evitando las compras de pánico y los gastos masivos de última hora en diciembre.

¿Beneficio o saturación?

Para las familias organizadas, este adelanto es la oportunidad perfecta para cazar ofertas de preventa y elegir los mejores diseños antes de que se agoten. Sin embargo, para otra parte de la población, ver Santa Clauses en pleno septiembre genera una sensación de saturación visual y comercial, diluyendo la magia de las festividades tradicionales. 

Lo cierto es que las calabazas de Halloween y las esferas de cristal ahora comparten pasillo pacíficamente. Nos guste o no, la Navidad ya no dura un mes; ahora se vive, se planea y se compra durante casi un tercio del año.

Acerca de Jorge Cupido

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