Baile con pasión tabasqueña

La compañía de danza del Cobatab lleva una década formando jóvenes a través del arte, fortaleciendo su identidad; este viernes 11 debutarán en el Lienzo Charro.

Alberto Tejero

Villahermosa

Seis meses de preparación requieren los alumnos de la Compañía de Danza y Música del Colegio de Bachilleres de Tabasco (Cobatab) para llegar a uno de sus principales eventos ‘México, Arte y Tradición’, que se realizará el 11 de septiembre y marcará su primera presentación en el Lienzo Charro.

La compañía nació en 2016, con sede en el Plantel 29, ubicado en la colonia El Espejo II, como una agrupación integrada por estudiantes de distintos planteles del Cobatab. Su objetivo es fomentar en los jóvenes hábitos de vida saludables a través del arte y la cultura.

Desde su fundación, la agrupación está dirigida por María José Fuentes León, licenciada en Promotoría Cultural en Educación Artística. Recuerda que en sus primeras presentaciones el ballet ofrecía apenas dos bailes; actualmente cuenta con un repertorio completo y diverso, en el que las coreografías siguen una narrativa que busca llevar al espectador de menos a más.

Una de las características de la compañía es la incorporación de elementos contemporáneos a los bailes tradicionales. Un ejemplo es el ‘Siquisirí’, de Veracruz, al que integraron influencias del afro, el flamenco y el son jarocho, además de sustituir el tradicional vestuario blanco por uno negro.

“El que no baila Tabasco no puede bailar otro repertorio. Se lo tenemos dicho a los chicos porque es lo de nosotros; hay que defenderlo y siempre tener ese sentido de identidad y de pertenencia con el estado”, puntualiza en entrevista con Novedades de Tabasco.

Para ‘México, Arte y Tradición’, los ensayos comenzaron en febrero, cuando los docentes se reúnen para definir el contenido del espectáculo. De lunes a jueves, los estudiantes entrenan de 3:00 a 6:00 de la tarde y, durante las semanas previas a la presentación, incorporan sesiones los sábados.

Sobre el escenario, la coordinación debe ser precisa: un movimiento fuera de tiempo puede afectar una coreografía y echar por tierra meses de trabajo.

Los cambios de vestuario también representan un reto. En los camerinos, los estudiantes deben cambiarse rápidamente entre una pieza y otra, rodeados por lo que la maestra llama el “bazar folclórico”: decenas de vestuarios distribuidos en el suelo para facilitar su acceso.

Más allá de las presentaciones, Fuentes León destaca la transformación personal de los jóvenes. Los estudiantes que al principio llegan tímidos adquieren seguridad con el paso del tiempo, algo que se refleja en sus movimientos, sus expresiones, sus gritos y hasta en la mirada.

La experiencia también ha influido en las decisiones profesionales de algunos alumnos. Jóvenes que inicialmente planeaban estudiar medicina o alguna ingeniería han terminado optando por carreras relacionadas con las artes. La docente recuerda el caso de un alumno que dejó la carrera de Veterinaria en séptimo semestre para estudiar Gestión Cultural, de la que recientemente se graduó.

Incluso después de concluir el bachillerato y sus estudios universitarios, algunos exalumnos continúan vinculados con la compañía.

“Y a veces uno como docente, somos agentes de cambio, pero no te das cuenta de que realmente generas un cambio hasta que ya lo ves tangible, hecho realidad”

María José Fuentes León

Promotor cultural

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