Contrario a la idea de que las nuevas generaciones han perdido el interés por formar una familia, datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas revelan que el matrimonio y la maternidad o paternidad continúan entre las aspiraciones de buena parte de los adultos jóvenes. El problema estaría en las condiciones para conseguirlo.
La falta de dinero, vivienda y estabilidad laboral está dificultando que muchas personas puedan formar la familia que desean, de acuerdo con información difundida por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) a partir de su Encuesta sobre Futuros Demográficos.
Los resultados cuestionan la percepción de que las nuevas generaciones simplemente ya no quieren casarse o tener hijos.
Más de dos tercios de las personas encuestadas señalaron el matrimonio como su situación ideal. Sin embargo, entre quienes tienen de 25 a 39 años, aproximadamente una cuarta parte quisiera tener pareja, pero actualmente está soltera y no sale con nadie.
Dinero y vivienda dificultan formar una pareja
El problema no sería únicamente encontrar a la persona adecuada.
Cuando se preguntó cuáles son los principales obstáculos para casarse o mantener una relación estable y de convivencia, 57 % mencionó las limitaciones económicas y de vivienda.
Además, casi ocho de cada diez personas consideran que contar con una pareja es una condición importante antes de convertirse en madre o padre.
La información del UNFPA apunta así hacia una realidad que afecta especialmente a las generaciones en edad de independizarse: formar una familia está relacionado no solamente con el deseo de hacerlo, sino también con la posibilidad de acceder a vivienda, empleo y seguridad económica.
¿Los jóvenes tampoco quieren tener hijos?
Los datos también contradicen esta percepción.
Entre las personas de 35 a 39 años que todavía no tienen hijos, 79 % de los hombres y 72 % de las mujeres aún desean convertirse en padres o madres, según la encuesta.
La razón principal tampoco es económica.
El 80 % de las personas consultadas identificó la alegría asociada a ser madre o padre como un factor fundamental para tener hijos. En contraste, razones prácticas como recibir apoyos gubernamentales o contribuir a la futura fuerza laboral se encontraron entre las motivaciones menos importantes.
Tener hijos requiere algo más que quererlos
La encuesta también preguntó qué condiciones consideran necesarias las personas antes de tener hijos.
Entre las principales aparecen la seguridad económica, contar con un empleo estable y sentirse preparado psicológica y emocionalmente.
Para el Fondo de Población de las Naciones Unidas, estos resultados permiten cambiar el enfoque del debate: en lugar de asumir que las nuevas generaciones rechazan la maternidad, la paternidad o el matrimonio, es necesario analizar las condiciones que dificultan que puedan concretar esas aspiraciones.
Menos embarazos adolescentes no significa rechazo a la maternidad
El UNFPA también rechaza la idea de que la reducción de la fecundidad adolescente deba interpretarse como una amenaza demográfica.
Por el contrario, considera la disminución de los embarazos en adolescentes un avance en materia de salud pública, debido a que permite que más niñas y adolescentes puedan continuar sus estudios y disminuyan los riesgos asociados con un embarazo temprano.
Muchas podrán decidir convertirse en madres posteriormente.
El organismo plantea que el objetivo de las políticas públicas no debería ser convencer a las personas de tener hijos, sino generar condiciones que permitan decidir libremente si quieren tenerlos, cuándo y bajo qué circunstancias.
Los resultados ponen sobre la mesa una diferencia importante: quizá las nuevas generaciones no estén renunciando al matrimonio y a los hijos; simplemente consideran que primero necesitan las condiciones económicas, laborales, habitacionales y emocionales necesarias para formar una familia.
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