Afecta falta de oportunidades salud mental

La psicóloga Zayetzy de J. García Castro advierte que la incertidumbre económica y la falta de reconocimiento a los esfuerzos personales generan frustración entre los jóvenes.

Alberto Tejero / Villahermosa

La ansiedad, la depresión, la frustración y la baja autoestima figuran entre los problemas que pueden agravarse ante la falta de oportunidades y la incertidumbre sobre el futuro.

Las dificultades para conseguir empleo, alcanzar la independencia económica y cumplir las expectativas sociales se han convertido en factores que pueden afectar la salud mental de los jóvenes. A ello se suma la presión de comparar sus logros con los de otras personas en redes sociales.

La psicóloga Zayetzy de J. García Castro señaló que las condiciones sociales y económicas deben tomarse en cuenta al analizar el bienestar emocional de este sector de la población, pues pueden relacionarse con problemas como la ansiedad, la depresión, la frustración y la baja autoestima.

“Sin duda, el contexto social es algo que se debe tomar en cuenta al hablar de salud mental”, explicó, al destacar que las experiencias de cada persona también dependen de las herramientas emocionales y las redes de apoyo con las que cuenta.

Uno de los momentos en los que estas presiones pueden hacerse más evidentes es durante la llamada crisis de los 20, una etapa en la que los jóvenes comienzan a enfrentar expectativas relacionadas con el desarrollo profesional, la estabilidad económica y la construcción de un proyecto de vida.

De acuerdo con la especialista, la falta de reconocimiento a los esfuerzos personales y la comparación con el crecimiento profesional de otras personas pueden generar sentimientos de frustración e insuficiencia, especialmente cuando las condiciones económicas y del entorno dificultan alcanzar determinadas metas.

A ello se suma la incertidumbre de un futuro en el que estudiar o trabajar no necesariamente garantiza conseguir un empleo bien remunerado ni alcanzar la estabilidad esperada. Esta situación, señaló, obliga a cuestionar la idea de que la preparación académica conduce automáticamente a mejores condiciones de vida.

La psicóloga consideró necesario romper con esa expectativa y mantener la búsqueda de alternativas que permitan alcanzar objetivos personales, sin perder de vista las circunstancias particulares de cada individuo.

“Otro factor que influye en el bienestar emocional es el uso de las redes sociales, donde la exposición constante a imágenes de éxito profesional, estabilidad financiera, viajes y determinados estándares físicos puede alimentar la percepción de que los propios esfuerzos no son suficientes”.

La especialista advirtió que estas comparaciones pueden llevar a los jóvenes a desestimar sus avances, sin considerar que no todas las personas parten de las mismas condiciones ni tienen acceso a las mismas oportunidades.

En ese escenario, la inmediatez y la desesperanza pueden ganar terreno, sobre todo cuando se espera obtener resultados rápidos en ámbitos como el empleo, los ingresos o el desarrollo personal.

A la presión de las redes sociales se suma la exposición permanente a noticias negativas, conflictos e información sobre la inseguridad, factores que pueden incrementar la preocupación y la incertidumbre sobre el futuro.

Incluso la búsqueda de empleo puede convertirse en una fuente de desgaste emocional cuando una oportunidad que parecía prometedora termina por no concretarse, lo que alimenta la sensación de inestabilidad.

Ante este panorama, García Castro subrayó la importancia de desarrollar herramientas para gestionar las emociones y establecer metas acordes con las circunstancias de cada persona. Reconocer el contexto en el que se vive, indicó, permite dimensionar los esfuerzos necesarios para alcanzar los objetivos y evitar que las comparaciones determinen la percepción del propio valor.

Más allá de las expectativas sociales, la especialista destacó la importancia de considerar las condiciones particulares de cada joven, sus recursos emocionales y las redes de apoyo disponibles para afrontar las dificultades.

“Otro factor que influye en el bienestar emocional es el uso de las redes sociales, donde la exposición constante a imágenes de éxito profesional, estabilidad financiera, viajes y determinados estándares físicos puede alimentar la percepción de que los propios esfuerzos no son suficientes”

Zayetzy de J. García Castro

Psicóloga

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