La politóloga Juana Sánchez Ramos señala que el cambio al Día de la Nación Pluricultural representa una transformación en la memoria histórica de México, pero advierte que el reconocimiento debe traducirse en derechos y acciones concretas
Alberto Tejero/Villahermosa
Cada 12 de octubre, México revisa la manera en que recuerda la llegada de los europeos a América. Lo que durante décadas se conmemoró como el Día de la Raza ha dado paso al Día de la Nación Pluricultural, una denominación que busca reconocer la diversidad cultural del país y reivindicar el papel de los pueblos originarios en la construcción de la identidad nacional. Para Juana Sánchez Ramos, profesora investigadora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), este cambio representa una ruptura con la visión tradicional de la conquista y una oportunidad para reconocer tanto la resistencia indígena como las deudas históricas que persisten.
¿Qué representa el cambio del Día de la Raza al Día de la Nación Pluricultural?
Representa un giro profundo en la concepción de esta fecha. Pasamos de la celebración del mestizaje como figura dominante y de una narrativa triunfalista de la conquista a una visión en la que es necesario reconocer que también fue un periodo de saqueo y de violaciones contra nuestros pueblos originarios. Esto reivindica la centralidad de los pueblos indígenas en la construcción de nuestro presente.
¿Qué implica dejar atrás una visión eurocéntrica de la historia?
Significa dejar de asumir que América nació con la llegada de los españoles en 1492. Nuestros pueblos ya tenían sociedades complejas, avances científicos y agrícolas, así como formas de organización social y política. No es como si los conquistadores hubieran venido a enseñarnos esas cuestiones; nuestros pueblos ya habían desarrollado esos conocimientos.
¿Qué papel desempeña la reivindicación de los pueblos originarios en esta nueva conmemoración?
Constituye el eje central de una nueva conciencia nacional. No se trata de un simple gesto simbólico, sino de redefinir nuestra historia, proteger la dignidad y reconocer el valor de la población originaria. No debemos otorgarle un papel de población dominada y secundaria, sino reconocerla como protagonista de nuestra historia.
¿Qué riesgos existen de que el cambio se quede únicamente en el discurso?
El cambio oficial puede realizarse de manera inmediata mediante un decreto o una modificación del discurso gubernamental. Sin embargo, la percepción histórica que tenemos está muy arraigada y no va a desaparecer de la noche a la mañana. Se requiere una labor institucional de concientización y una política pública cuyo eje central sea realmente la población indígena. También hace falta que este reconocimiento se refleje en la manera en que se aborda la historia desde distintos espacios, incluidos los medios de comunicación.
¿Cuáles son los pendientes del Estado mexicano con los pueblos originarios?
Debe garantizarse que dejen de ser ignorados. Todavía existen pueblos que luchan por su territorio frente a los intereses económicos de empresas transnacionales. No podemos hablar de libre determinación si no se garantizan las condiciones para ejercerla. También debemos superar la discriminación, la violencia estructural y la visión neocolonialista que, en ocasiones, concede un trato privilegiado a los extranjeros frente a la población nacional.
Además, es necesario garantizar los derechos político-electorales de las mujeres indígenas. Ninguna costumbre puede prevalecer si impide garantizar la igualdad de derechos para todas las mujeres.
¿Cómo evitar que la nueva conmemoración se limite a una fecha en el calendario?
El cambio es cultural, pero podemos empezar por nosotros mismos. Nos sentimos orgullosos cuando hablamos de que nuestra comida es patrimonio cultural de la humanidad o de que Chichén Itzá es una de las maravillas del mundo, pero en el día a día, cuando vemos a una persona indígena, seguimos discriminándola.
La reivindicación de los pueblos originarios debe reflejarse en el trato cotidiano, en las políticas públicas y en el respeto a sus derechos. Dentro de nuestra diversidad pluricultural también se encuentran los pueblos afroamericanos, que forman parte de este reconocimiento y no deben quedar fuera.
(LÍNEA DEL TIEMPO)
EVOLUCIÓN DE LA CONMEMORACIÓN
1492
Llegada de los europeos a América
Comienza el proceso histórico de conquista y colonización que transformó a los pueblos originarios. La entrevistada cuestiona que esta fecha se interprete como el origen de América, pues el continente ya estaba habitado por sociedades con culturas y formas de organización propias.
1992
500 años de resistencia indígena
Los movimientos indígenas cuestionan las celebraciones por los cinco siglos de la conquista y reivindican la resistencia de sus pueblos para preservar sus culturas e identidades. Ese mismo año, México reconoce constitucionalmente la composición pluricultural de la nación.
1994
Levantamiento del EZLN en Chiapas
La insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional coloca en la agenda nacional las demandas de los pueblos indígenas, entre ellas el reconocimiento de sus derechos y su participación política.
2001
Reforma constitucional indígena
Se reforma la Constitución mexicana para reconocer derechos de los pueblos indígenas, incluida la libre determinación dentro del marco constitucional.
2019
Debate sobre la conquista y la memoria histórica
El gobierno mexicano solicita a España una disculpa por los agravios cometidos durante la conquista. El tema impulsa la discusión pública sobre el legado colonial y el reconocimiento de los pueblos originarios.
2020
Cambio de denominación oficial
El 18 de diciembre, según la entrevistada, se establece el cambio del Día de la Raza al Día de la Nación Pluricultural, con una perspectiva centrada en la diversidad cultural y el reconocimiento de los pueblos originarios.
2024
Reforma constitucional en materia indígena
La reforma al artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos fue publicada el 30 de septiembre de 2024 y entró en vigor el 1 de octubre de ese año. La modificación amplió el reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas como sujetos de derecho público, así como la protección de sus derechos colectivos, su libre determinación y su autonomía.
“La percepción histórica que tenemos está muy arraigada y no va a desaparecer de la noche a la mañana. Se requiere una labor institucional de concientización y una política pública cuyo eje central sea realmente la población indígena”
Juana Sánchez Ramos
Politóloga
Novedades de Tabasco El diario mas fuerte de Tabasco
