Envejecer con salud: la clave está en detectar a tiempo los cambios de memoria

Con el envejecimiento se puede perder cierta velocidad para responder a las cosas, así como agilidad máxima, pero se conserva e incluso se mejora el vocabulario, los conocimientos generales, la experiencia acumulada y las habilidades aprendidas, ya que envejecer cambia la forma de pensar, pero no la borra, destacó el investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Geriatría, Juan Francisco Flores-Vázquez.

Al dictar la ponencia “¿Cuándo olvidar deja de ser normal? Diagnóstico temprano del Alzheimer y otras demencias”, indicó que, al igual que la piel envejece, el cerebro también, y su envejecimiento no inicia a los 70 años, sino alrededor de los 30 años.

Al envejecer suele volverse más lenta la velocidad para procesar información, la capacidad de cambiar o atender dos cosas a la vez, evocar nombres o palabras de manera espontánea e incluso aprender algo nuevo toma más tiempo y requiere de una repetición más.

Hay olvidos benignos que pueden ser esperables con la edad. Sin embargo, lo que sí debería llamar la atención e incluso preocupar es cuando la persona olvida lo que acaba de pasar y pregunta lo mismo una y otra vez; pierde la noción de fechas o cómo llegar a un lugar. Estas son situaciones que hablan de procesos diferentes, no únicamente debidos al envejecimiento, ya que ello le está afectando su vida a diario.

Se habla de deterioro cognitivo leve cuando hay cambios medibles en unas funciones, pero la persona sigue siendo independiente. Y de demencia, sea Alzheimer o cualquier otro tipo, cuando ya hay una afectación en la funcionalidad.

Por ejemplo, el Alzheimer se define típicamente por olvidos de lo reciente, repetir preguntas, perder objetos, y su avance es gradual. Existe la demencia vascular, la cual se define por mayor lentitud y dificultad para organizar y planear; esta puede estar asociada a hipertensión o diabetes.

También está la demencia con cuerpos de Lewy, segundo tipo de demencia más común después de la enfermedad de Alzheimer. En esta se desarrollan depósitos de proteínas llamados cuerpos de Lewy en las células nerviosas del cerebro. Los depósitos de proteínas afectan a regiones cerebrales que intervienen en el pensamiento, la memoria y el movimiento.

Existe también la demencia frontotemporal, que es un grupo de trastornos que dañan los lóbulos frontal y temporal del cerebro, afectando así la conducta, la personalidad y el lenguaje. Con frecuencia empieza antes de los 65 años, incluso alrededor de los 50 años.

El doctor Juan Francisco Flores-Vázquez puntualizó que es muy raro que una demencia empiece de un día para otro; por lo general, va avisando poco a poco. Por ejemplo, son personas que desde años antes ya tenían olvidos, que primero eran benignos y luego ya no fueron tan benignos, y poco a poco fueron avanzando.

Sin embargo, para determinar si existe una demencia o no es importante contar con un diagnóstico adecuado, de ahí la importancia de acudir a atención con un especialista para descartar cualquier otra afección, como la depresión, en la que también puede estar presente la falta de interés, lentitud, mala memoria, alteraciones en el sueño, en el apetito, etcétera.

Finalmente, el especialista exhortó a los familiares a observar sin alarmar; a anotar los cambios que la persona va registrando y, sin exhibir ni regañar, acompañarla en el proceso, ya que toda información que se tenga registrada será de gran utilidad en la consulta.

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