Alberto Tejero
Villahermosa
El conocimiento astronómico de las antiguas civilizaciones mesoamericanas, especialmente el de la cultura olmeca, permitió a sus integrantes identificar con precisión las estaciones climáticas que influían en los ciclos agrícolas y las celebraciones religiosas, incluso sin los instrumentos avanzados con los que contaban los europeos, explicó Rafael Rodríguez Magaña durante un taller impartido en las instalaciones del Planetario Tabasco 2000.
El docente ofreció un curso sobre los calendarios de las culturas mesoamericanas, en el que explicó su funcionamiento, sus características y los métodos utilizados para calcular las fechas. Durante las sesiones se abordaron tres sistemas: el calendario solar, el religioso y el cronológico, también conocido como cuenta larga.
El calendario solar estaba enfocado principalmente en las actividades agrícolas. Se dividía en 18 meses de 20 días, que sumaban 360 días, a los que se agregaban otros cinco días considerados sagrados. Durante este periodo se acostumbraba hacer una pausa en las actividades cotidianas y dedicar tiempo al descanso y la reflexión. En total, el calendario comprendía 365 días, al igual que el calendario moderno.
Rodríguez Magaña señaló que los mayas aprendieron a identificar los periodos de lluvia y sequía para preparar la tierra y determinar las fechas más adecuadas para la siembra. Conocer el inicio de la temporada de lluvias era fundamental para acondicionar los terrenos y permitir que los cultivos crecieran y produjeran frutos. En contraste, durante la temporada seca debían reconocer las condiciones menos favorables para determinados cultivos.
“Para lograrlo realizaban observaciones constantes del cielo. Estudiaban el Sol, la Luna, las estrellas y otros cuerpos celestes, entre ellos Venus, Marte y Mercurio. Había personas que dedicaban noches enteras a observar sus movimientos y registrar cuánto tiempo transcurría hasta que volvían a ocupar determinadas posiciones”, explicó.
Estos registros se acumularon durante años e incluso siglos. Al comparar las observaciones, los antiguos habitantes de Mesoamérica podían reconocer patrones y calcular cada cuánto tiempo se repetían determinados fenómenos celestes. Sus conocimientos se documentaban y transmitían de una generación a otra, lo que les permitió desarrollar sistemas para medir el tiempo y organizar sus actividades.
Durante el curso también se enseña a interpretar las inscripciones presentes en estelas y monumentos antiguos. “En ocasiones encontramos nombres, símbolos y números cuyo significado desconocemos. A través de los cálculos, podemos descifrar esos registros y relacionarlos con fechas que comprendemos actualmente. Por eso, el curso se llama Descifrando los calendarios olmeca-maya”, destacó Rodríguez Magaña.
Aunque este sistema suele denominarse ‘calendario maya’, el docente señaló que es más apropiado hablar de calendarios de las culturas mesoamericanas, debido a que distintos pueblos, como los olmecas, mayas, mixtecos, zapotecos, toltecas, teotihuacanos y mexicas, desarrollaron sus propios sistemas calendáricos a partir de conocimientos astronómicos compartidos y transmitidos a lo largo del tiempo.
Novedades de Tabasco El diario mas fuerte de Tabasco