El gobierno busca contener el vandalismo y los saqueos con un operativo masivo; museos emblemáticos permanecerán cerrados y los comercios blindan sus instalaciones.
El gobierno francés anunció el despliegue de 70 mil policías y gendarmes para contener las protestas sociales previstas para este fin de semana. La medida busca evitar un nuevo episodio de violencia urbana y saqueos, originados por el creciente descontento ante el aumento en el costo de vida.
Las manifestaciones, que comenzaron a finales de septiembre como reclamos de estudiantes de secundaria por las condiciones educativas, se han transformado en un movimiento nacional. Esta crisis social estalla a tan solo seis meses de que el país elija al sucesor del presidente Emmanuel Macron.
Tensiones sociales y presión económica
El gobierno enfrenta un panorama complejo debido a su minoría en el Parlamento y la necesidad de aprobar un fuerte ajuste fiscal en el presupuesto de 2027. Estas políticas buscan reducir el déficit público y tranquilizar a los mercados internacionales, luego de que el rendimiento del bono soberano a 10 años superara el 5 por ciento, una cifra inédita desde 2002.
A pesar de la incertidumbre financiera que han generado los disturbios recientes y el temor de los inversores sobre la capacidad de pago del Estado, la agencia Moody’s decidió mantener la calificación del país en Aa3, aunque con perspectiva negativa.
Un operativo de seguridad masivo
Para evitar la repetición del caos que dio la vuelta al mundo la semana pasada, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó una movilización policial sin precedentes. El operativo táctico incluye el uso de una veintena de vehículos blindados de la gendarmería, 15 camiones con cañones de agua, helicópteros y drones.
Las autoridades alertaron sobre numerosos llamados en redes sociales a cometer actos de vandalismo. El gobierno responsabiliza de los destrozos previos a grupos de ultraizquierda radical y a delincuentes oportunistas que aprovecharon las marchas pacíficas para saquear establecimientos comerciales en las grandes ciudades.
Comercios blindados y cierre de recintos culturales
Ante la amenaza de nuevos enfrentamientos, el gobierno descartó declarar estado de emergencia, pero implementará toques de queda parciales y prohibirá las manifestaciones que no sean convocadas por organizaciones oficiales, como los sindicatos. Mientras París y Marsella autorizaron las marchas registradas, ciudades como Lyon las prohibieron de forma estricta.
El temor a la violencia urbana ha provocado que decenas de comerciantes en la capital protejan sus vitrinas con tablones de madera; muchos han optado por suspender sus actividades. Además, por motivos de seguridad excepcional, recintos emblemáticos como los museos del Louvre, Orsay y Picasso, las dos sedes de la Ópera de París y las fundaciones Cartier y Louis Vuitton permanecerán cerrados durante la jornada.
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