El día que Jorge Campos le anotó al América como delantero felino

A un año del Mundial de 1994, el legendario portero acapulqueño sorprendió al jugar en el ataque universitario y marcar en el Clásico Capitalino.

Jugar con o contra Jorge Campos implicaba siempre un reto psicológico en la cancha. El histórico arquero mexicano, reconocido internacionalmente por su versatilidad, también brilló en su faceta como delantero, demostrando que tenía las habilidades y el instinto necesarios para ser titular en el ataque de cualquier equipo.

A lo largo de su carrera profesional, que abarcó de 1988 a 2005, el originario de Acapulco registró alrededor de 50 goles. Sin embargo, uno de los más recordados ocurrió en un Clásico Capitalino ante el América, jugando con el inusual número 27 en el dorsal y a tan solo un año de disputar la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994 como el portero estelar de la Selección Mexicana.

¿Por qué Campos jugaba como delantero en Pumas?

Campos llegó a la Ciudad de México a mediados de la década de los ochenta con la firme intención de resguardar el arco de los Pumas de la UNAM. Aunque logró subir al primer equipo, la presencia de Adolfo Ríos, un guardameta consolidado, limitaba sus oportunidades de sumar minutos.

Ante este panorama, el joven acapulqueño le propuso al entonces técnico, Miguel Mejía Barón, que lo utilizara como jugador de campo. La audaz estrategia fue un éxito: en diversas ocasiones iniciaba los encuentros en la portería y, si el trámite del partido lo exigía, pasaba a la delantera para el segundo tiempo.

En la temporada 1992-1993, a pesar de que una lesión limitó su participación a solo siete encuentros, Campos saltó al campo un domingo a mediodía para enfrentar a las Águilas. Tras un trazo de Juan Carlos Vera que rompió la línea defensiva azulcrema, el acapulqueño venció al portero Alejandro «Gallo» García, festejando con besos al aire mientras señalaba su dorsal. Ese día, el arco universitario fue defendido por el novato Sergio Bernal, en un duelo que culminó empatado.

Una rivalidad deportiva sin odio

Con el paso de los años, el carismático exjugador ha aclarado la naturaleza de su relación con el acérrimo rival de los Pumas. Campos ha confesado que no alberga resentimientos hacia el club de Coapa e incluso reveló una anécdota familiar: su padre, don Álvaro Campos, era seguidor del equipo rival.

«No sabía mucho de futbol, pero era bueno. No hay odio contra el América, pero sí existe una fuerte rivalidad», ha reiterado la leyenda del balompié nacional, dejando claro que la competencia siempre se mantuvo en el terreno estrictamente deportivo.

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